<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-5436836158961810223</id><updated>2011-10-29T03:50:53.245-07:00</updated><category term='Educación'/><category term='Tecnologias'/><category term='Adolescencia'/><category term='Doctrina'/><title type='text'>Club Indar Elkartea. Haize-gozoz bolada bat</title><subtitle type='html'>Sugerencias que pueden ser de utilidad para madres y padres.</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://indarelkartea.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5436836158961810223/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://indarelkartea.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Administrador</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04059885418982769895</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>43</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5436836158961810223.post-7759369171572710947</id><published>2011-02-23T08:59:00.000-08:00</published><updated>2011-02-23T08:59:00.909-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Adolescencia'/><title type='text'>LA IMPORTANCIA DE LOS AMIGOS EN LA ADOLESCENCIA. Susana Moreu</title><content type='html'>&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;em&gt;“Todos mis amigos tienen móvil, así que por mi cumpleaños mis padres me regalaron uno. Pensé que así me sentiría más aceptada en el grupo, pero no ha sido así. Ellos se pasan el día mandándose mensajes y hablando por el Messenger de temas que no me entero… ¿Por qué me dan de lado?”&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Laura, 14 años.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si hay algo que importe a nuestros adolescentes son sus amigos.&lt;br /&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Los amigos ahora son lo primero, antes que la familia y los estudios, se pasan el día con ellos y siguen en casa por teléfono, móvil, chats, internet… Hay que tener claro que para que un chico se desarrolle con normalidad tiene que tener amigos. Es una realidad que los padres debemos aceptar, sin sentirnos desplazados. Si hasta ahora la imagen que tenían de ellos mismos era la que veían por nuestros ojos, ahora les importa muy mucho lo que piensen sus amigos de ellos. Es decir que su autoestima depende en gran medida de la aceptación que tenga en el grupo de amigos. Por supuesto, lo peor que les puede pasar es no tener amigos o sentirse excluido del grupo. Como le sucede a Laura. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Conocer a nuestros hijos nos ayudará a quererlos mejor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sabemos que en la adolescencia el cuerpo sufre una serie de cambios. Las hormonas provocan además de estos cambios físicos, continuos cambios de humor, que les hace emocionalmente inestables.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al ver que su cuerpo crece se sienten mayores, por lo que tienen que demostrarlo a toda costa buscando tener una identidad personal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Necesitan sentirse libres y autónomos. La idea de romper normas, ser trasgresor, les hace sentirse libres. Para ellos, una de las principales características de un adulto es “que hace lo que le da la gana, sin dar explicaciones a nadie”. Por lo menos eso piensan ellos…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;OJO&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El momento que nos ha tocado vivir no es ni mejor ni peor que otros segmentos de la historia, es el que tenemos y eso le hace sencillamente apasionante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero no podemos olvidar que España se consolida como el segundo país de la Unión Europea en consumo de cocaína, que la edad de iniciación sexual baja sin parar con todas sus consecuencias, los delitos cometidos por hijos de familias de clase media se duplican en este último año a la vez que el porro y las drogas de síntesis están a mano de cualquiera, entre otras realidades. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si a todo lo anterior unimos las características propias de un adolescente y que es capaz de hacer lo que sea para ser aceptado dentro del grupo, los resultados son por todos conocidos. No podemos tener a nuestros hijos encerrados en una jaula, aunque sea de oro. Somos hijos de nuestro tiempo. Los padres tenemos que dar a nuestros hijos las herramientas necesarias para desenvolverse en la sociedad que nos ha tocado vivir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por lo cual no podemos olvidar la influencia de los amigos en nuestros hijos. Una manifestación clara de esto es la estética que adoptan para ser más aceptados dentro del grupo. No olvidemos que la misma influencia ejerce el grupo en todo lo demás. Según sean los amigos de nuestros hijos así serán ellos. Si en los círculos entre los que se mueven nuestros hijos hay drogas, promiscuidad, fuman, beben, hacen novillos… lo más probable es que antes o después nuestro hijo haga lo mismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si en el grupo de amigos hay un clima sano, de preocupación de unos por otros —no olvidemos que estamos en una etapa donde empiezan a despertar los grandes ideales, la solidaridad, la justicia social junto con la lealtad, el compañerismo—, la adolescencia será una etapa maravillosa de enriquecimiento personal, donde nuestros hijos aprenderán a salir de sí mismos, tan necesario para ser adultos equilibrados y maduros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;¿CUÁL DEBE SER NUESTRA ACTITUD?&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ante todo CALMA… PACIENCIA… SENTIDO COMÚN…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No olvidemos que nuestros hijos son “niños encerrados en cuerpos de hombres”. Realmente tras esa imagen de “chico duro” no hay más que un niño inseguro, que busca la firmeza que no tiene, en nosotros sus padres. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Está claro que si hasta ahora los hemos educado en una serie de valores, aunque aparentemente ellos renieguen, los tienen guardados en su “disco duro”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sabemos que llega una edad en que solo quieren estar con sus amigos y la influencia tan grande que van a ejercer sobre ellos. Es mejor prevenir que curar. Facilitemos, en la medida de nuestras posibilidades, que nuestros hijos tengan un buen círculo de amigos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;ALGUNAS IDEAS&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nosotros no podemos elegir sus amigos, pero si podemos elegir el entorno donde van a hacer amigos: colegio, club, equipo deportivo… Si fomentamos desde pequeños estos puntos, nos será más fácil adquirir el hábito para cuando sean adolescentes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Practicar un deporte fomenta los lazos de amistad y favorece una vida sana, para así conseguir mejores marcas. Y por lógica, si tengo que levantarme a las 8 para entrenar, me viene peor salir hasta muy tarde.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Traer los amigos a casa. Esto puede ser engorroso. Cuando son pequeños parece que ha pasado por casa una estampida de búfalos, por muy encantadoras que sean sus mamás… Y de adolescentes… vacían las neveras, se encierran en los cuartos horas… No olvidemos que dónde mejor que en casa. Esto no significa que en casa puedan hacer de todo, con tal de que no salgan… &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así tendremos oportunidad de conocerlos, de hablar con ellos y sus amigos. Comprender su lenguaje, sin ridiculizarlos, aprendiendo a escuchar, evitando sermones, haciéndoles partícipes de nuestras preocupaciones, nuestras ilusiones, nuestros proyectos. El adolescente necesita de un referente adulto, y el más cercano somos nosotros, sus padres. Somos padres antes que amigos. Dicho por ellos mismos, no hay nada que moleste más y les desoriente que un padre que se “quiere hacer el joven o el guay”. Amigos podemos tener muchos, pero padres solo dos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Conocer sus gustos y los de sus amigos. Os animo a hacer “trabajo de investigación”, para conocer qué les gusta, qué música escuchan, qué revistan compran, en qué páginas de internet entran, qué ven en la televisión, cuáles son sus actores favoritos, sus conversaciones, a dónde van cuando salen… Solo así podremos estar en su “onda”. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si conocemos a los amigos desde pequeños, es fácil conocer a los padres, nuestros mejores aliados y compañeros de fatigas, en esta etapa apasionante de la adolescencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Queremos educar a nuestros hijos para que sean adultos con criterio, libres, capaces de elegir lo mejor para ellos y para la sociedad. No podemos desentendernos de ellos, no son adultos todavía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estas vacaciones de verano, son una magnífica oportunidad para poner en práctica estas ideas, con vuestros hijos adolescentes y mejor todavía si no lo son, para ir ganando terreno. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Quién ha dicho que ser padre sea una tarea sencilla!…. Aunque estaréis conmigo en que es apasionante… &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora nuestro papel como educadores es más importante que nunca. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recuerdo con emoción la primera vez que mi hija montó en “bici”, sin ruedecillas; cómo mi marido le daba ese último empujón para que fuera sola. Su cara de espanto fue pasando a una gran sonrisa al ver como su padre corría a su lado, acompañándola, hasta que por fin siguió sola, como una campeona…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la adolescencia tenemos que dar ese último impulso, mientras los acompañamos de cerca. Sin nosotros se sienten perdidos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color: #38761d;"&gt;&lt;em&gt;Reproducido de la web http://www.edufamilia.com/ por la &lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;a href="http://www.indar.org/"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color: #38761d;"&gt;&lt;em&gt;Asociación Juvenil Indar&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5436836158961810223-7759369171572710947?l=indarelkartea.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://indarelkartea.blogspot.com/feeds/7759369171572710947/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://indarelkartea.blogspot.com/2011/02/la-importancia-de-los-amigos-en-la.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5436836158961810223/posts/default/7759369171572710947'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5436836158961810223/posts/default/7759369171572710947'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://indarelkartea.blogspot.com/2011/02/la-importancia-de-los-amigos-en-la.html' title='LA IMPORTANCIA DE LOS AMIGOS EN LA ADOLESCENCIA. Susana Moreu'/><author><name>Administrador</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04059885418982769895</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5436836158961810223.post-1206041359647026555</id><published>2011-02-13T09:04:00.000-08:00</published><updated>2011-02-13T09:04:00.174-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Educación'/><title type='text'>¿SOLO BUENOS ESTUDIANTES? Susana Moreu</title><content type='html'>&lt;em&gt;Marcos tiene 15 años, a los 14 se independizó… a su cuarto, tiene todo un búnker provisto de ordenador, tele, play, teléfono, no necesita nada del exterior… salvo comer y ropa limpia, que mamá a regañadientes le tiene siempre al día. Sus padres están preocupados, porque que no hable con nadie de casa pase, pero que no pegue ni chapa, ¡eso clama al cielo!”&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Algo que nos preocupa muchísimo, es el rendimiento escolar de nuestros hijos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todos deseamos que nuestros hijos lleguen a ser personas maduras, capaces de tomar decisiones y afrontar sus consecuencias, en definitiva adultos responsables y felices. Qué duda cabe que la formación escolar de nuestros hijos es un ingrediente nada despreciable para tan ambicioso proyecto.&lt;br /&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;El papel de la familia es determinante en el desarrollo de la personalidad de cada hijo, también en el éxito académico. Si nos preocupa mucho su rendimiento escolar, lo primero que tenemos que tener claro es que no es lo más importante, aunque parezca un contrasentido. Muchos padres están más o menos tranquilos con sus hijos en función de sus calificaciones. Es cierto que es un indicador, pero no el único de que toda va bien.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Igual que cuando ejercitamos solo una parte de nuestro cuerpo, se atrofian las demás, no podemos cargar las tintas solo en una faceta de la vida de nuestro hijo. El problema de nuestro amigo Marcos, como veremos, no es solo que no estudie, para educar de forma integral también nos preocupamos y ocupamos de otros aspectos:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1. Educación en valores.&lt;br /&gt;2. Vida de familia- Responsabilidades familiares adquiridas en la casa.&lt;br /&gt;3. Actividades sociales - Tiempo libre -.&lt;br /&gt;4. Estudio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En materia de formación y educación, todo está relacionado, todo influye en todo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando los padres me vienen preocupados por los malos resultados de sus hijos, les suelo preguntar, entre otras cosas, qué encargos tienen dentro de casa, si salen con amigos, qué programas de televisión ven, si pasan mucho tiempo frente al ordenador… Normalmente me miran con desconfianza pensando “esta buena mujer no se ha enterado que a mi hija le ha quedado hasta el recreo…”, ya que esperan algunas “técnicas de estudio” que le ayuden a memorizar...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La mayoría de cualidades necesarias para ser un buen estudiante se forjan fuera del ámbito propiamente escolar. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si educamos a nuestros hijos dentro de unos valores, estamos poniendo los cimientos para construir una personalidad equilibrada, generosa, con espíritu de superación, que valora el trabajo como medio de crecimiento personal y mejora de la sociedad. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Educamos en responsabilidad, cuando fomentamos el hábito de colaborar en casa. Los chicos que tienen en casa encargos fijos o rotativos, según la edad, ganan en habilidades sociales, son más responsables, trabajadores, solidarios, eficaces, desenvueltos y como consecuencia tienen una mayor autoestima al verse resolutivos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Enseñar a nuestros hijos cómo administrar su tiempo es vital, ya que es nuestro recurso más preciado. Es normal que nuestros hijos solo busquen divertirse, están en la edad…. De ahí lo importante que es enseñarles a pasarlo bien, el saber disfrutar de nuestro tiempo libre es una virtud… Es muy importante “montárnoslo” bien en familia, sin olvidar que en la adolescencia su atención pasa del núcleo familiar al grupo de amigos. Los amigos ahora son lo primero, antes que la familia y los estudios, se pasan el día con ellos y siguen en casa por teléfono, móvil, chats, internet… Su vida social se centra casi en exclusiva en la escuela. Es muy común ver que chicos estupendos bajan en sus calificaciones por frecuentar “amistades peligrosas”. Los padres no podemos elegir los amigos de nuestros hijos, pero sí el ambiente donde se forjan las amistades: el tipo de colegio y la formación que se imparte, el equipo deportivo, el club… Según sean sus amigos, así van a ser nuestros hijos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Reducir los ratos que dedican a la televisión, internet, videojuegos, play… les hará ganar tiempo para el estudio o para estar con la familia y los amigos. Es cierto que al igual que dan menos la lata los niños viendo la tele, es muy cómodo “enchufar” a nuestros adolescentes al ordenador… Las consecuencias son conocidas de todos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si educamos a nuestros adolescentes en la responsabilidad, saben disfrutar de su tiempo libre, tienen buenas amistades, se mueven en ambientes donde el trabajo es un valor, es más fácil que estén motivados para el estudio, dedicándole el tiempo preciso, para hacerlo bien. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el TRABAJO Y EL ESTUDIO se mejora siguiendo una serie de hábitos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De pequeños vimos que nos funcionó bien el seguir una rutina, el mantener unos horarios con el sueño, la alimentación, la higiene... En el estudio también es muy importante seguir una disciplina.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Hábitos de estudio:&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-&lt;em&gt;Dedicar un tiempo de estudio todos los días&lt;/em&gt;. Un estudiante tiene que dedicar en casa un mínimo de hora y media en la ESO y tres horas en Bachiller, todos los días aunque “no tengan deberes”, porque siempre se puede repasar la lección. Poner una hora fija, desde pequeños, facilita bastante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-&lt;em&gt;Ambiente de estudio&lt;/em&gt;: Intentar que toda la familia esté trabajando. Los padres podemos aprovechar para hacer cosas de casa o trabajo, los hermanos pequeños “sus deberes” (colorear, recortar…). Es difícil estudiar sobre todo cuando no tienen costumbre, en los primeros cursos de primaria, si los hermanitos o los papás están viendo la tele, la radio está a toda pastilla, los pequeños jugando… Entonces parece que “la tarea” es una condena, algo que hay que hacer lo más deprisa posible para ir a jugar, ver la tele con los demás o chatear, conectarse a Internet… cuando son más mayores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-&lt;em&gt;Tener una habitación fija para trabajar&lt;/em&gt;, sin teléfono, sin TV, sin ordenador, sin radio, bien sentados con mesa apropiada, no se estudia en la cama, ni recostados en el sillón bajo las faldas de camilla calentitos... ya que entonces entran ganas de todo menos de estudiar. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-&lt;em&gt;Orden en las tareas&lt;/em&gt;: El orden exterior, tener la mesa de estudio limpia y despejada, ayuda al orden interior, a la hora de memorizar, comprender. En el estudio-trabajo conviene empezar por la materia de mediana dificultad, se pasa a mayor dificultad y por último la de menor dificultad. Para eso debemos preocuparnos de saber lo que tienen de tarea, para ir orientándolos cuando son más pequeños. En la ESO, debemos estar muy al corriente de sus exámenes, sus trabajos, para ir soltando cuerda en Bachiller.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Tenemos que &lt;em&gt;tender a que hagan los deberes solos&lt;/em&gt;, sin demasiada ayuda; intervenir solo cuando no haya más remedio, hacerlos razonar. Acudir al profesor particular como último recurso, para ello consultarlo con el tutor. Los niños que se acostumbran al profesor particular, se esfuerzan menos y se distraen más en clase, “… porque ya se lo explica luego el “profe” en casa…”&lt;br /&gt;Como conclusión: estar encima sin atosigar, preguntar qué tienen de deberes, qué te dijo el profesor.... CONTROLAR. Esto requiere tiempo y dedicación por nuestra parte. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-&lt;em&gt;Fomentar la satisfacción del trabajo bien hecho&lt;/em&gt;, sobre todo cuando son un poco “desastre”, les hace ganar en autoestima. Si tienen buenas calificaciones, una forma de poner al servicio de los demás sus cualidades es invitar a estudiar a compañeros que les cueste más, ayudar a hermanos más pequeños...&lt;br /&gt;Más que regañar por los objetivos no cumplidos, fomentar y motivar por los objetivos alcanzados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-&lt;em&gt;En los conflictos de clase no estar siempre de parte del profesor, ni siempre de parte de nuestro hijo&lt;/em&gt;. De entrada debemos tomar al profesor como nuestro principal aliado, dando por hecho su profesionalidad; ir predispuestos a lo contrario no beneficia a nadie y enrarece las relaciones. Es frecuente escuchar a padres de hijos conflictivos: “mi niño es buenííísimo”. El no ser objetivos hace de nuestros hijos chicos malcriados y déspotas. No debemos magnificar los problemas, ya que tiene que pasar de todo, hay profesores buenos y no tan buenos, y es muy educativo para nuestros hijos tratar con todo tipo de personas. En los conflictos con los compañeros, lo mejor es no intervenir directamente, sino darle a nuestro hijo las herramientas suficientes, para que se sepa desenvolver; “sentido común”, lo que más fomenta su autoestima es el sentirse querido y aceptado por sus padres. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todo esto es muy bonito… pero ¿Y si no le da la gana? ¿Y si los conflictos los tenemos dentro de casa? No olvidemos que un adolescente es básicamente “un niño encerrado en cuerpo de hombre o mujer”. Realmente tras esa imagen de “chico duro” no hay más que un niño inseguro, que busca la firmeza que no tiene en nosotros sus padres. Los continuos enfrentamientos entre hijos adolescentes y padres, solo son un pulso con el que el adolescente busca poner los límites. No hay nada que le de más inseguridad que no tener límites, aunque se queje de lo contrario. No podemos ceder ante sus berrinches. Si nos tranquiliza, podemos recordar cuando nos montaba la pataleta en el “súper” porque quería lo que fuera… y, si éramos firmes, al final lo comprendía. Sin embargo, qué resultado tan malo nos daba el consentir… Entonces solo era un capricho, ahora el ceder puede traer consecuencias mayores de cara a su futuro. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La educación requiere esfuerzo y sacrificio por nuestra parte, pero sobre todo sentido común; a veces veremos frutos inmediatos, y otras, seguro, los veremos más adelante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Pero sobre todo, pedir lo que pueden dar: Ni más ni menos.&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si intentamos evitar a toda costa cualquier sufrimiento tendremos hijos “blanditos”, incapaces de hacer nada por ellos mismos, inseguros. Es frecuente escuchar frases como: “es que le mandan tantos deberes...”, “Es que la profesora le ha tomado manía...”, “Es que como está todo el día estudiando está muy cansado...” &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y lo peor, comentarlas delante de los hijos, para que les haga sentirse víctima del sistema que no se apiada de él, un pobre adolescente…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Debemos borrar la palabra cansado del vocabulario... aunque sea verdad. Un joven en la plenitud de la vida no puede estar cansado. Cansados están sus padres, después de una jornada de trabajo de 12 horas, de no dormir en toda la noche porque al pequeño le están saliendo los dientes… &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;También está la obsesión entre algunos padres de tener unos hijos “mega-cualificados”, preparadísimos para un mundo competitivo, donde solo caben los “currículum diez”. Nosotros queremos hijos felices, responsables en su familia, maduros, que se saben divertir, por lo cual rinden más en su trabajo. No “ratones de biblioteca”, con multitud de actividades extraescolares, presionados para ser los mejores, y como consecuencia frustrados por la sensación de no llegar. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Queremos educar a nuestros hijos no para ser los mejores, sino para ser mejores personas, y esto siempre es garantía de éxito.&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;En la adolescencia nuestro papel como educadores es más importante que nunca. En la adolescencia tenemos que dar ese último impulso, mientras los acompañamos de cerca. Sin nosotros se sienten perdidos&lt;/strong&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="color: #38761d;"&gt;Reproducido de la web &lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;a href="http://www.edufamilia.com/"&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="color: #38761d;"&gt;http://www.edufamilia.com/&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/a&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="color: #38761d;"&gt;&amp;nbsp;por la &lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;a href="http://www.indar.org/"&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="color: #38761d;"&gt;Asociación Juvenil Indar&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5436836158961810223-1206041359647026555?l=indarelkartea.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://indarelkartea.blogspot.com/feeds/1206041359647026555/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://indarelkartea.blogspot.com/2011/02/solo-buenos-estudiantes-susana-moreu.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5436836158961810223/posts/default/1206041359647026555'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5436836158961810223/posts/default/1206041359647026555'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://indarelkartea.blogspot.com/2011/02/solo-buenos-estudiantes-susana-moreu.html' title='¿SOLO BUENOS ESTUDIANTES? Susana Moreu'/><author><name>Administrador</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04059885418982769895</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5436836158961810223.post-4630621631368464924</id><published>2011-02-08T08:14:00.001-08:00</published><updated>2011-02-08T08:14:36.212-08:00</updated><title type='text'>Para pensar un  poco...</title><content type='html'>&lt;iframe allowfullscreen="" frameborder="0" height="390" src="http://www.youtube.com/embed/PDa1Ek3LVlc" title="YouTube video player" width="480"&gt;&lt;/iframe&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5436836158961810223-4630621631368464924?l=indarelkartea.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://indarelkartea.blogspot.com/feeds/4630621631368464924/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://indarelkartea.blogspot.com/2011/02/para-pensar-un-poco.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5436836158961810223/posts/default/4630621631368464924'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5436836158961810223/posts/default/4630621631368464924'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://indarelkartea.blogspot.com/2011/02/para-pensar-un-poco.html' title='Para pensar un  poco...'/><author><name>Administrador</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04059885418982769895</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://img.youtube.com/vi/PDa1Ek3LVlc/default.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5436836158961810223.post-2421486313934064599</id><published>2011-02-04T09:08:00.000-08:00</published><updated>2011-02-04T09:08:00.854-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Educación'/><title type='text'>EDUCAR EN POSITIVO. TOMÁS MELENDO y SUSANA MOREU</title><content type='html'>&lt;span style="color: red;"&gt;&lt;strong&gt;1. ¿De qué se trata?&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt; &lt;br /&gt;&lt;strong&gt;En positivo &lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde hace un buen número de años se ha venido repitiendo la necesidad de educar en positivo, aunque no siempre se ha dotado de contenido preciso a esa afirmación. Más bien diría que casi nunca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En realidad, en positivo no solo hay que educar o tratar a todos los componentes de nuestra familia, sino enfocar el trabajo, las relaciones sociales y de amistad, las contrariedades diarias, los reveses de fortuna, los triunfos y las alegrías y las alegrías y las alegrías y las alegrías… y toda nuestra existencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No deberíamos olvidar que, en un porcentaje muy elevado, el éxito o fracaso de aquello con que nos enfrentamos o emprendemos depende de la actitud que adoptemos al plantearlo e iniciarlo, de las disposiciones con que lo afrontemos. O, dicho ahora en negativo, y como ya comentara Aristóteles: que un pequeño error o desviación en el comienzo de la andadura hará que jamás lleguemos a puerto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Según Epicteto, «… no son las cosas las que perturban a las personas, sino los puntos de vista con que se acercan a ellas.»&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y Lukas, psiquiatra reconocida, a la que citaré a menudo, puntualiza: «De la actitud que una persona adopta frente a su destino depen¬de casi todo el daño que este pueda ocasionarle. La actitud interior tiene una enorme importancia. Con una actitud positiva se puede sacar provecho hasta de la situación más amenazadora, mientras que, con una actitud negativa, hasta una estancia en el Paraíso pue¬de resultar insoportable. Hay un chiste que retrata sabiamente esta realidad. En un autobús atiborrado de pasajeros, una chica le dice a su novio: “¡Es espantoso este gentío!”, a lo que su acompañante le contesta: “Pues anoche, en la discoteca, lo llamabas ‘ambiente’”. La actitud interior ejerce un poder sobre el bienestar y la infelici¬dad, las esperanzas y las expectativas.»&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: blue;"&gt;El optimista con fundamento —no el irresponsable alocado— tiene recorrida más de la mitad del camino en cualquier empresa que se proponga&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;En la familia&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Cómo se concreta esta actitud en nuestra familia, en el trato con nuestro cónyuge y en la educación de nuestros hijos?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si ustedes tuvieran la desgracia de ser filósofos, probablemente me bastaría con pedirles que reflexionaran a fondo sobre una verdad tan obvia como poco atendida. A saber: que todos los miembros de nuestra familia —¡comenzando por nosotros mismos!— somos personas. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y la persona, también la humana, es algo maravilloso, espectacular; hasta el punto que durante siglos se ha considerado como «lo perfectísimo (lo traduzco así adrede) en toda la naturaleza: perfectissimum in tota natura.»&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El mundo cambiaría radicalmente si cada uno de nosotros —usted y yo, para empezar— nos esforzáramos en considerar y tratar a quienes nos rodean, y a nosotros mismos, como personas, con todo lo que eso lleva consigo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya que la única actitud adecuada respecto a cualquier persona no es solo la de respeto, como suele afirmarse con no demasiada finura intelectual, sino la de reverencia o veneración o, si se quiere ir al fondo, la del amor, como muy pronto veremos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: blue;"&gt;Ante cualquier persona, lo que siempre deberíamos hacer es amarla: buscar eficazmente su bien&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;«Una lupa delante de las cualidades»&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La expresión la recojo del Presidente de la CONCAPA y de la UNIAPA, nuestro querido amigo Luis Carbonel. Ignoro si él la ha acuñado personalmente o, a su vez, la tomó prestada de otros. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En cualquier caso, se trata de algo que he trabajado desde hace años. Por eso, para abrir boca, voy a copiar casi literalmente algunas de las ideas al respecto que se encuentran en mis escritos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Un buen modelo&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La primera y más importante, que señalo tan solo, puesto que aparecerá de un modo u otro a partir de este momento, es que, cuando se pretende lograr la excelencia de las personas y de las familias, resulta mucho más reconfortante, alegre, entretenido y, sobre todo, eficaz, prestar atención a aquello que sí camina bien que a lo que no marcha o lo hace a trompicones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por ejemplo, para descubrir por qué que un matrimonio funciona o una familia vive en armonía no es buen sistema indagar en las causas o motivos de los roces y desencuentros ni examinar las circunstancias por las que una pareja se rompe o sus componentes llevan vidas paralelas, que no se cruzan ni siquiera se tocan en ningún instante…; más bien habrá que dirigir la mirada a aquello por lo cual los mejores matrimonios son los mejores: lo que hace que una familia viva feliz, que cada uno de sus miembros se desenvuelva adecuadamente tanto en el seno de su hogar como en los demás ámbitos de su existencia y un larguísimo etcétera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;E incluso, para suscitar ya el escándalo de algunos, me atrevería a insinuar que lo negativo, lo que no camina o chirría con estruendo, es preferible casi ignorarlo, porque, como veremos más adelante y señalaré en la bibliografía final, la insistencia en los defectos o en los comportamientos erróneos tienen de ordinario un solo y abominable efecto: multiplicarlos hasta límites que difícilmente cabía prever de antemano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: blue;"&gt;La insistencia en los defectos o en los comportamientos erróneos tienen de ordinario el efecto de multiplicarlos hasta límites que difícilmente cabía prever de antemano&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De ahí que, incluso, me hubiera sentido más a gusto denominando estas páginas Cómo mejorar más aún la armonía familiar o con algún título semejante, que poner ya de entrada el acento en los conflictos… aunque sea para resolverlos en positivo: muuuuuuuy en positivo, no lo pongo en duda. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde hace años, tengo por costumbre enfocar mi atención e interés hacia lo mejor de lo mejor de lo existente, pues solo con centrar en ello la mirada se ponen las primeras piedras para que crezca y se multiplique.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Solo con dirigir nuestra atención a lo mejor que existe en nuestro entorno estamos promoviendo su desarrollo y difusión&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ejemplos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Las mejoras bazas&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bajo el rótulo «Jugar las mejores bazas» puede leerse en uno de mis libros:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De hecho, será el amor el que enseñe a los padres a poner en práctica una de las claves más importantes de la educación. Lo que suele llamarse educar en positivo, cuyo principio fundamental consiste en:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1. Descubrir las cualidades que sus hijos ya poseen y deben ser potenciadas y, si es necesario, ponerlas por escrito con sus nombres propios: capacidad de compartir, espíritu de servicio, perspicacia, responsabilidad, afabilidad, aguante, simpatía, constancia, lealtad… &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Con qué fin? Para que queden bien claras y para repasarlas, confirmarlas, perfilarlas y vigorizarlas cuantas veces fuere conveniente. Para hacerlas crecer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;2. Procurar no insistir monótona, reiterativa y exclusivamente en la corrección de sus defectos y limitaciones o en los que lleva anejos el papel en que lo hemos encasillado, siguiendo una mala costumbre tremendamente extendida: tozudo, holgazán, manazas, desordenado, cachaza, intransigente, protestón…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;&lt;em&gt;(Defectos que, precisamente por serlo, resultan difíciles de vencer. Atender, por el contrario, a sus puntos fuertes, y solicitar en esos campos mejoras asequibles, permitirá a los chicos:&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;&lt;em&gt;1. Ir obteniendo pequeñas victorias, con la alegría y la ilusión que a ellas van aparejadas.&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;&lt;em&gt;2. Aumentar de esta forma la propia estima y las ganas de luchar.&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;&lt;em&gt;3. Y por fin, con el crecimiento conjunto de su persona, ponerse en condiciones de superar unos defectos que antes eran invencibles.)&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Percibir la belleza del bien y de la verdad&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y algo más adelante, avanzando en idéntica dirección, en el mismo libro, insistía:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el actual contexto, educar en positivo equivale a mostrar la belleza y la humanidad de la virtud alegre y serena, desenvuelta y sin inhibiciones. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hemos de hacer ver a cada hijo —¡y previamente, estar nosotros mismos convencidos, porque es ya sustancia de nuestro propia existencia: ser de nuestro ser!— que comportarse del modo adecuado resulta mucho más atractivo y gozoso que obrar incorrectamente, aun cuando una mirada superficial, amplificada en muchos casos por el ambiente y determinados mass media, llevara a pensar de entrada lo contrario.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para lograrlo, conviene esforzarse por vivir la propia vida, con todas sus satisfacciones y contrariedades, como una entusiasta aventura que vale la pena componer cada día. En tales circunstancias, al descubrir la hermosura y la maravilla de hacer el bien, el niño se sentirá atraído y estimulado para actuar de forma correcta: para amar y desear lo bueno, y para rechazar lo malo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En Le crime de Sylvestre Bonnard, Anatole France dejó escrito: «Solamente se instruye deleitando. El arte de enseñar no es sino el arte de despertar la curiosidad de los jóvenes espíritus para satisfacerla inmediatamente; la curiosidad no es viva más que en las almas felices. Los conocimientos que se hacen entrar a la fuerza en las inteligencias las ocluyen y ahogan. Para digerir el saber, es preciso haberlo engullido con apetito.»&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: blue;"&gt;Es muy importante mostrar la belleza y la humanidad de la virtud alegre y serena, desenvuelta y sin inhibiciones&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Forzar la balanza a favor de lo positivo&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y en otro lugar, dando un nuevo paso y por contraste, dejé escrito:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La experiencia muestra que normalmente insistimos más en los defectos de nuestros hijos que en los atributos favorables, y que lo mismo suele hacer el resto de la gente. Una de las consecuencias más negativas de este modo de obrar es que los chicos pueden pasar muchos años ignorando aquellas cualidades en las que, con un esfuerzo mínimo o, en todo caso, razonable, podrían sobresalir y apoyarse para mejorar el conjunto de su persona.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo ilustran estas sensatas —y tal vez un tanto excesivas— reflexiones de Faber y Mazlish: &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;&lt;em&gt;«Parece ser que elogiar un comportamiento cabal no brota espontánea¬mente. La mayoría de nosotros somos prontos en criticar y tardos en aplau¬dir. Como padres, tenemos la obligación de invertir ese orden. […]&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;&lt;em&gt;El lector habrá constatado que el mundo exterior no es muy proclive a las alabanzas. ¿Cuándo fue la última vez que otro conductor le dijo: “Gra¬cias por ocupar solamente una plaza de aparcamiento. Así cabrá también mi coche”? Nuestros esfuerzos de colaboración se dan por sentados. Si en cambio sufrimos un desliz, la condena será virulenta.&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;&lt;em&gt;Seamos diferentes en nuestros hogares. Recordemos que además de pro¬porcionarles alimento, refugio y vestido, tenemos otro deber con nuestros hijos, y es consolidar sus mejores “atributos”. El mundo entero les afeará los defectos, con vigor e insistencia. Nuestra función es darles a conocer su parte buena.»&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y lo refuerza el juicio de Elisabeth Lukas, psiquiatra reconocida como la mejor discípula y continuadora de Viktor Frankl; palabras que, con leves modificaciones, deben aplicarse no solo a los casos patológicos sino a la vida cotidiana (basta sustituir «terapeuta» por padre o cónyuge; y «paciente», por hijo o por marido o mujer):&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;&lt;em&gt;«La realidad demuestra que el elogio y el reconocimiento que recibe casi todo ciudadano medio en el transcurso de su vida no se corresponde con lo que este ofrece. Vivimos en una so¬ciedad a la que no le gusta elogiar. Por ello, casi todo el mun¬do recibe grandes dosis de crítica e imputaciones puramente erróneas de causas perversas. La desconfianza prevalece. Por ello, le corresponde al psicoterapeuta equilibrar esta situación acentuando todo el reconocimiento que merecen sus pacien¬tes, fijándose en sus buenos resultados, admirando sus expe¬riencias más elevadas y encomiando su valiente perseveran¬cia. El profundo respeto a los actos u omisiones responsables y llenos de sentido de nuestros congéneres despierta en ellos la voluntad de seguir por el buen camino y les confirma de ma¬nera retroactiva que ciertos esfuerzos no agradecidos no han cambiado. Uno de los actos más grandiosos del altruismo es, quizás, inclinarse ante los logros del prójimo.»&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: blue;"&gt;El profundo respeto a los actos u omisiones responsables y llenos de sentido de los miembros de nuestra familia despierta en ellos la voluntad de seguir por el buen camino y les confirma que ciertos esfuerzos que en su momento no fueron elogiados no dejan por ello de ser meritorios&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuestiones que, aplicadas de forma más concreta al tema que llevamos entre manos, se resumen en este otro párrafo, más breve y certero, de la misma autora:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;&lt;em&gt;«Ante todo es importante […] preguntar también por las predisposiciones positivas del hijo, por los momentos de armonía que se viven en la familia, etc. Escudriñar solamente en lo negativo de un currículo no es más que una encuesta deprimente, hostil y absurda, porque su parcialidad solo saca a la luz deficiencias y menoscaba la esperanza.»&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: blue;"&gt;Insistir en sus defectos e ignorar sus cualidades puede llevar al niño a desconocer cuáles son las auténticas armas con las que cuenta para desarrollarse y triunfar en la vida&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Descubrirles las virtualidades que guardan en su interior&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y, todavía, referido ya al día a día y colocándome en la posición aparentemente «menos favorable», concluía:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En consecuencia, siempre, pero sobre todo si vemos a cualquier de nuestros hijos recaer en algún defecto, resultará más eficaz una palabra de ánimo que echárselo en cara y humillarlo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mostrar al hijo que confiamos en él constituye el mejor y más eficaz incentivo, aunque normalmente lleve aparejado el esfuerzo previo de descubrir sus cualidades e incluso, si es el caso, de ponerlas por escrito y releerlas con frecuencia, como antes dejé dicho… o pedir a nuestro cónyuge que «nos pase revista de ellas» cuando lo vemos todo negro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En efecto, los hombres solemos obrar no según lo que somos, sino lo que creemos que somos o, incluso, lo que creemos que creen que somos y, por tanto, lo que (creemos que) esperan de nosotros. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De manera todavía más acentuada, el niño se encuentra impulsado a llevar a la práctica la opinión positiva o negativa que de él se tiene y a no defraudar nuestras expectativas al respecto. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por eso hemos de tener siempre presente, en la cabeza, en el corazón y en los labios, sobre todo, sus cualidades. Y por eso, según recuerda un eminente pensador francés, en la estela dejada por Goethe:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: blue;"&gt;La clave de la educación consiste en ver y querer a aquel a quien amamos, en cada momento, un poco mejor de lo que en realidad es&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Una prueba experimental&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para ayudar a vencer la enorme resistencia que tenemos los padres a centrar nuestra atención y nuestro interés en lo positivo, me permito transcribir una larga cita de Lukas:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;&lt;em&gt;«La elección de a qué prestamos preferentemente nuestra atención es un acto del que dependen muchas cosas, tal como se demuestra en el pequeño experimento de la psicología conductista que presentamos a continuación:&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;&lt;em&gt;“Eran las 9:20 de la mañana en una clase de niños de enseñanza primaria; cuarenta y ocho alumnos y dos profesores. […] Los alumnos habían recibido unos deberes, que debían realizar en su sitio, mientras los dos profesores, jóvenes y capacitados, enseñaban a leer por separado en grupos reducidos.&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;&lt;em&gt;Los observadores entraban en el aula, se sentaban y, durante los veinte minutos siguientes, iban anotando, a intervalos de diez segundos, el número de niños que no estaban en su sitio. El estudio se prolongó durante seis días. Los observadores también anotaban la frecuencia con que los profesores pedían a los niños que se sentaran o que volvieran a su sitio.&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;&lt;em&gt;Durante estos primeros seis días, se registraron tres niños alejados de su silla cada diez segundos, mientras que los profesores dijeron ‘sentaos’ unas siete veces durante los veinte minutos de observación.&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;&lt;em&gt;Entonces ocurrió algo sorprendente. Se pidió a los profesores que dijeran ‘sentaos’ a los niños con más frecuencia. Durante los doce días siguientes, los maestros dijeron 27,5 veces ‘sentaos’ en cada intervalo de veinte minutos, y hubo más niños levantados (una media de 4,5 cada diez segundos). Hicimos otra prueba. Durante los ocho días siguientes, los profesores volvieron a decir solo 7 veces ‘sentaos’ en los veinte minutos. La cantidad de alumnos que abandonaros su silla volvió a la media de tres cada diez segundos. Entonces, volvimos a pedir a los profesores que dijeran ‘sentaos’ más a menudo (28 veces en veinte minutos). Los niños volvieron a levantarse otra vez con más frecuencia, 4 veces cada diez segundos.&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;&lt;em&gt;Finalmente, pedimos a los profesores que se abstuvieran completamente de decir ‘sentaos’ y, en su lugar, elogiaran el hecho de trabajar y quedarse sentado. Lo hicieron bien, y menos de dos niños se levantaron cada diez segundos (la cifra más baja de todas las observaciones).”&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;&lt;em&gt;Lo que quedó comprobado en este experimento fue la llamada “trampa de la crítica”, es decir, que, en la mayoría de casos, lo que hace la crítica reforzada es provocar realmente la conducta que se critica. Y como la conducta perturbadora que se critica se ve reforzada, entonces se critica más todavía, y esta crítica vuelve a reforzar la conducta, a no ser que se reduzca la crítica a pesar de la conducta perturbadora repetida y se dirija la atención hacia lo positivo, lo cual, en la vida real, fuera de un marco experimental, no resulta fácil. &lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;&lt;em&gt;A ello se añade el agravante de que la crítica obtiene a menudo un éxito a corto plazo, que hace olvidar el mecanismo fundamental de la trampa. Así, el ‘sentaos’ de los profesores en el día a día escolar antes citado hace que los niños se sienten momentáneamente, aunque después se vuelve a levantar con una frecuencia todavía mayor, y aquel sentarse momentáneo puede crear la ilusión de que la crítica era correcta y oportuna. Sin embargo, su efecto final es el contrario, porque obliga a los profesores a fijarse en lo negativo y no en lo positivo, y porque aquello en lo que nos fijamos mentalmente siempre experimenta un refuerzo. Veamos cuánto se puede reforzar lo negativo si solo nos fijamos en ello:&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;&lt;em&gt;“En un experimento, transformamos una clase ‘buena’ en una clase ‘mala’ por unas semanas. Sugerimos al profesor que no elogiara más a sus alumnos. Cuando dejó de elogiarlos, la conducta perturbadora no deseada aumentó de un 8,7% a un 25,5%. El profesor reprobó el mal comportamiento y se abstuvo de elogiar la conducta de los niños que estaban haciendo sus deberes.&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;&lt;em&gt;Cuando pedimos al profesor que, en lugar de 5 veces en veinte minutos, reprobara a sus alumnos 16 veces en veinte minutos, la conducta perturbadora aumentó todavía más. Subió hasta una media de 31,2% y se mantuvo durante unos días por encima del 50%. La mala conducta aún se acentuó más por la atención que se le prestaba a la misma. Cuando los niños volvieron a ser elogiados, retornó la predisposición al trabajo.”&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;&lt;em&gt;El experimento muestra cómo una conducta perturbadora no deseada de un grupo de niños puede aumentar, en pocas semanas, de un 8,7% a la alarmante cifra de 50%. ¡Y solo con la atención que se presta a esta conducta!»&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: blue;"&gt;Aquello en lo que nos fijamos mentalmente siempre experimenta un refuerzo. En la mayoría de casos, lo que hace la crítica reforzada es provocar realmente la conducta que se critica&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color: red;"&gt;2. En todos los casos&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;La gran aventura…&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo que acabo de esbozar debe aplicarse no solo a la educación de los hijos, sino —según apunté— a nuestra entera existencia y, por seguir moviéndonos en el terreno de la familia, al matrimonio como tal. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Qué distinta andadura y qué final tan diverso cabe augurar para quienes conciben el matrimonio de una u otra de las dos formas que voy a bosquejar!:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1. Como una especie de losa que limita la propia libertad; como un lastre que impide moverse con soltura por la vida y «hacer en cada instante lo que me venga en gana»; como una simple y arriesgada «prueba» para ver cómo le va con su cónyuge, «guardando bien la ropa mientras nada, no sea que tenga que volver inesperadamente a la orilla»… &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;2. O, en el otro extremo, como la gran aventura —arriesgada, pero libre y briosa y apasionante y apasionada— de su existencia. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es decir, como la palpitante odisea en la que van a aprender lo único que de veras importa, aquello para lo que en fin de cuentas han venido a este mundo: amar más y mejor, dilatar las fronteras del propio corazón, a fin de que, al término de su paso por la tierra, «quepa más Dios en su alma» y sean mucho más felices.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Por qué presagio finales tan diversos?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1. Pues porque los primeros —los «prudentes»— iniciarán la marcha repletos de suspicacia; con paso vacilante y cansino y, por lo mismo, penoso y agotador; sin haber quemado las naves; con la mirada atenta justo a cuanto pueda poner en peligro la felicidad que, en cualquier caso y como todos, también ellos anhelan… y decididos a desandar lo andado cuando esas dificultades se les antojen insoportables. Sufrirán precisamente por el planteamiento que hicieron antes de casarse, y difícilmente podrán sustraerse al fracaso y la ruptura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;2. Los segundos, por el contrario, han sabido correr el riesgo de la libertad; «jugarse a una sola baza, a cara o cruz —como escribió Marañón—, el porvenir del propio corazón». Por eso, ante idénticos retos y dificultades que los anteriores, disfrutarán más y más conforme avancen en su camino, para terminar su vida con la sensación de plenitud de quienes, a pesar de los inevitables tropezones y momentos de baja, pueden mirar atrás con la satisfacción de la misión cumplida. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: blue;"&gt;La actitud con que afrontaron el reto les ha hecho alcanzar la victoria&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Suele ser venturosa&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No debería extrañarnos. Una aventura es una aventura, con lo que eso lleva de… aventura. Y lo que caracteriza a una buena aventura es que quienes la emprenden:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1. Se ponen una meta alta, atractiva, arrebatadora y, en cierto modo, gozosamente obsesiva; aspiran a un objetivo en apariencia inalcanzable, pero con clara conciencia de que vale la pena.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;2. No tienen ninguna seguridad, aunque sí plena confianza, en que van a lograr su fin: de lo contrario, eliminados a la par la esperanza y el riesgo, ¿qué «gracia» tendría lo propuesto? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;3. Una vez que la inician, no permiten que las dificultades y los contratiempos, también los imprevistos-no-previstos-ni-previsibles, sofoquen la ilusión inicial ni les impidan recrearse en lo que ya han avanzado. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;4. La mirada fija en el triunfo hace que a cada paso renueven las energías —¡y las agallas!— para seguir adelante… y pongan los medios oportunos para lograrlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En mi opinión, enfocar de este segundo modo el matrimonio y la familia que con él comienza, permite fácilmente convertirlos en una epopeya enrumbada hacia un final feliz… siempre que los interesados se empeñen en que el cariño mutuo crezca, se acrisole y purifique: brille.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;El cónyuge y los hijos, sustancialmente buenos… o mejores&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Algo similar podría decirse —y lo diré más adelante— respecto al cónyuge y los hijos. También cabe considerarlos como parte esencial y enriquecedora de la gran odisea de nuestra vida o, pasada la ilusión de los primeros momentos, como un pesado fardo que nos impide realizarnos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y la diferencia estriba, en el fondo y como ya expuse, en dónde centremos nuestra atención: en la media botella llena, con lo que nos sentiremos animados a completarla hasta que desborde; o en la media vacía, que acabará por convencernos de que perderemos irremediablemente lo poco que todavía conservamos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Más en concreto, y atendiendo a un solo detalle. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Considero fundamental que sepamos disfrutar cuanto resulte posible de nuestro matrimonio y de todos y cada uno de nuestros hijos. Lo que, a su vez, se traduce en: gozar hasta el fondo-fondo —iba a decir: «regodearnos»— con las satisfacciones que desde el principio nos proporciona el otro cónyuge, interiorizarlas, profundizarlas, ampliarlas y hacerles eco, guardarlas bien en la memoria y en el corazón, arroparlas y acopiarlas para cuando lleguen los momentos de sequía, que inevitablemente llegarán… pero no debemos exagerar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De esta manera, y al obrar de forma análoga con cada uno de nuestros hijos, las contrariedades serán mucho más fácilmente superables o incluso pasarán desapercibidas, anegadas por el inmenso caudal de ilusiones bien forjadas, protegidas y recreadas que llena nuestra voluntad y nuestra mente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: blue;"&gt;Hay que aprender a disfrutar a fondo de todas las alegrías que proporcionan el cónyuge y cada uno de los hijos&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: red;"&gt;&lt;strong&gt;3. La clave de las claves&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Un cambio de actitud&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todo lo que precede, escrito con intención de forma desordenada, pretendía preparar al lector para reflexionar sobre 3 ó 4 ideas fundamentales, que constituirán el punto de referencia constante de los capítulos sucesivos y, por eso, del curso entero e incluso de toda la convivencia humana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La primera de esas convicciones es distinta de las restantes. Para intrigar un poco, podría calificarla como funcional, porque señala cómo hemos de comportarnos («funcionar»), aunque sin explicar todavía el motivo que nos lleva a hacerlo: para eso están las siguientes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vamos, pues, con ella. Resulta bastante común, entre los que nos ocupamos de relaciones humanas y, más en particular, de educación, repetir que no existen recetas, es decir, modos de obrar preestablecidos que indiquen lo que he de hacer cuando se me presente un problema o una oportunidad inesperados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De hecho, a poco reflexivos que seamos, advertiremos que lo que nos ha funcionado en un momento concreto con uno de nuestros hijos resulta tal vez desastroso no solo con la hija cinco años mayor que él ni con el hermano al que lleva dos… sino con ese mismo hijo cuando lo hemos pillado (o estábamos nosotros) de un humor distinto, más despierto o más dormido, flipando por la novedad del regalo recién descubierto o deshecho porque no le había mirado la chica de sus sueños… o de sus vigilias diurnas o nocturnas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todo esto puede resultar desesperante para una civilización acostumbrada a no pensar demasiado —¡a no pensar, sin más!: «demasiado» es conceder «demasiado»— y a resolver todos los contratiempos mediante técnicas-uniformes-con-instrucciones-de-uso. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: blue;"&gt;Pero con las personas no sirve&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Más lo que somos que lo que hacemos&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Contrapartida en positivo y un poco jocosa: no debemos preocuparnos en exceso por hacer las cosas de un modo u otro, porque es bastante frecuente que nos equivoquemos en los dos casos… y no suele pasar nada, al menos irremediable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y contrapartida todavía más positiva y seria-gozosa: lo radicalmente importante en el trato con otras personas —con nuestros hijos y nuestro cónyuge, para no irnos demasiado por las ramas— es la actitud de fondo que adoptemos frente a ellas, que normalmente se refleja en modos certeros de obrar… si esa actitud es la correcta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como escribe von Hildebrand: «El auténtico esfuerzo supone una revisión continua de nosotros mismos y de nuestras propias actitudes. Creo que, en primer lugar, no se trata de qué hacer, sino de cómo uno tiene que ser para llevar un matrimonio feliz»… o para que lo sea toda nuestra familia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: blue;"&gt;Lo absolutamente decisivo en nuestra relación con los demás es adoptar una actitud de benevolencia, de amor auténtico, que surja espontánea de un acrisolamiento o mejora de nuestro ser&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;La actitud adecuada&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando San Agustín sostiene su famoso y tan relajante y liberador «ama y haz lo que quieras», añade de inmediato, aunque no suela citarse: si corriges, corregirás por amor (y, por tanto, sin acritud, de forma comprensiva, con buenos modales, etc.); si trabajas, trabajarás por amor: es decir, poniendo los cinco sentidos en lo que haces, evitando la precipitación y la chapuza, con la intención de ayudar a quienes te rodean y no solo de llenar la faltriquera…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Que la disposición apropiada indica y propicia los comportamientos oportunos es también la regla de oro de la logoterapia, que intenta por eso provocar un cambio de actitud —en los enfermos y en los sanos— como medio eficaz de conseguir comportamientos cada vez más rectos y logrados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Según Lukas, la logoterapia aspira más y antes que a rectificar la conducta, a mejorar el talante de la persona, precisamente para asegurar la eficacia. «Su objetivo no es modificar primero el comportamiento, sino cambiar la actitud. Según la logoterapia, una actitud interior modificada trae consigo, sin más esfuerzos, una conducta modificada.»&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: blue;"&gt;Cuando la actitud es correcta también suelen serlo las obras que la siguen&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Personas entre personas&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero lo que mantiene firmemente orientada hacia el bien o corrige nuestra actitud es la reflexión pausada y serena sobre un hecho fundamental, al que ya he aludido: que cada uno de nosotros somos personas, capaces de conocer que quienes nos rodean son también personas; y, obviamente, me estoy refiriendo de entrada a nuestros hijos, amigos, hermanos, etc.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por tanto, si nos paramos a considerar despacio cada día en qué consiste ser persona, casi sin advertirlo iremos acrisolando nuestra manera de vernos y de ver a los demás y de tratarnos y tratarlos a cada uno de ellos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estamos ante el sentido más hondo de esa afirmación tan repetida como poco creída y casi nunca tenida en cuenta: lo más práctico (no lo más pragmático-crematístico, que esa es otra historia) es una buena teoría, un buen conocimiento de la realidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Lo intentamos con la persona?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Perfectissimum!&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La mayoría de nosotros identificamos casi sin advertirlo persona y hombre (varón o mujer). Ni está del todo mal ni es del todo acertado. En primer término, porque existen o podrían existir otro tipo de personas superiores, como los ángeles (¡qué le voy a hacer: mejor eso que citar «las Ideas» de Platón o «las Inteligencias separadas» de Aristóteles!) y Dios (también preferible al Primer Motor inmóvil, ¡digo yo!).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero, sobre todo porque, aunque se refieran a un mismo sujeto, lo hacen de distinta manera, poniendo el acento o connotando aspectos o matices diversos de esa misma realidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;&lt;em&gt;Un ejemplo no-muy-ejemplar. A los que hemos superado los 50, las tres frases que citaré a continuación nos remiten a un mismo sujeto, para muchos el mejor futbolista de todos los tiempos: nuestro querido Di Stefano.&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;&lt;em&gt;Refresco la memoria. Di Stefano era:&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;&lt;em&gt;1. La saeta rubia (que indicaba su velocidad y el color de su pelo… antes de cambiar la cabellera por los michelines).&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;&lt;em&gt;2. El delantero centro del Real Madrid, allá por los años en que ganó unas cuantas ligas y copas de Europa, cuando copas y ligas se decían todavía en castellano. &lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;&lt;em&gt;3. Y, ya que ha salido lo de las ligas, uno de los primeros que anunciaron aquello de: «Si yo fuera mi mujer, usaría medias Berk…» (No digo la marca completa, porque ignoro si siguen existiendo y no quiero que malicien que llevo comisión).&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;&lt;em&gt;Está claro que esta última indiscreción difícilmente llevaría a pensar (si no estamos prevenidos o conocemos el spot) en un jugador de fútbol excepcional. Y, sin embargo, ¡se trataba también de Don Alfredo!&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;&lt;em&gt;Algo parecido ocurre con los vocablos que llevamos entre manos:&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: blue;"&gt;«Hombre» y «persona», aunque se refieren al mismo tipo de individuos, acentúan aspectos distintos de ellos&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;La dignidad personal&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En efecto, con el término hombre nos referimos a cualquier sujeto humano, para indicar que tiene una determinada naturaleza o modo de ser: justo lo que llamamos naturaleza humana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para algunos, los más adictos a la moda, poseer tal naturaleza es lo peorcito que puede ocurrir: el hombre (varón o mujer, pero sobre todo el varón) es el gran depredador de la naturaleza, el origen de todos los males de la familia, de la sociedad y del universo… y un etceeeeeeeeeétera cuan largo deseen. Y todo lo anterior, quiero que esto quede claro, ¡justo por ser hombre!, que es la palabra-realidad que estamos examinando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el extremo contrario, cuando se empezó a utilizar la voz persona para aplicarla a los humanos se quería subrayar exactamente lo opuesto: la sublimidad o grandeza de quienes poseen tal modo de ser.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por eso decían los medievales que persona est nomen dignitatis: persona es un nombre que indica «dignidad». Y por eso la expresión «dignidad de la persona» es tautológica o reiterativa… al menos para quienes estamos convencidos, a pesar de nuestras limitaciones y ruindades, de que, en efecto, ser persona es algo muy, pero que muy serio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: blue;"&gt;Se comenzó a emplear el término persona para designar al ser humano cuando se advirtió con nitidez su enorme superioridad respecto a todas las restantes realidades que existen en la tierra&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Y la excelsa singularidad&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aunque dicho de una manera no muy ortodoxa, espero que los párrafos anteriores no hayan aportado nada nuevo a quienes me leen: aun cuando bastantes desconozcan lo que quieren decir con ello, hablar de la dignidad de la persona constituye en la actualidad un lugar común.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;También lo es apelar a su carácter único e irrepetible. Pero en este caso me temo que todavía se sepa menos lo que eso lleva consigo. De ahí que resulte oportuno explicarlo mínimamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un ejemplo sí ejemplar, no porque esté en lo correcto, sino porque indica la ignorancia que suele acompañar al uso de la unicidad e irrepetibilidad referida a los hombres… incluso en personas que, por su posición social y profesión, deberían conocerlo un poquito mejor. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;&lt;em&gt;Un ilustre Catedrático de una ilustre Universidad (de cuyos nombres me acuerdo perfectamente y me encantaría reseñar) me echó en cara el que hiciera uso de este atributo —único, singular…— para aludir y diferenciar a la persona humana; «pues, al fin y al cabo —prosiguió, triunfante—, también mi perro es singular, y el árbol que tenemos delante… y… y…»&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;&lt;em&gt;… Y el ilustre Catedrático de la más ilustre Universidad no sabía de qué estaba hablando. Y lo siento, pero por su perro, por el árbol, etc.; no por él, que era bastante prepotente y un poco necio: de nescire, que en latín significa no saber.&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Porque resulta, y de nuevo querría que me tomaran en serio, que hay grados de singularidad o de unicidad o como prefiramos llamarlo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y, así, mientras las sillas de un aula son bastante-poco-únicas-y-poco-singulares, y por eso bastante-sustituibles-por-cualesquiera-otras-del-mismo-tipo, cada uno de los seres humanos, precisamente cuando advertimos que se trata de una persona y como tal lo tratamos, resulta tan único —¡y tan «escaso» o «raro», en este sentido!— que no puede ser reemplazado por ningún otro, ni por la suma de todos los que existen al mismo tiempo que él, ni por la de cuantos han existido, existen y existirán ni, si me apuran (o incluso si no lo hacen) por la conjunción de todos ellos más el mismísimo Dios… precisamente porque Dios así lo ha querido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo cual, dicho sea sin la menor exageración, es bastante imponente y sobrecogedor, y debería provocar justo lo que antes indicaba: un cambio radical de actitud ante cada persona.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: blue;"&gt;El hecho de que cualquier persona, incluso la más autodegradada, resulte única e irreemplazable constituye, en fin de cuentas, el motivo de su excelsa dignidad… y viceversa: es digna —posee un valor inconmensurable— justo por ser absolutamente única y no sustituible&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Principio y término de amor&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Alguno (¿todos?) podrá decirme que qué tiene que ver todo esto con la resolución de conflictos… y, para más inri, en positivo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Les confesaré con toda franqueza que me he sentido obligado a mencionar estas cuestiones porque de lo contrario no sabía cómo meterle mano a lo de los conflictos, ni tan siquiera porqué debía tratar de ellos y explicar que parece bueno evitarlos o no-evitarlos-pero-no-por-eso-matar-al-que-los-origina… y otro muuuuuuuucho más larguísimo etceeeeeeeeeeeeeeeeétera que el de antes. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Era incapaz de decir nada que me convenciera mínimamente y pudiera servir de ayuda real al lector.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por el contrario, como señalaré en su momento, si uno tiene bien en cuenta que él o ella es una persona (dignísima, rarísima, excepcional = única) y que también lo son los restantes humanos con los que se codea a diario, podrá entender que la sola manera adecuada de relacionarse con ellos es con un exquisito respeto o veneración y, todavía más allá de esa reverencia, utilizando una palabra desprestigiada a la que pretendo devolver su sentido genuino, con mucho amor: es decir, procurando eficazmente su bien.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y a continuación comprobará que si tal amor existe (y no estoy hablando de blandenguerías ni sentimentalismos lacrimógenos, sino de búsqueda real y recia de lo bueno para cada persona), los conflictos no aparecen, o se saltan por encima, o se pasan por debajo o por la derecha o por la izquierda o se aprende a vivir perfectamente con ellos sin amargarse ni amargar a nadie, excepto en casos de enfermedad psíquica severa… que también los hay.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: blue;"&gt;La única actitud adecuada a la grandeza de la persona es el amor, que consiste esencialmente en perseguir y procurarle lo que constituye su auténtico bien&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es decir… el suyo&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;He resaltado el «su» porque, debido a la estricta singularidad del individuo humano, el bien de cada cual no se identifica necesariamente con el de cada cuala ni con el de la persona que tiene al lado, ni con su cuate (en España, mellizo o gemelo, que no son lo mismo) ni, si llegara a darse tan triste e hipotética situación, con el de la persona clonada para reponer sus miembros averiados, presuntamente idéntica, pero en realidad, si llegara a existir, radicalmente otra… pues de lo contrario no sería persona.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1. Primera consecuencia: educar a un hijo es buscar su bien, y esto equivale a hacerlo crecer y desarrollarse como persona, como esa persona única que cada uno y cada una son. Y para conseguirlo hay que esforzarse en conocerlo a fondo y, lo repito, sobre todo, sobre todo, debemos descubrir las cualidades que mejor lo caracterizan y le permitirán desplegar a tope su humanidad. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;2. Segunda: nadie puede crecer como persona sino en la medida en que pone en juego o ejerce su libertad; cualquier acto que hagamos sin libertad puede incluso perfeccionarnos sectorialmente, como cuando estudio a la fuerza o a la fuerza trabajo y adquiero experiencia en ese campo; pero no me hace mejor persona. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;3. Por otra parte, el acto por excelencia de libertad, lo que no puede ser nunca coaccionado so pena de perder la esencia que lo constituye, es el amor: amo cuando y si me da la gana, en el sentido más noble de esta expresión; es decir, cuando y si quiero, designando con este verbo la operación suprema de la voluntad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;4. Con lo que resulta que educar no consiste tanto en hacer, sino en ayudar o, al menos, no impedir que cada uno de nuestros hijos vaya tomando cuanto antes las riendas de su propia vida y logre libremente obrar del modo más oportuno para desarrollarse y conquistar la plenitud que como persona le corresponde. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo cual, si no lo hemos hecho horrendamente mal, consistirá en que aprenda progresivamente a amar más y mejor, a estar menos pendiente de sí y de sus antojos que de las necesidades reales de quienes lo rodean.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ideal este en cierto modo utópico, pero no por ello menos deseable… y que tal vez consiguiera superar todos los conflictos o liberarlos de su carácter «conflictivo».&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: blue;"&gt;Educar es ayudar a una persona a ser progresivamente más libre, es decir — ¡sí: es decir!— a incrementar la calidad e intensidad de sus amores&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="color: #38761d;"&gt;Reproducido de la web http://www.edufamilia.com/ por la &lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="color: #38761d;"&gt;Asociación Juvenil Indar&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5436836158961810223-2421486313934064599?l=indarelkartea.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://indarelkartea.blogspot.com/feeds/2421486313934064599/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://indarelkartea.blogspot.com/2011/02/educar-en-positivo-tomas-melendo-y.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5436836158961810223/posts/default/2421486313934064599'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5436836158961810223/posts/default/2421486313934064599'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://indarelkartea.blogspot.com/2011/02/educar-en-positivo-tomas-melendo-y.html' title='EDUCAR EN POSITIVO. TOMÁS MELENDO y SUSANA MOREU'/><author><name>Administrador</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04059885418982769895</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5436836158961810223.post-5803782353937049623</id><published>2011-01-29T09:32:00.000-08:00</published><updated>2011-01-29T09:32:00.369-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Educación'/><title type='text'>TODOS EDUCAMOS MAL… PERO UNOS PEOR QUE OTROS. TOMÁS MELENDO</title><content type='html'>&lt;span style="color: blue;"&gt;Todos educamos mal… pero unos peor que otros. Y, a pesar de todo, nuestros hijos suelen acabar siendo una maravilla&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color: red; font-size: large;"&gt;1. Presentación&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Ahora &lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando escribo estas líneas, tengo 55 años. Si las predicciones del ginecólogo se cumplen, mi hija mayor, María, dará a luz el 7 de septiembre próximo, el mismo día en que la menor, María José, cumplirá 15 años, y mi madre, nada menos que 90.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Curiosamente, Lourdes y yo lo haremos, los dos, el 8 de ese mismo mes, fiesta de la Natividad de la Virgen. Yo, según acabo de sugerir, cumpliré 56; y Lourdes, «alrededor de 35, como de costumbre».&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y entre los 30 de María y los futuros 15 de María José, se sitúan mis otros cinco hijos, haciendo un total de siete.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aun cuando, en principio, quede mucho camino por recorrer, los 55 años permiten ya echar una mirada atrás y ver lo que has ido haciendo con tu vida y, en concreto, cómo te has desenvuelto como educador. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Empiezo por confirmar desde el fondo del alma que, en el momento presente, me siento muy orgulloso de todos y cada uno de mis hijos y espero que nos sigan dando, junto con alguna que otra preocupación —que tampoco han faltado y vienen bastante bien—, tantas alegrías como hasta ahora.&lt;br /&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Anoche&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como anoche llegó María de Irlanda, con idea de pasar las últimas semanas de embarazo y el parto junto a Lourdes, nos reunimos, además del matrimonio, cuatro de los hijos, la novia de uno de ellos y María Josefa, la madre de Lourdes (lo de «mi suegra» no le gusta que lo diga, pero así se entendería mejor). &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eran casi las 12 cuando María entró en casa. Antes, además de las dos del viaje, había estado una hora y media dentro del avión, clavado en la pista de despegue, con un calor sofocante, agravado por la presencia del pequeño —dos kilos, ochocientos, por entonces— en una tripa descomunal. Pero eso no impidió que la velada se prolongara hasta bien cumplidas las dos de la madrugada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Disfruté como siempre que, en familia, recordamos tiempos pasados. Hacía mucho que no me reía tanto y con tantas ganas. Lo mismo que suele ocurrirme cada vez que salen a relucir anécdotas de «cuando éramos pequeños» (y digo «éramos» porque de ordinario son ellos los que las cuentan).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Y es que hay pocas cosas que ayuden más a la buena marcha de una familia y de cada uno de los que la componen como la alegría y el buen humor!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Todos educamos mal… pero unos peor que otros&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El título y subtítulo del libro —que anoche me rondaron una y otra vez por la cabeza— tienen su pequeña historia. Surgieron hace alrededor de medio año en México. Iba a pasar poco más de un mes en ese país, dando cursos y conferencias en distintas ciudades, pero con la sede central en Guadalajara, la capital y la «novia» de Jalisco. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(«♫ ♫ ♫ Jalisco, Jalisco, Jalisco, tú tienes tu novia, que es Guadalajaaaaaara; muchachas bonitas, la perla más rara de todo Jalisco es mi Guadalajaaaaaara… ♪ ♪ ♪»).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En las últimas ocasiones, cuando el viaje va a ser largo, suelo vivir en casa de antiguos amigos… o de amigos de mis amigos, que todavía no conozco, pero que me reciben, como sucede siempre en México —país acogedor donde los haya—, con todo el cariño del mundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta vez se trataba de personas a las que no había visto nunca. No quiero dar muchos detalles, porque no les he pedido aún permiso, y tienen todo el derecho a preservar su intimidad. Diré solo que, entre los cuatros hijos, la segunda era una adolescente, no de libro, que eso es poco, sino de auténtica exposición: es decir, como debe ser toda adolescente que se precie. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y, además, cosa que no supe horrorizado hasta que entré en su habitación, quien esto escribe —es decir, un servidor— era el causante de que la «hubieran arrojado» de su cuarto, dispuesto desde entonces para que yo pudiera dormir y establecer en él mi «centro de operaciones».&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tengo que decir, y ojalá no me equivoque, que entre «la adolescente» y yo se creó muy pronto un clima de complicidad y —de nuevo espero no fantasear— de auténtico cariño.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al día siguiente de llegar, la dueña de la casa, encantadora, coincidió a solas conmigo durante un buen rato. Como uno se dedica a temas de amor y familia (que no «de amor y lujo», no confundamos), los demás dan por supuesto que «debe de hacerlo bien». Ella, por el contrario, tenía la impresión de ser una pésima educadora. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Charlamos algo más de dos horas, y tuve que concluir con lo que ya era para mí una convicción muy honda, y de entonces a hoy se ha venido afianzando, conforme más pensaba en ello y observaba lo que ocurre en mi entorno: &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1. Que todos los padres educamos mal… y no pasa nada. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;2. Pero que algunos lo hacen muy mal, y entonces es cuando suele haber problemas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por supuesto que mi anfitriona no se contaba entre los «muy mal», sino que se desenvolvía, más o menos, como cualquiera de nosotros. La diferencia era, simplemente, de edad y profesión. En concreto: yo ya había pasado por lo que ella estaba entonces viviendo (recuerden mis 55-56 años)… y había reflexionado mucho sobre el asunto (de profesión: filósofo).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quede claro que, al igual que Zattoni y Gillini —a los que citaré más de una vez—, cuando digo esto no lo hago «… para alimentar reductos de sentido de culpa (“si me meto, entonces me sentiré culpable de algo”) y refugiarnos acaso en un deprimente: “¡Me he equivocado en todo!”; sino para darnos algunas oportunidades. Hay actitudes que nos vienen “espontáneas” a los padres y que han de ser reforzadas en su validez natural; es mucho mejor fortalecer estas que llorar por lo que ya no tiene remedio: es mucho más útil fortificar lo que hacemos de bueno que darse golpes de pecho por las culpas.»&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Los malos y los peores&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para volver a lo nuestro, la conclusión que saqué de aquel rato de fascinante «plática a la mexicana» se resume en pocas palabras: si educar es ayudar a nuestros hijos a que cumplan su misión en esta tierra, y si su tarea es la de prepararse para llegar a ser interlocutores del Amor de Dios por toda la eternidad, ¿puede haber algún ser humano, varón o mujer, que realmente «lo haga bien»? ¿No se trata de algo que, por definición, supera nuestras fuerzas? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tranquilidad, por tanto, porque hay Quien se encarga de que, a pesar de los pesares —de ti y de mí—, «al final de la jornada…» las aguas lleguen a su cauce. Se trata, simplemente, de no poner excesivas trabas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Aunque eso no quite, como veremos con calma, que a todos los padres nos incumba la obligación de hacerlo un poco menos mal… y disfrutar de lo lindo mientras educamos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como explica Macià, «… lo importante es que se puede aprender a ser padres, basta un mínimo grado de motivación, estar dispuesto a esforzarse, a dedicar parte de nuestro tiempo y contar con los instrumentos ade¬cuados. Educar es sinónimo de exigencia, puede exigir esfuerzo y privación, pero es una tarea llena de maravillosas recompensas.»)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: blue;"&gt;Si educar es ayudar a nuestros hijos a prepararse para llegar a ser interlocutores del Amor de Dios por toda la eternidad, ¿puede haber algún ser humano, varón o mujer, que realmente «lo haga bien»?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Primer espejismo&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Por qué, entonces, la preocupación recurrente y la sensación de estar haciéndolo muy mal, justo entre quienes luchamos por llevarlo a cabo lo mejor que sabemos y podemos?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dosificaré la respuesta a lo largo del escrito. Anticipo un par de ideas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fue precisamente en esa conversación de Guadalajara donde, en un tono de lo más distendido, caí en la cuenta y comenté a mi amiga, casi con estas palabras y una punta de ironía hacia mí mismo: «es delicioso que, mientras son pequeños, nuestros hijos hagan libremente… lo que nosotros queremos que hagan». &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Uno o una se sienten como en las nubes, con la alegría del deber cumplido, muchas ganas de seguir adelante y sin nada serio que turbe la paz interior. Hay cansancio, momentos en que estamos hartos, ganas de tirar la toalla o de ahogar a alguno de los críos («¡bendito Herodes!», que diría una de mis cuñadas)… pero siempre en tono menor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La cosa cambia de raíz con la adolescencia, cuando empiezan a hacer, un poco menos libremente de lo que ellos piensan y bastante más de los que nosotros creemos y desearíamos, lo que realmente a ellos o a ellas les da la gana. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es un tema apasionante, que me entusiasma: volveré sobre él con detenimiento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: blue;"&gt;Es «encantador» que, mientras son pequeños, nuestros hijos hagan libremente… lo que nosotros queremos que hagan. La cosa cambia cuando empiezan a crecer y a hacer lo que realmente les da la gana.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Segundo espejismo&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No sé si, dentro del contexto que estoy dibujando, el lector habrá tenido la terrible desgracia que muchos hemos padecido. La de que amigos menos ocupados por la educación de los suyos nos repitan, entre admirados y sanamente envidiosos: «¡hay que ver la suerte que has tenido con tus hijos!; si te hubieran tocado los míos…» &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ante lo que uno —o, al menos, ese uno que soy yo— se siente muy tentado de responder que suerte, suerte, lo que se dice suerte, puede que haya habido, pero que también son muchas horas de reflexión y de diálogo con la esposa, de atenciones a ella y a los críos, de juegos compartidos y un etcétera casi infinito, que de ordinario prefiero silenciar en aras de una amistad que debe seguir madurando para el bien de todos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Peor que terrible es lo mío. María Josefa, la madre de mi mujer (mi «suegra», para entendernos de nuevo), concretaba más el asunto. En este caso, tomaba como punto de comparación a sus restantes nietos y a sus respectivos padres y madres, entre los que uno de cada pareja es, lógicamente, hijo o hija suyos. Y el resultado no podía ser más contundente: no era Lourdes, sino yo, el que sabía educar y educaba de maravilla a nuestros hijos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cada vez que lo repetía, yo intentaba convencerla y convencerme de que eso era una bobada, aunque, como mandan las normas, la última palabra era siempre la suya. Entonces tenía la impresión de no hacerle ningún caso, pues creía conocer bien mis errores. De un tiempo a esta parte empecé a darme cuenta de que, en el fondo-fondo, no estaba del todo en desacuerdo con ella: yo lo hacía bastante bien.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora, por el contrario, cuando todos han pasado o se encuentran en plena adolescencia, veo con nitidez que lo hacía… normalito, que es la mejor manera de hacer las cosas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: blue;"&gt;¡Hay que ver la suerte que has tenido con tus hijos…!&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Para concluir&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y normalito equivale en este caso, lo repito con plena conciencia, a bastante mal… aunque no «peor que la media». Tras lo cual, resumo, por si sirve de ayuda a alguien.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Suelen hacerlo menos mal:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1. Quienes, dándose cuenta o no, procuran desaparecer discretamente, de acuerdo con el cónyuge y sin bajar por ello la guardia, y dejan la iniciativa a quienes realmente les corresponde. Es decir: &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1.1. A cada hijo, progresivamente, según va pasando el tiempo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;[Los niños, como sabemos (¿lo sabemos?), tienen sus propios recursos, que hay que aprender a descubrir y apoyar; y lo peor que puede hacer un adulto —y lo que normalmente hacemos, si no nos andamos con tiento— es impedir que los desarrollen, tratar de imponerles los nuestros y medirlos por nuestro rasero.] &lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1.2. Y al auténtico Autor de cualquier mejora humana, que solo nos pide —pero nos lo pide, ¡ojo!— que no estorbemos demasiado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;[En este caso no quiero ni mencionar la disparidad entre nuestras estrategias y nuestra lógica de adultos y los absurdos medios que se Le ocurre emplear a Quien —¡mira por dónde!— nos animó a hacernos como niños.]&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y lo hacen francamente mal:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;2. Los que se consideran protagonistas en la educación de los hijos. Es decir:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;2.1. Quienes asfixian a los críos y ya-no-tan-críos con constantes reflexiones, prohibiciones y consejos… dictados por los años y la experiencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;2.2. Y quienes están convencidos de hacerlo muy bien (¡que Dios —que nos alienta a hacernos como niños— nos libre de ellos!)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: blue;"&gt;Lo hacen bastante mal quienes creen ser los protagonistas en la educación de sus hijos&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: red; font-size: large;"&gt;&lt;strong&gt;2. Contenido básico&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;¿Ser o subjetividad?&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de esta breve introducción, y con conciencia de que apenas voy a ser entendido durante tres o cuatro páginas —y de que, para tranquilidad del lector, tampoco importa demasiado—, paso a exponer las líneas de fuerza de todo el escrito. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La idea que le sirve de base no es muy distinta de la que ha presidido estudios anteriores y, en fin de cuentas, casi todo lo que he publicado hasta el día de hoy: la prioridad absoluta del ser sobre la subjetividad humana (es decir, de la realidad-real sobre los deseos arbitrarios, ligerezas, caprichos, pretensiones, veleidades, desvaríos… de los distintos sujetos humanos: usted y yo, de nuevo).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Apenas cuentan nuestros gustos… ni tampoco los del hijo&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo que cambia, en este caso, son las «traducciones» de semejante principio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1. A saber, y antes que nada, que la referencia primordial de todo quehacer educativo, el ideal al que hay que atender en cualquier momento de la biografía de una persona, lo constituye lo que esa persona es y, consecuentemente, lo que está llamada a ser. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y no —sería la otra posibilidad— lo que «alguien» (él mismo o cualquier otro) ambicione o desee, o le apetezca o le disguste o le horrorice… si todo ello no concuerda con la concreta condición personal de quien se está formando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;2. Con lo que este principio básico se aplica tanto a quienes deben educar como a quienes han de ser educados. Y lo hace de maneras muy diversas y con un sinfín de manifestaciones, que iré señalando en su momento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;2.1. Por ejemplo, la atención prioritaria al (modo de) ser de cada uno de nuestros hijos lleva consigo que los sueños y las novelas que hemos forjado respecto a ellos —en principio, nobilísimos e incluso imprescindibles— deban ceder el paso a lo que vamos descubriendo que exigen las reales cualidades y el entorno de ese chico o esa chica… que no tienen por qué coincidir con los del hermano o la hermana de solo un año más o menos que él o que ella. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Y no digamos nada con nuestras ambiciones, antojos, pretensiones, apetencias, aspiraciones… y cuanto se sitúa en la misma línea!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;En el fondo, es el principio que preside, juntos con muchos otros, este excelente consejo: «Cuando reconocemos los sentimientos de un niño, le prestamos un gran servicio. Le ponemos en contacto con su realidad interior. Y una vez ha definido esa realidad, podrá acopiar fuerzas para hacerle frente» (Faber, Adele y Mazlish, Elaine).&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;Y también el que mencionaré de inmediato, de Gottman y Silver, que recogen a su modo lo que un santo del pasado siglo llamaba «mística ojalatera» o «del ojalá»: «¡ojalá no me hubiera casado!», «¡ojalá no me hubiera quedado soltero!», «¡ojalá tuviera menos —o más— años!», «¡ojalá fuera más inteligente, más guapo, más fuerte, más delgado…!»&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;En palabras de Gottman y Silver: «Muchas veces nos quedamos atascados en frases condicionales del tipo: “Si tan solo...” Si tan solo mi pareja fuera más alta, más lista, más atractiva... todos mis problemas desaparecerían. Mientras prevalezca esta actitud, será muy difícil resolver los conflictos. A menos que aceptes los defectos y debilidades [¡la realidad!] de tu pareja no po¬drás llegar a ningún acuerdo. En lugar de esto te lanzarás a una campaña para hacer cambiar a tu cónyuge. Para resolver un con¬flicto no hace falta que una persona cambie.»&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;2.2. Algo bastante parecido sucede con el educando en relación consigo mismo: también él ha de saber adecuar sus ilusiones y anhelos a lo que, respecto a las vías de su más cabal desarrollo, le van sugiriendo su propio (modo de) ser y las circunstancias en que su vida de hecho se desenvuelve.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para lo cual nosotros, los padres y educadores, tenemos que permitirle y ayudarle a que se conozca y a que descubra lo mejor que en él se encierra, para que de este modo, sabiendo quién es, pueda obrar en consecuencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo que supone, como apuntaré, no olvidarnos del niño que cada uno fuimos… y del que, en cierto modo, seguimos siendo, si no nos hemos empeñado en sofocarlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Llegar a ser quienes somos&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En fin de cuentas, todo lo anterior remite a una de las afirmaciones más repetidas a lo largo de la historia del pensamiento occidental, desde Píndaro hasta Jaspers.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Uno y otro sostienen, con palabras casi coincidentes, que «el hombre es aquel ser que debe llegar a ser hombre». &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una afirmación que hoy expresaríamos más a gusto, con el más preciso lenguaje de los personalistas, diciendo que «cada persona humana debe llegar a ser quien es».&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A saber: «alguien» —con toda la carga ponderativa que en la actualidad suele atribuirse a este término— dotado de una sublime grandeza y, a la vez, único e irrepetible; pero ese «alguien»… habiendo desarrollado el sinnúmero de perfecciones que virtualmente se encierran en su ser. Y tales perfecciones son extraordinarias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: blue;"&gt;Cada persona humana está llamada a ser quien es&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Interlocutores del Amor de Dios&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Efectivamente, según he considerado en otras ocasiones, en el mismo instante en que un nuevo sujeto humano es concebido, el (acto de) ser que Dios infunde junto con el alma apunta y estimula ya el despliegue futuro del inmenso conjunto de facultades y acciones que lo dirigirán, siempre que esa persona asuma libremente semejante impulso, hasta el Interior del propio Dios, para transformarse —como acabo de sugerir— en un interlocutor eterno del Amor divino: en un acto (participado) de amor de Dios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El «Término» al que todos los hombres deben dirigirse es, pues, el Mismo Dios que amorosamente los ha creado. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los caminos resultan, en cierto sentido, paralelos o, más bien, coincidentes. No obstante, se configuran como radicalmente únicos, en función del particular y no reiterable modo de ser de cada persona y del sucederse de situaciones y coyunturas, también únicas, con que se topará a lo largo de su existencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La labor de educación, de la que el propio educando acabará por ser el principal artífice, se compone del cúmulo de auxilios que le permitirán alcanzar la Meta anhelada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y la clave de todo el proceso, como veremos hasta quedar hartos —ya verán como sí: ¡hartos!—, es el amor, en su acepción más genuina.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: blue;"&gt;La clave de las claves de las claves de las claves… es el amor&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Ser y hacer&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todavía me parece conveniente esbozar otro punto, que tal vez asombre o incluso moleste a más de uno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin duda, el problema más extendido hoy día en muchas familias es que a casi todos nos gustaría hacer bien de padres… sin esforzarnos seriamente por ser buenos padres. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;O, si se prefiere, sin esforzarnos seriamente o simplemente sin esforzarnos… sin más añadidos: lo que casi siempre equivale a «que nuestros hijos no nos den quebraderos de cabeza».&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y esto resulta, sencillamente, imposible.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La filosofía clásica y el sentido común están de acuerdo en que el obrar sigue al ser y el modo de obrar al modo de ser. Lo expresan cientos de dichos populares: «el árbol se conoce por sus frutos», «no se pueden pedir peras al olmo», etcétera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y lo ha resumido egregiamente, para nuestro tema, Cornelio Fabro, en unas cuantas palabras que darían pie a un cúmulo de reflexiones:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: blue;"&gt;«La única pedagogía es la profundidad de nuestro ser»&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;O, lo que viene a ser lo mismo, que cada cual educamos o deseducamos en función de lo que somos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;&lt;em&gt;[En versión light: la grandeza del propio ser, que hoy traduciríamos por «personalidad», en el sentido más noble y hondo de este término, nos confiere la auctoritas —hoy, prestigio o ascendencia: auténtica autoridad—, que hace innecesario el recurso a la potestas —hoy, violencia, fuerza bruta, descalificaciones, castigos, reprimendas…— y facilita enormemente el proceso educativo.]&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero la mayoría de los padres no queremos enterarnos. No estamos dispuestos a poner los medios imprescindibles para llegar a ser buenos padres —cosa nada sencilla— y, sin embargo, pretendemos educar a nuestros hijos, lo que significa hacer bien de padres.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Conclusión: ser y hacer —o no-ser, pero aspirar a sí-hacer e incluso a sí-hacer-y-muy-bien— no siempre van de la mano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;&lt;em&gt;[En definitiva, la que vengo exponiendo es la convicción que subyace al estupendo libro de Monika Murphy-Witt, Padres consecuentes, niños felices, que cabría resumir inicialmente en este par de frases literales: «Los objetivos educativos deben ser adecuados a las ideas acerca de los valores de los padres; solo entonces se pueden perseguir de forma consecuente.»&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;&lt;em&gt;Idea que debe ser completada con estas otras:&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;&lt;em&gt;«El problema es que mientras los padres mismos no poseamos un sistema de valores firme, no podemos tomar ninguna postura clara frente a nuestros hijos. Nos tambaleamos de un lado a otro igual que nuestra agrietada imagen del mundo. Solo quien está verdade¬ramente convencido de algo puede presentarse con rectitud ante su vástago y seguir su línea de forma consecuente. Y además lo deja de manifiesto con su actitud en el día a día y su firmeza en situaciones críticas. Quien quiere ser consecuente, por lo tanto, necesita valo¬res, ya que cuando se toma una decisión por convicción es inamovi¬ble. Los pequeños se dan cuenta de ello rápidamente.»]&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Resumen&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No tengo que multiplicar los comentarios. Tal vez baste con sentar dos afirmaciones:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1. El crecimiento de cada hijo guarda una relación muy estrecha con el empeño real y constante de sus padres por ser mejores personas y, como consecuencia, también mejores padres. Si ellos no luchan eficazmente por corregirse día a día y en aceptar en ese combate la leal ayuda del cónyuge, es prácticamente imposible que logren una mejora en los hijos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;2. La diferencia más honda entre quienes simplemente lo hacemos mal y los que lo hacen aún peor estriba justo ahí: en que los primeros batallamos por crecer como personas, mientras los segundos aspiran a forjar las personas de sus hijos sin esforzarse por reformar la propia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: blue;"&gt;El problema más extendido en la educación actual es que a muchos nos gustaría hacer bien de padres… sin esforzarnos seriamente por ser buenos padres&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;&lt;em&gt;(Repito que nadie se asuste ni preocupe si no comprende lo que en esta segunda parte he esbozado o, siquiera, por qué me he metido en tales berenjenales. Su simple lectura, con un intento mínimo de intelección, constituye una preparación óptima para adentrarnos en los sucesivos artículos, en el que el tono vuelve a ser bastante más asequible).&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Reproducido de la web http://www.edufamilia.com/ por la &lt;a href="http://www.indar.org/"&gt;Asociación Juvenil Indar&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5436836158961810223-5803782353937049623?l=indarelkartea.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://indarelkartea.blogspot.com/feeds/5803782353937049623/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://indarelkartea.blogspot.com/2011/01/todos-educamos-mal-pero-unos-peor-que.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5436836158961810223/posts/default/5803782353937049623'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5436836158961810223/posts/default/5803782353937049623'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://indarelkartea.blogspot.com/2011/01/todos-educamos-mal-pero-unos-peor-que.html' title='TODOS EDUCAMOS MAL… PERO UNOS PEOR QUE OTROS. TOMÁS MELENDO'/><author><name>Administrador</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04059885418982769895</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5436836158961810223.post-2742806545545976083</id><published>2011-01-21T08:25:00.000-08:00</published><updated>2011-01-21T08:25:00.998-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Adolescencia'/><title type='text'>ADOLESCENCIA DE LOS HIJOS... ¿O DE LOS PADRES?. ALFONSO AGUILÓ</title><content type='html'>"La pubertad es una enfermedad que pasan los padres cuando sus hijos llegan a los catorce o quince años" &lt;br /&gt;Un desenfadado estudiante rellenaba en cierta ocasión, sin mucho entusiasmo, el cuestionario de un test de personalidad que les hacían en su colegio. &lt;br /&gt;Una de las preguntas le interrogaba sobre qué entendía que les estaba sucediendo a los jóvenes que, como él, atravesaban esa tormentosa etapa de su vida que es la adolescencia. &lt;br /&gt;No sé qué sucedería en su familia ni qué entendía exactamente él sobre la pubertad, pero la respuesta fue de antología: "La pubertad es una enfermedad que pasan los padres cuando sus hijos llegan a los catorce o quince años." &lt;br /&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Cuando me lo contaron me hizo gracia y pensé si esa afirmación no tendría efectivamente una buena dosis de sentido común. &lt;br /&gt;Es cierto que cuando los hijos llegan a esa edad se produce en ellos una profunda transformación. Y es verdad que empiezan a ser más rebeldes, que adoptan quizá un ingenuo aire de suficiencia. Y también que no cuentan casi nada, que dan respuestas cortantes, muchas veces parcos monosílabos.&lt;br /&gt;Todo esto es algo natural, y lo extraño sería, en todo caso, que esta etapa no se presentara. &lt;br /&gt;Precisamente por eso, hay que aceptar como natural que un adolescente se sienta un poco tiranizado por sus padres y por todo el mundo.&lt;br /&gt;En nada sorprenderá a una madre prevenida o a un padre sensato, que comprenderán que los años pasan y los hijos crecen, y que esto es lo normal. Ya volverán las aguas a su cauce. &lt;br /&gt;Pero unos padres ingenuos y asustadizos –como quizá debieran ser los del alumno protagonista de esa anécdota–, probablemente se empeñen entonces en imponer su autoridad a ultranza, o enfadarse, o incluso dar gritos, y acaben por desesperarse al ver que a su hijo apenas le conmueven; o que incluso se afinca aún más en su beligerancia y en su actitud contestataria. &lt;br /&gt;Cuando los padres apenas han hablado con ellos en los años anteriores a la adolescencia, ante esta situación pretenderán introducirse en la vida de su hijo, precisamente ahora que él trata de cerrarse. &lt;br /&gt;Entonces es más difícil — Es lo de siempre, procurar hablar más con ellos...&lt;br /&gt;Sí, pero esos padres tienen que comprender que a esas alturas les llevará mucho más trabajo franquear la barrera de su intimidad, porque entre los sentimientos nuevos que experimentan los adolescentes está el de no querer dejar entrar a nadie fácilmente en ella. &lt;br /&gt;— Entonces, si me he descuidado en los años anteriores y, por lo que sea, tengo poca confianza con mis hijos, ¿dices que ya no tiene remedio?&lt;br /&gt;Tiene remedio, como casi todo en la vida, pero es más difícil. No puede decirse que no pasa nada por haber perdido las buenas oportunidades que brinda la infancia para preparar a los hijos a hacer frente a la adolescencia. &lt;br /&gt;Es una etapa muy delicada. Hay quien dice que existen dos edades en los hijos en las que se produce un gran desvalimiento: los primeros meses y la adolescencia. Mientras son bebés, las razones son evidentes. Y cuando a los varones les apunta el bigote y se les rompe la voz con los primeros gallos, y las niñas se desarrollan, y afloran todos esos problemas de la pubertad; entonces quizá están más desvalidos todavía. &lt;br /&gt;Hay que darse cuenta Es probable que aquel chico dijera que la adolescencia era más bien cosa de los padres porque muchos padres no se hacen cargo de que su hijo o su hija han crecido, y tienen por tanto que tratarles ya de distinta manera, y no pretender que sigan obrando como en la infancia. &lt;br /&gt;No se dan cuenta, por ejemplo, de que no pueden estar encima de sus hijos todo el día porque, si lo hacen, o los chicos se rebelan y rompen, o se infantilizan y no aprenden a decidir. &lt;br /&gt;No comprenden, al menos en la práctica, que es mejor darles responsabilidad y luego pedirles cuentas, porque, de lo contrario, lo que consiguen es problematizar la adolescencia de los hijos. &lt;br /&gt;Y me explico entonces perfectamente que ese chico pensara que la pubertad es una enfermedad que pasan los padres cuando sus hijas llegan a los doce o trece años, o sus hijos a los catorce o quince. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fuente: &lt;a href="http://www.interrogantes.net/"&gt;http://www.interrogantes.net/&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5436836158961810223-2742806545545976083?l=indarelkartea.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://indarelkartea.blogspot.com/feeds/2742806545545976083/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://indarelkartea.blogspot.com/2011/01/adolescencia-de-los-hijos-o-de-los.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5436836158961810223/posts/default/2742806545545976083'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5436836158961810223/posts/default/2742806545545976083'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://indarelkartea.blogspot.com/2011/01/adolescencia-de-los-hijos-o-de-los.html' title='ADOLESCENCIA DE LOS HIJOS... ¿O DE LOS PADRES?. ALFONSO AGUILÓ'/><author><name>Administrador</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04059885418982769895</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5436836158961810223.post-7299364387960730466</id><published>2011-01-14T08:26:00.000-08:00</published><updated>2011-01-14T08:26:00.794-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Adolescencia'/><title type='text'>AUTORIDAD Y LIBERTAD. EMILIO AVILÉS</title><content type='html'>Vale la pena recordar que los niños y jóvenes se fijan en los adultos, y hemos de comportarnos de forma coherente con lo que exigimos &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Seguro que recientemente habremos seguido los informes, las noticias, y los debates consiguientes, sobre la difícil y no siempre exitosa educación de nuestros jóvenes. Tenemos claro que hemos de mejorar la educación, tanto reglada como familiar y no formal. A este respecto hay dos puntos recurrentes que son: La autoridad y saber educar mejor para la libertad.&lt;br /&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Pues sí, nadie duda que la libertad es la medida de la dignidad y de la grandeza del hombre. Hemos de educar en libertad y para la libertad, para lo cual va a ser imprescindible ayudar a los más jóvenes, y a nosotros mismos, a conocer la verdad sobre el hombre, a querer poner en valor la ley moral que en el fondo del corazón llevamos todos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Y la autoridad! Que interesa mucho no confundir con el poder, que es mera capacidad de coerción. La autoridad está basada en el origen de uno, en el hecho de que alguien ayude a otro a “nacer”, a ver cuál es el sentido de su vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al hablar de todo esto, vale la pena recordar que los niños y jóvenes se fijan en los adultos, y hemos de comportarnos de forma coherente con lo que exigimos. Somos modelo, queramos o no. Además, a padres y educadores es habitual que hijos y alumnos nos prueben con su actitud y conducta. Quieren saber hasta dónde pueden llegar y cómo reaccionamos los mayores. Hemos de saber qué decir y hacer, y deberemos ser fuertes para no ceder sin necesidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sea como sea, la razón y el afecto les van a ayudar a reconocer la autoridad como un bien. Es así como hijos y alumnos crecen en el gobierno de sí mismos, incluso tienen capacidad de ser autoridad para ellos mismos: Frente a un acto mal realizado verán atractiva la posibilidad de mejorar; y notan la satisfacción por haber sido sensatos y haber rectificado. Son conscientes de la propia dignidad y la defienden.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es aquí donde padres y educadores hemos de poder planificar y concretar, actuaciones bien fundamentadas, con objetivos adecuados a la edad y circunstancias de hijos o alumnos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aunque el chico o chica debe saber lo que hace mal, no hemos de hundirlo con nuestras correcciones. Si es necesario reprender, lo haremos a solas, aunque sea preciso esperar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por todo ello, hemos de dedicar más tiempo. Tiempo en el que aprenderemos a encontrar el equilibrio entre la necesaria exigencia que las chicas y chicos reclaman y la justa autonomía que es bueno concederles para un óptimo desarrollo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es cierto que en estos asuntos concretos y tan humanos, las cosas no siempre son fáciles y evidentes, pero hemos de poder fijar unos límites, en los que sí se debe actuar con una energía proporcionada a la necesidad educativa de cada momento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al marcar límites ha de quedar manifiesto qué es lo que no se puede hacer, qué es un error, qué es una conducta inaceptable. Esta limitación negativa no es autoritarismo y es de gran importancia pues elimina una larga serie de conductas injustificadas, inadmisibles, que hay que rechazar. Podrá quedarnos alguna vacilación respecto a la licitud o conveniencia de las conductas positivas, pero es enorme el valor que encierra la evidencia de lo que no se debe, ni puede, hacer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En todo caso, importa mucho enunciar, y vivir y ver vividas, conductas que susciten estimación, adhesión sin reservas. Ellas serán sustento firme, posibilitarán seguir adelante sin vacilación, con la seguridad de que el punto de partida es justo y bien cimentado. Eso es autoridad, eso es libertad: Una referencia, un ascendiente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Algunas ideas, clasificadas por edades, sobre cómo pueden ejercer bien la autoridad padres y educadores, pueden ser las siguientes:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;De 0 a 4 años&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con el nacimiento de un hijo, el padre se implica más y la maternidad es clave en el desarrollo. Interesa combinar exigencia y cariño. La capacidad de exigir la han de ejercitar papá y mamá. Si es preciso debemos acompañar físicamente al niño para cumplir lo acordado. Algunas sanciones inmediatas y leves se pueden aplicar. Interesa distinguir claramente lo importante de lo secundario y no ablandarse ante los llantos caprichosos de los niños y niñas de esta edad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;De 4 a 7 años&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En estos años han de poder empezar a controlar claramente los impulsos, aguantar algo molesto y esperar con paciencia algo que agrade mucho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora los niños razonan mejor y han de ser más controladas las desobediencias. Dar más explicaciones sobre los límites y el por qué de ciertas normas. Es preciso pensar bien qué exigir, qué encargos de servicio proponer, que hábitos o virtudes trabajar especialmente. Sancionar evitando que quede rencor en los hijos o alumnos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Importa mucho la sintonía entre padre y madre para valorar equilibradamente el comportamiento de las criaturas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;De 7 a 10 años&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Actuar siempre que sea preciso! Ahora, especialmente, las criaturas pueden aceptar gran número de obligaciones o responsabilidades. Tienen cierta autonomía en desempeñar tareas que entrañan esfuerzo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es preciso medir mucho las sanciones y nuestras reacciones ante la desobediencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Han de ver lo bueno, coherente y adecuado de las normas establecidas. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Motivar de manera creativa que ejerciten el sentido común para superar los límites, en caso de necesidad, pues éstos no son un fin sino un medio. No cumplir por cumplir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Preadolescencia&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hemos de ser capaces de lograr un ambiente cordial en la convivencia con jóvenes preadolescentes. Hemos de trabajarnos el “prestigio” hacia nuestros hijos y alumnos. Evitar “coleguismos”. Mostrarles valores atractivos y altos ideales. Paciencia ante las pequeñas rebeldías. Hablar entre padre y madre para contrastar datos. Evitar dramatismos. Hablar con profesores y otros padres para objetivar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Intuir deseos que puedan tener. Que vean que un NO, puede ser un SÍ a algo mejor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Adolescencia&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Personalizar el trato. Pasar de unas normas familiares a unos límites individuales. &lt;br /&gt;Que las críticas y correcciones vayan combinadas con elogios. Evitar ira o agresividad.&lt;br /&gt;Orientar en la priorización de objetivos. Mostrar comprensión y respetar privacidad.&lt;br /&gt;Dar más libertad y autonomía según la responsabilidad demostrada.&lt;br /&gt;Llegar a mandar aun a riesgo de equivocarnos. Ayudarles a organizarse. Que vean que el amor va unido a la renuncia y al servicio. Motivar un diálogo continuado y reflexivo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En fin, para mejorar la autoridad-comunicación-prestigio con los jóvenes en general y para educarlos en una libertad responsable, importa mucho que nos vean con espíritu deportivo, sinceros y luchadores. Establezcamos normas y límites pero de común acuerdo. Imprescindible será nuestra coherencia y confianza, y la disponibilidad para hablar sin prisas. Preparemos temas que veamos necesario sacar en la conversación, aunque puedan ser embarazosos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y no olvidemos que para educar bien hemos de acercar a los hijos y alumnos, y acercarnos nosotros, a la realidad, a la naturaleza de las cosas. Pero, para eso, nos sobra tanto lo superfluo…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fuente: Catholic.net&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5436836158961810223-7299364387960730466?l=indarelkartea.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://indarelkartea.blogspot.com/feeds/7299364387960730466/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://indarelkartea.blogspot.com/2011/01/autoridad-y-libertad-emilio-aviles.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5436836158961810223/posts/default/7299364387960730466'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5436836158961810223/posts/default/7299364387960730466'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://indarelkartea.blogspot.com/2011/01/autoridad-y-libertad-emilio-aviles.html' title='AUTORIDAD Y LIBERTAD. EMILIO AVILÉS'/><author><name>Administrador</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04059885418982769895</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5436836158961810223.post-6622398529711853456</id><published>2011-01-04T08:29:00.000-08:00</published><updated>2011-01-04T08:29:00.256-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Adolescencia'/><title type='text'>LOS HIJOS DEBEN SER TAMBIÉN PADRES DE SU PROPIA PERSONALIDAD. SALVADOR CASADEVALL</title><content type='html'>La vida de los hijos será hermosa en la medida que sepan hacer frente a la adversidad y ante la contradicción presentan esfuerzo, lucha, renuncia y superación. Si queréis hacerlos libres, hacedlos fuertes &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los hombres y las mujeres tienen una enorme capacidad de mimetismo y se adaptan, más o menos inconscientemente, a costumbres que las situaciones reales les determinan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es el teatro de la vida en el que todos somos actores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por ello, según el papel que hemos representado, seremos para la gente, orgullosos o humildes, antipáticos o agradables, audaces o tímidos.&lt;br /&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;La continuada representación de uno de esos papeles nos deja indudablemente una profunda huella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La transmisión del testimonio de familia guarda una estrecha relación con la personalidad y puede decirse que depende de ello.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una familia transmite vida en tanto su vida sea personal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con los adelantos de la era moderna donde todo entra en casa sin pedir permiso, si no hay una personalidad, su vida es una vida a remolque de lo que otros, los de afuera, dicen o hacen.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay que tener muy en cuenta que para que un joven llegue a ser un hombre completo y sincero es muy necesario el que los mayores de las generaciones anteriores sigan exponiendo su mensaje, a fin de que no se pierda de vista de donde salió nuestro impulso, y a donde se dirige.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los que han tenido que luchar seriamente en la vida; los que tuvisteis que saltar barreras y obstáculos sin cuento; los que habéis tenido que aguantar codazos y zancadillas de amigos y de enemigos, ¿pretendéis hacer de la vida de los hijos una vida fácil? Este es un error de los que se pagan muy caro aquí en la tierra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si el hombre no hubiera tenido que luchar contra el frío --dice Chevrot-- todavía habitaría en las cavernas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No tratéis de asegurar a los hijos una vida fácil: hay que templarlos para que puedan afrontar una vida dura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay que acostumbrarles al esfuerzo. Acostumbrarles a querer ser más en vez de desear tener mas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La vida de los hijos será hermosa en la medida que sepan hacer frente a la adversidad y ante la contradicción presentan esfuerzo, lucha, renuncia y superación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si queréis hacerlos libres, hacedlos fuertes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al haber existido una Navidad, exige plena construcción del mundo, puesto que Dios entró a formar parte de él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dios ha entrado en esta construcción y la construcción de este mundo se inicia en la célula del hogar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Allí es donde el hombre se empieza a desarrollar, crece en su cuerpo y en su vida, crece en su cultura y en su vida de amor, de relación y de trabajo, crece en su uso responsable de sus actos y crece en su proyección hacia la trascendencia en su encuentro personal con Dios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los hijos a medida que van creciendo se les debe dar libertad, confianza y abertura suficiente a fin de que consigan hacer brotar el impulso de su generación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nunca nacerá la dialéctica del cristianismo dentro de la familia, si ésta es regida despóticamente desde arriba, si en ésta solo hay una voluntad, en lugar de una comunidad de pensamiento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Creo casi innecesario decir de la necesidad absoluta de la autoridad en el hogar. Si cada niño se pone a opinar sobre la oportunidad del horario fijado para cada cosa, se paralizaría la vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La autoridad dimana de la buena razón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Toda autoridad que no se apoye en la buena razón, es una autoridad moralmente enferma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y en esto radica el meollo del argumento de la autoridad, porque es evidente que el asentimiento dependerá muchísimo de la certeza que tras las palabras del padre o de la madre está la verdad y la razón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y esto hará que el que dé la orden inspire confianza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y si inspira confianza es fácilmente obedecido. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fuente: Catholic.net&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5436836158961810223-6622398529711853456?l=indarelkartea.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://indarelkartea.blogspot.com/feeds/6622398529711853456/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://indarelkartea.blogspot.com/2011/01/los-hijos-deben-ser-tambien-padres-de.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5436836158961810223/posts/default/6622398529711853456'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5436836158961810223/posts/default/6622398529711853456'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://indarelkartea.blogspot.com/2011/01/los-hijos-deben-ser-tambien-padres-de.html' title='LOS HIJOS DEBEN SER TAMBIÉN PADRES DE SU PROPIA PERSONALIDAD. SALVADOR CASADEVALL'/><author><name>Administrador</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04059885418982769895</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5436836158961810223.post-3781306969629202972</id><published>2010-12-22T08:30:00.000-08:00</published><updated>2010-12-22T08:30:00.601-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Educación'/><title type='text'>LA EDUCACIÓN Y EL VERANO.  GUILLERMO URBIZU</title><content type='html'>A los hijos les conviene que sus padres sean padres, y no colegas o meros mantenedores de caprichos &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las vacaciones traen algunos problemas con los hijos, pues resulta que sin querer cedes. En lo que sea. Madre y padre estamos agotados de mantener esa tensión que te deja los días exhaustos (el curso ha sido duro); y te relajas, crees que puedes confiar un poco más en ellos, que ya son mayores y responsables, que tienes derecho (¿los padres tienen derechos?) a un merecido descanso. Al menos un aliento. ¿Será verdad por fin? ¿Será posible tanta felicidad? El teléfono móvil viene a ser como una prolongación del cordón umbilical o aquellos aparatitos que poníamos en su cuarto cuando eran bebés para escuchar desde el nuestro si todavía respiraban o comenzaban a llorar desconsolados. “¿Dónde estás? ¿Qué haces? ¿Con quién vas? ¿No estarás fumando? Pórtate bien, sé bueno y a las nueve en casa, como mucho a las nueve y media”.&lt;br /&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Y la factura de los teléfonos crece. Y dejas que salgan hasta un poco más tarde, que se vayan a dormir a casa de sus amigos de toda la vida (siempre con los padres atentos), les das algún euro más, casi todos los días vemos una peli en casa… Pero se van tomando licencias. Detectan tu menor exigencia o quizá tu cansancio, o que el padre está ya harto (la culpa es suya que no acierta nunca). Y yo no digo que lo hagan premeditadamente, pero el caso es que contestan más, van más a lo suyo, los padres de los demás son estupendos y tienen unas piscinas muy azules y no gritan, quieren ponerse la ropa que tú no quieres (e ir de vacaciones contigo es un plan no demasiado atractivo la verdad), rezan menos, el desorden alcanza cotas que no comprenden (“¡pero si está todo ordenado!”)…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bueno, pues en el tira y afloja que es siempre la educación, llegado el verano, los padres estamos a punto de sucumbir. Y para seguir vivos tendemos a darles un poco más de cuerda, confiando, siempre confiando en que por fin, en que ya, en que es llegado el día del santo advenimiento de la responsabilidad. Y te das cuenta que no, que paciencia, que hay que esperar. Y hay que recobrar el terreno perdido y mantenerse firmes y no claudicar a esas miradas tiernas que ponen cuando quieren sacarte algo que les interesa. “Mamita”, “papito”, “os queremos mucho”… Zalamerías sin cuento, y abrazos, y besos. Atención, mucha atención. Son unos hábiles estrategas. Cariño todo el del mundo, pero hay que espabilarse. Decirles más veces no que sí, hacernos fuerza (lo cual no significa que se lo pasen peor). Para que aprendan a valorar las cosas y no se conviertan en déspotas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Les conviene que sus padres sean padres, y no colegas o meros mantenedores de caprichos. A la larga -¿cuándo llegará ese día Dios mío?- será lo mejor para ellos, aunque nosotros, los padres, andemos ya muy justitos. Y septiembre, desde luego, se nos hará menos cuesta arriba. Palabra. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fuente: &lt;a href="http://www.guillermourbizu.com/"&gt;http://www.guillermourbizu.com/&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5436836158961810223-3781306969629202972?l=indarelkartea.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://indarelkartea.blogspot.com/feeds/3781306969629202972/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://indarelkartea.blogspot.com/2010/12/la-educacion-y-el-verano-guillermo.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5436836158961810223/posts/default/3781306969629202972'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5436836158961810223/posts/default/3781306969629202972'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://indarelkartea.blogspot.com/2010/12/la-educacion-y-el-verano-guillermo.html' title='LA EDUCACIÓN Y EL VERANO.  GUILLERMO URBIZU'/><author><name>Administrador</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04059885418982769895</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5436836158961810223.post-8606808862904929805</id><published>2010-12-15T08:32:00.000-08:00</published><updated>2010-12-15T08:32:00.778-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Tecnologias'/><title type='text'>ADOLESCENTES APÁTICOS. CARMEN DE ANDRÉS</title><content type='html'>El exceso de televisión aumenta este peligro &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un 8% de los niños que ven demasiada televisión tienen riesgo de caer en la apatía a partir de los 20 años, según una investigación de las Universidades de Pittsburgh y Harvard que se publica en la revista ´Archives of General Psychiatry´. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los autores señalan que los mensajes transmitidos por los medios podrían reforzar conductas de riesgo, interferir con el desarrollo de la personalidad o inspirar miedo y ansiedad. &lt;br /&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Los autores del trabajo emplearon datos de la Encuesta Longitudinal Nacional de Salud Adolescente para determinar la exposición a los medios electrónicos entre 4.142 adolescentes que no eran apáticos al iniciar el estudio en 1995. Se les preguntaba cuántas horas pasaban a la semana viendo la tele o películas de vídeo, jugando con videojuegos o escuchando la radio. Los adolescentes dijeron que pasaban al día una media de 5,68 horas de exposición a los medios. Siete años después, los participantes tenían una media de 21,8 años cuando volvieron a ser examinados. Un 7,4 por ciento de ellos habían desarrollado síntomas de apatía. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El problema, además de una exposición excesiva a este “botellón electrónico” es que los contenidos televisivos a veces son claramente prejudiciales para ellos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La protección del joven frente a la violencia y el sexo goza de consenso en los países democráticos. Está basada en el respeto a la dignidad humana y en la indefensión del adolescente para elegir lo que le conviene.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los padres, que somos los responsables de nuestros hijos, tenemos que prevenir a éstos sobre el mal uso de la televisión. Algunos consejos prácticos podrían ir en la línea de:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1.- Los hijos deben ser enseñados por sus padres, tanto a ver espacios televisivos gratificantes y enriquecedores, como a no ver aquellos que le puedan degradar en su dignidad humana. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;2.- Tenemos que enseñar a los hijos a que no hay que “ver televisión”, sino que hay que ver programas de televisión. Así podremos desarrollar la capacidad de selección y discriminación, que nos habilitará para ver aquello que nos conviene y no mirar aquello que no nos conviene. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;3.- Para crear un criterio de selección en el momento de ver televisión, debemos evitar tener encendida la televisión, cuando no hay nadie viendo un programa determinado. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;4.- Un buen modo de afirmar las ideas anteriores, es no tener a mano el mando a distancia. El “zapping”, o la costumbre de cambiar permanentemente de canal de televisión, es contrario al criterio de selección. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;5.- Nuestros hijos no deben tener un aparato de televisión en su habitación ya que no sabemos lo que seleccionan y ven, incentiva el aislamiento, puede provocar una adicción a la televisión y es contrario a la vida de familia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;6.- Es muy conveniente que los padres acompañen a sus hijos a ver la televisión. De esta forma podremos conocer directamente los efectos que producen en nuestros hijos los programas que ven.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero sobre todo, tenemos que pasar más tiempo con nuestros niños, tenemos que acompañarlos más, dialogar y enseñarles más…. Sócrates, maestro de maestros, enseñaba a través de la “mayéutica”. La llamaba así porque era el arte de dar a luz, pues en cierto modo actuaba como partera. Era como un guía que conducía a sus discípulos a través de la caverna de las sombras para salir a la luz de lo real. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su enseñanza enfrentaba al alumno consigo mismo, con sus propias limitaciones, conflictos y dificultades para poder romperlas e ir más allá. La enseñanza era para él una sagrada misión que no se podía prostituir con una mala conducta, un mal ejemplo. “El oficio de maestro- decía- es un sacerdocio, requiere de la magnética presencia del maestro, que educe al guía interior que todos llevamos dentro. Aunque el fuego duerme en la madera es necesario quien lo prenda, y éste es el maestro”. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fuente: Sontushijos.org&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5436836158961810223-8606808862904929805?l=indarelkartea.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://indarelkartea.blogspot.com/feeds/8606808862904929805/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://indarelkartea.blogspot.com/2010/12/adolescentes-apaticos-carmen-de-andres.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5436836158961810223/posts/default/8606808862904929805'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5436836158961810223/posts/default/8606808862904929805'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://indarelkartea.blogspot.com/2010/12/adolescentes-apaticos-carmen-de-andres.html' title='ADOLESCENTES APÁTICOS. CARMEN DE ANDRÉS'/><author><name>Administrador</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04059885418982769895</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5436836158961810223.post-1763508418365671897</id><published>2010-12-09T08:33:00.000-08:00</published><updated>2010-12-09T08:33:00.594-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Educación'/><title type='text'>LÓGICA DE LOS HIJOS &amp; LÓGICA DE LOS PADRES. BORJA ORTEGA</title><content type='html'>La vida real nos ha enseñado que es nuestra lógica la que deben ir cogiendo aunque no la entiendan ahora: ya la entenderán &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Mis padres no me entienden”, “papá, no me rayes la oreja con tus consejos”, “pero ¿porqué no me dejas, no me compras, no me das?”, “¡pero si lo hacen todas!”, “papá es malo”… Seguro que no nos son extrañas estas expresiones. ¡Y podríamos ampliar la lista! Parece como si los hijos nos hablasen en un lenguaje que es paralelo al nuestro y que no nos entendemos. Tenemos lógicas distintas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoy en día, los padres a veces pueden tener la impresión de que son muy duros con sus hijos. También pueden pensar que siendo “duros” les hacemos distintos a sus compañeros. ¿Es bueno decir NO a los hijos? ¿Les podemos crear un trauma? ¿Me gano más a mis hijos intentando ser su amigo, su colega?&lt;br /&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Si me estoy preocupando de su educación me daré cuenta que mi hijo – da igual la edad que tenga – no está aun lo suficientemente preparado, formado, no tiene criterio, le faltan herramientas…para afrontar muchas decisiones de su vida. El papel de la familia es determinante en el desarrollo de la personalidad del hijo, desde el éxito humano hasta el académico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los hijos suelen pensar en presente. La lógica de los padres está en que piensan en el futuro de sus hijos, en qué será de ellos de mayores:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- si tendrán capacidad de sufrimiento para sacar adelante una familia,&lt;br /&gt;- si sabrán trabajar en equipo en su trabajo profesional,&lt;br /&gt;- si sabrán privarse de algunas cosas aunque tengan dinero para comprarlas,&lt;br /&gt;- si podrán “levantarse” después de haber tenido una contrariedad,&lt;br /&gt;- si sabrá “darse” a los demás y no estar siempre pendiente de lo suyo,&lt;br /&gt;- si tendrá una autonomía y responsabilidad para sacarse sus estudios,&lt;br /&gt;- si serán sociables para tener un gran número de amigos de verdad,&lt;br /&gt;- si podrán salir de casa sin dejarnos en mal lugar…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Seguro que muchas veces cuando eran pequeños les hemos dicho que no se acerquen al fuego de la cocina, que no jueguen con el cuchillo, que no se mete nada en los agujeros de un enchufe, que la plancha quema…y aunque ellos no lo entendían no teníamos la impresión de estar creándoles un trauma infantil.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo cuando van creciendo nos cuesta más decirles NO. Por un lado ellos insisten mucho más en conseguir lo que desean: jugar con la play o la wii en lugar de estudiar…y por otro lado “para que nos dejen en paz” cedemos ante esa presión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Manifestaremos que les seguimos queriendo cuando:&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Les seguimos preguntando con quién y dónde van a estar y cuándo van a regresar. Y les esperamos despiertos para ver “cómo” vuelven, a qué huelen…&lt;br /&gt;- Les hacemos devolver lo que han cogido y no es suyo.&lt;br /&gt;- Les decimos – pudiendo callarnos – que ése “amigo” no es lo más conveniente.&lt;br /&gt;- Les obligamos a recoger su cuarto aunque tarden mucho tiempo pudiéndolo hacer nosotros en 10 minutos.&lt;br /&gt;- Les dejamos asumir responsabilidades a sabiendas de que igual no podrán con ellas.&lt;br /&gt;- Les decimos NO cuando sabemos que “nos odiarán por ello”.&lt;br /&gt;- Les corregimos con autoridad y cariño…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No hay confrontación entre la lógica de los hijos y los padres. Es que a ellos no les pasa por la cabeza más que el hoy, ahora, me apetece, me gusta o disgusta, me es cómodo y fácil, me cuesta o no esfuerzo. La vida real nos ha enseñado que es nuestra lógica la que deben ir cogiendo aunque no la entiendan ahora: ya la entenderán. Y entonces no sólo nos la agradecerán sino que habremos ganado esos hijos y esos futuros hijos de nuestros hijos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fuente: http://www.sontushijos.org&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5436836158961810223-1763508418365671897?l=indarelkartea.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://indarelkartea.blogspot.com/feeds/1763508418365671897/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://indarelkartea.blogspot.com/2010/12/logica-de-los-hijos-logica-de-los.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5436836158961810223/posts/default/1763508418365671897'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5436836158961810223/posts/default/1763508418365671897'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://indarelkartea.blogspot.com/2010/12/logica-de-los-hijos-logica-de-los.html' title='LÓGICA DE LOS HIJOS &amp; LÓGICA DE LOS PADRES. BORJA ORTEGA'/><author><name>Administrador</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04059885418982769895</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5436836158961810223.post-243968970195245521</id><published>2010-12-02T08:35:00.000-08:00</published><updated>2010-12-02T08:35:00.502-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Educación'/><title type='text'>PERSONAS DE CRITERIO.  REVISTA PEÑACORADA</title><content type='html'>La importancia de la fuerza de voluntad para formar el carácter &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De que es importante no tienes que convencerme. El asunto es ¿qué hacen, o qué hacemos, los que hemos nacido con menos voluntad?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La voluntad crece con su ejercicio continuado y cuando se va entrenando en direcciones determinadas. Y eso sólo se logra venciendo en la lucha que -queramos o no- vamos librando de día en día.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta consolidación de la voluntad admite una sencilla comparación con la fortaleza física: unos tienen de natural más fuerza de voluntad que otros; pero sobre todo influye la educación que se ha recibido y el entrenamiento que uno haga.&lt;br /&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Una voluntad recia no se consigue de la noche a la mañana. Hay que seguir una tabla de ejercicios para fortalecer los músculos de la voluntad, haciendo ejercicios repetidos, y que supongan esfuerzo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Una tabla?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sí, e insisto en que si no suponen esfuerzo son inútiles. Ahora hago esto porque es mi deber; y luego esto otro, aunque no me apetece, para agradar a esa persona que trabaja conmigo; y en casa cederé en ese capricho o en esa manía, en favor de los gustos de quienes conviven conmigo; y evitaré aquella mala costumbre que no me gustaría ver en los míos; y me propongo luchar contra ese egoísmo de fondo para ocuparme de aquél; y superar la pereza que me lleva a abandonarme en mi preparación profesional, mi formación cultural o mi práctica religiosa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin dejar esa tabla a la primera de cambio, pensando que no tiene importancia. Ejercítate cada día en vencerte, aunque sea en cosas muy pequeñas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recuerda aquello de que por un clavo se perdió una herradura, por una herradura un caballo, por un caballo un caballero, por un caballero una batalla, por una batalla un ejército, por un ejército un imperio...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con constancia y tenacidad, con la mirada en el objetivo que nos lleva a seguir esa tabla. Porque, ¿qué se puede hacer, si no, con una persona cuyo drama sea ya simplemente el hecho de levantarse en punto cada mañana, a estudiar esas pocas horas que se había propuesto? ¿Qué soporte de reciedumbre humana tendrá para cuando haya de tomar decisiones costosas?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los padres deben alabar más el esfuerzo de los hijos y elogiar menos sus dotes intelectuales, pues lo primero produce estímulo, y lo segundo vanidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Además, muchas veces las grandes cabezas, ésas que apenas tuvieron que hacer nada para superar holgadamente sus primeros estudios, acaban luego fracasando porque no aprendieron a esforzarse. Y quizá aquel otro, menos brillante, que se llevaba tantos reproches y que era objeto de odiosas comparaciones con su hermano o su primo o su vecino listo, gracias a su afán de superación acaba haciendo frente con mayor ventaja a las dificultades habituales de la vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fuente: Sontushijos.org&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5436836158961810223-243968970195245521?l=indarelkartea.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://indarelkartea.blogspot.com/feeds/243968970195245521/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://indarelkartea.blogspot.com/2010/12/personas-de-criterio-revista-penacorada.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5436836158961810223/posts/default/243968970195245521'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5436836158961810223/posts/default/243968970195245521'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://indarelkartea.blogspot.com/2010/12/personas-de-criterio-revista-penacorada.html' title='PERSONAS DE CRITERIO.  REVISTA PEÑACORADA'/><author><name>Administrador</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04059885418982769895</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5436836158961810223.post-715646234496752375</id><published>2010-11-24T08:37:00.000-08:00</published><updated>2010-11-24T08:37:00.891-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Adolescencia'/><title type='text'>"ME VA LA MARCHA": CUANDO NUESTROS HIJOS DESCUBREN LA DISCOTECA. OSCAR A. MATÍAS</title><content type='html'>En la discoteca siempre es de noche. Allí parece que puedes experimentar novedades sin poner nada en juego.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;“¿Y por qué no? ¡Si va a ir todo el mundo!”. &lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Clara estaba dispuesta a insistir, hasta que su madre quedara convencida. Pero Nuria, sin saber cómo reaccionar ante esta primera vez, no se sentía con ganas de discutir: “¡No vas y punto! ¡Con catorce años no estás preparada para salir a la discoteca!”. Clara sabía que esa misma noche, cuando llegara su padre, el diálogo sería más fácil, y quizás –con un poco más de suerte- conseguiría convencerlo como otras veces lo había hecho. &lt;br /&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;El momento, tarde o temprano, acaba llegando. Sobreviene un día en el que ir a casa de los amigos a jugar, salir al cine a ver una película, o dar una vuelta con la bicicleta se acaba convirtiendo en “cosa de niños”. La pandilla le ha estado dando vueltas al asunto durante días, se han hablado entre ellos, conocen a otros que han ido y les han explicado las “maravillas” que ahí encontrarán… hasta que se deciden que ya es la hora de probar. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Además, en estas edades adolescentes, empiezan a sentir la atracción hacia el sexo opuesto. La discoteca será un buen sitio en dónde podrán conocer nueva gente y encontrar esa media naranja que su cuerpo les está pidiendo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando esta decisión se traslada a los padres puede llegar a ser un problema, tanto si se produce una excesiva permisividad como si hay una absoluta prohibición. Ambos extremos pueden ser contraproducentes. En todo caso lo mejor siempre será que los padres se adelanten a ese momento, sin esperar a que llegue por si solo. Hay que estar prevenidos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;La gran evasión &lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La noche se acaba convirtiendo en el espacio de libertad del adolescente. Los padres no están presentes, no hay un adulto que les controle, la exigencia del día escolar desaparece y los límites acaban difuminándose. Para muchos la discoteca se convierte en su desahogo, en la válvula de escape que necesitan tras la semana de colegio. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Incluso hay quienes ahí consiguen experimentar un increíble proceso de transformación: tímidos que se vuelven osados, solitarios que se ven acompañados, antipáticos que parecen simpáticos, inocentes que pierden la inocencia, rechazados que son aceptados, mojigatos que resultan audaces y fracasados que consiguen triunfar. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la discoteca siempre es de noche. En ella muchos creen encontrar la libertad recién descubierta y la quieren estrenar a toda costa. Pueden bailar, beber, charlar, conocer gente, experimentar nuevas sensaciones, estrenar experiencias… sin poner nada en juego. Las luces relampagueantes anulan la vista; la música estridente, el oído; el alcohol, el gusto y el habla; el ambiente cargado, el olfato; y la aglomeración de cuerpos, el tacto. El desajuste de los sentidos obnubila la razón, la comunicación se hace imposible, se habla a gritos y el contacto físico sustituye a las palabras: en una discoteca hay poco que decir. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Y entonces… ¿qué hacer? &lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es cierto que para muchos jóvenes las discotecas son la única forma de ocio que conocen. Si entonces prohibimos a nuestros propios hijos e hijas que vayan… ¿qué alternativa les damos? Porque la única opción que puede quedarles es la de quedarse encerrados en casa, con caras largas, perdiendo el tiempo y aburriéndose. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;¿Cómo afrontar el tema de las discotecas con un hijo nuestro?&lt;/strong&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Informarle sobre lo que se va a encontrar y cómo enfrentarse a ello. &lt;br /&gt;- En ningún momento ir a la discoteca se ha de convertir en la única opción de ocio. Es razonable acudir de vez en cuando, pero no que se convierta en hábito. &lt;br /&gt;- Plantear otras alternativas. Los padres deben preocuparse por educar en el ocio de los hijos. Hay que tener en cuenta que la manera de vivir el tiempo libre influye en la manera de vivir el resto del tiempo. El deporte puede ser una buena solución: quien está enganchado al deporte no lo está a la noche; en cierto modo, son incompatibles. &lt;br /&gt;- Siempre pactar un horario de llegada y establecer sanciones por su incumplimiento. Es muy conveniente ir a buscarlo o, si va otro padre, estar levantados cuando llegue a casa. Aprovecharemos para preguntarle cómo le ha ido, si se lo ha pasado bien, y para observar. &lt;br /&gt;- Saber o informarnos sobre dónde y con quién va. &lt;br /&gt;- Controlar el dinero que gasta &lt;br /&gt;- Conocer bien a nuestro/a hijo/a, no vaya a ser que el deseo de ir a la discoteca no sea sino una forma de enmascarar un problema de personalidad (timidez, sentimientos de inferioridad, inseguridad, etc…). &lt;br /&gt;- Enseñarle habilidades sociales. Si no las tiene, cuando salga a una discoteca o a cualquier sitio, será pasto fácil de los manipuladores de turno &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fuente: &lt;a href="http://www.forumlibertas.com/"&gt;http://www.forumlibertas.com/&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5436836158961810223-715646234496752375?l=indarelkartea.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://indarelkartea.blogspot.com/feeds/715646234496752375/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://indarelkartea.blogspot.com/2010/11/me-va-la-marcha-cuando-nuestros-hijos.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5436836158961810223/posts/default/715646234496752375'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5436836158961810223/posts/default/715646234496752375'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://indarelkartea.blogspot.com/2010/11/me-va-la-marcha-cuando-nuestros-hijos.html' title='&quot;ME VA LA MARCHA&quot;: CUANDO NUESTROS HIJOS DESCUBREN LA DISCOTECA. OSCAR A. MATÍAS'/><author><name>Administrador</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04059885418982769895</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5436836158961810223.post-6574352295376311072</id><published>2010-11-16T08:39:00.000-08:00</published><updated>2010-11-16T08:39:00.653-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Educación'/><title type='text'>NO HAY MEJOR LUGAR PARA CRECER Y PREVENIR QUE LA FAMILIA. SALVADOR CASADEVALL</title><content type='html'>A dialogar, estimados padres, aunque sea entre plato y plato. O entre jugo y café con leche &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es la familia, para nuestra forma de ser, el lugar que genera y sostiene el crecimiento de los hijos y es en la familia donde los padres transmiten su estilo, su forma de ser, sus valores, sus costumbres y sus creencias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Familia y escuela ponen el sello del como serán los chicos y de los dos, la familia siempre es la de mayor influencia en el como se es.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Por qué? Porque el ámbito familiar ocupa un lugar más intimo en toda vida de chico. &lt;br /&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Lo que allí se vive es más profundo, deja una marca más profunda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La familia es el ámbito donde se puede seguir de cerca la evolución de la personalidad. Es allí donde se detecta cualquier desviación a costumbres que no pueden favorecer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No hay mejor lugar para prevenir que el ámbito familiar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cada etapa tiene conductas lógicas y otras que muchas veces son incomprensibles para los padres.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay conductas que los padres enseñan y los hijos no hacen otra cosa que ensayarlas, son como los artistas: unos escriben la obra y otros las ensayan para representarla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las conductas que muchas veces los padres no entienden es porque vienen de afuera. Son de otros, son impuestas por nuevas costumbres, por nuevas formas de ver las cosas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y en ellas el chico ve algo nuevo: que le atrae precisamente por eso, porque es nuevo, es original y de alguna manera empieza a ser propio de él. Es la adolescencia la etapa en que esto sucede. Ya quiere ser él, ya quiere tener actitudes propias aunque no las entiende del todo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hace algunos años esta etapa era más sencilla de pasar. Había una serie de ritos que se iban encadenando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A los 18 años el hijo recibía las llaves de la casa, el permiso para salir de noche, tal vez hasta podía usar el auto de papá. Y no hablemos de aquel antes que se le ponían los pantalones largos. Era toda una ceremonia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando eran chicos, los pantalones también eran chicos. Del pantalón corto al pantalón largo era un salto preestablecido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora no hay edad para empezar a usarlos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Casi podríamos decir que se nace con los pantalones largos puestos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En las niñas, ¿qué ocurría con las niñas? Este pasaje lo marcaba la fiesta de quince y era el primer baile donde, organizado por la familia, la joven participaba del primer encuentro con los varones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo, esta iniciación no implicaba que, a partir de ese momento, podía salir a bailar fuera de casa; las reuniones continuarían en otras casas de familia o lugares conocidos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las cosas eran así de claras, así de simples: los rituales, las costumbres marcaban el fin de la infancia, el comienzo de la adolescencia y qué conductas se esperaban de los jóvenes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoy este pasaje no está marcado por rituales o costumbres y, con frecuencia, tanto padres como hijos se confunden, y los padres no tienen claro qué pueden o no hacer sus hijos, qué es lo adecuado y qué puede favorecerlos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;En qué debo decir “no”.&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Muchos jóvenes comienzan a edad temprana a consumir alcohol y drogas en una búsqueda de conductas que los diferencie de sus padres.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Puede la familia evitar que un joven consuma alcohol y drogas? Si, puede.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero para ello es necesario el diálogo familiar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Muchas veces ya hemos mencionado que la mejor prevención es la mesa familiar, sin televisor, que permite, entre plato y plato, hablar, dialogar, decir las cosas, explicarlas, meter en la cabeza de nuestros hijos lo que pasa, lo que les pasará, si entran en el mundo de la droga y el desenfreno del alcohol.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay que educar para que sepan medir el riesgo que acarrea el alcohol y la droga y que comprendan que este consumo los llevará a detener su crecimiento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El consumo anestesia y paraliza el crecimiento emocional, frena proyectos, impide concluir estudios, disminuye el interés por la vida, produce confusión y desaliento por las cosas que uno tiene que hacer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Pueden los padres hacer algo concreto? Si pueden. Mejor digamos, que deben hacerlo. Si no lo hacen ellos, ¿quien lo hará?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es más, nadie como ellos lo hará tan amorosamente, deseando para sus hijos lo mejor. Ningún padre, ni ninguna madre desea lo malo para sus hijos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y el mundo de la droga y el alcohol no es bueno. No hace bien.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No lleva al bien.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si no puedo evitar que las cosas malas sucedan, si puedo hacer todo lo que sea necesario para evitar que nos afecten, que nos dañen. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A prevenirse tocan, estimados padres.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay que sacar el televisor de la mesa familiar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nosotros nunca tuvimos el televisor donde se come.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nosotros somos de la generación que vimos nacer la televisión y por suerte, no se nos ocurrió poner el aparato en el comedor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Decimos suerte, porque cuando lo hicimos, no lo hicimos pensando en ninguna razón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoy nos felicitamos por haberlo hecho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La mesa familiar pudo seguir siendo el reducto de la conversación familiar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el mundo de hoy casi no queda otro momento para dialogar, que el momento de sentarse a la mesa. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recuerdo lo que me contaba un amigo que ante estas palabras que me escuchó decir y no pudiendo ni almorzar ni cenar todos juntos, decidieron levantarse todos temprano y convertir la mesa del desayuno en un momento de diálogo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay que saber encontrar el cómo. Algunos tuvieron que sacrificar una hora más de cama, pero fue para bien de todos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A dialogar tocan, estimados padres, aunque sea entre plato y plato. O entre jugo y café con leche. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fuente: Catholic.net&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5436836158961810223-6574352295376311072?l=indarelkartea.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://indarelkartea.blogspot.com/feeds/6574352295376311072/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://indarelkartea.blogspot.com/2010/11/no-hay-mejor-lugar-para-crecer-y.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5436836158961810223/posts/default/6574352295376311072'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5436836158961810223/posts/default/6574352295376311072'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://indarelkartea.blogspot.com/2010/11/no-hay-mejor-lugar-para-crecer-y.html' title='NO HAY MEJOR LUGAR PARA CRECER Y PREVENIR QUE LA FAMILIA. SALVADOR CASADEVALL'/><author><name>Administrador</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04059885418982769895</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5436836158961810223.post-9166368424244964206</id><published>2010-11-15T02:24:00.001-08:00</published><updated>2010-11-15T02:24:51.009-08:00</updated><title type='text'>Una gran verdad</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_x0oTBS6xhyk/TOEKbDZdpcI/AAAAAAAAADI/YY2Elo2iEQw/s1600/maxima.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="320" px="true" src="http://3.bp.blogspot.com/_x0oTBS6xhyk/TOEKbDZdpcI/AAAAAAAAADI/YY2Elo2iEQw/s320/maxima.jpg" width="238" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5436836158961810223-9166368424244964206?l=indarelkartea.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://indarelkartea.blogspot.com/feeds/9166368424244964206/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://indarelkartea.blogspot.com/2010/11/una-gran-verdad.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5436836158961810223/posts/default/9166368424244964206'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5436836158961810223/posts/default/9166368424244964206'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://indarelkartea.blogspot.com/2010/11/una-gran-verdad.html' title='Una gran verdad'/><author><name>Administrador</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04059885418982769895</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_x0oTBS6xhyk/TOEKbDZdpcI/AAAAAAAAADI/YY2Elo2iEQw/s72-c/maxima.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5436836158961810223.post-1378174065490627257</id><published>2010-11-09T08:41:00.000-08:00</published><updated>2010-11-09T08:41:00.109-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Adolescencia'/><title type='text'>CUATRO IDEAS PARA EDUCAR A ADOLESCENTES EN LA AFECTIVIDAD. ANGEL Mª GUTIERREZ</title><content type='html'>El desarrollo sentimental y emocional del adolescente requiere amor, un amor consciente; es decir, amar y ser amado. Es una necesidad primaria que requiere la autoconservación de todo individuo humano como expresión de un desarrollo psicológico y personal equilibrado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora bien, el centro cerebral de las emociones y sentimientos, donde radican las tendencias que nos mueven, está localizado en la extremidad superior de la hendidura de Rolando, en el surco interhemisférico cerca del sistema límbico. Además, es en esa parte del cerebro humano en donde se halla la proyección cerebral de los órganos genitales. Desde una perspectiva neuroanatómica, esto nos invita a pensar que la afectividad humana está íntima y naturalmente relacionada con el ejercicio de la sexualidad.&lt;br /&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Parafraseando una famosa expresión de Descartes, decía Unamuno: “Amo, ergo sum”. Sólo amando se es persona, se llega a “ser”. Es necesario ser amado para sentirse como persona y también amar para desarrollarse como tal; esto es, para autoconservarse, no solo como cuerpo animal, sino también como individuo personal. Por este motivo la sexualidad humana debe estar integrada en un contexto de afectividad, de amor, de entrega personal. Esto lo entienden muy bien las mujeres, a los hombres nos cuesta entenderlo un poco más: El amor es causa natural del sexo. El sexo es causa natural de los hijos. Los hijos son causa natural del amor, que refuerzan el vínculo de la pareja. Este es el verdadero sentido “vectorial” del ejercicio de la sexualidad en un contexto natural de afectividad y que debemos transmitir a los jóvenes y adolescentes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo, la educación sexual sigue siendo aún un asunto difícil de tratar para los padres de familia, porque a su alrededor se han creado prejuicios cuando no tabúes y falacias. Es necesario tomar parte activa en la educación sexual de los hijos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1.- Hay que recordar que la identidad sexual se adquiere primeramente en el ámbito familiar como resultado de un proceso interior, no consciente, fruto de la experiencia con los modelos femenino y masculino presentes. Es allí donde aprendemos a ser y sentir y a vernos aceptados y respetados como hombres o como mujeres.&lt;br /&gt;2.- Hay que enseñar a respetar y a cuidar el propio cuerpo y el de los demás mediante el pudor. Más allá de la higiene sexual debida, hay que dar a conocer que el cuerpo es también el vehículo que nos permite vivir y expresar nuestra intimidad personal. Nuestro cuerpo es parte de nuestra persona. El impudor consistiría en presentar a los demás nuestro cuerpo como un objeto sexual, en destacar lo estrictamente sexual para llamar la atención de los otros. Es importante que nuestros hijos e hijas vistan a la moda pero a la vez con decencia. Y corregirles para que no hablen soezmente.&lt;br /&gt;3.- Hay que desechar aquellos libros y revistas que expliquen la fisiología de la relación sexual fuera del contexto del amor. Amar es lo que nos diferencia de los animales. Ellos no se casan nosotros sí. Educar para la amistad y el amor interpersonal es necesario para un desarrollo sano del impulso sexual. Hay que prevenirles del chantaje que constituye tener relaciones sexuales fuera de su ámbito natural que es el matrimonial.&lt;br /&gt;4.- Hay que vacunar a nuestros hijos e hijas contra el hedonismo ambiental y educarles en la responsabilidad. Esto exige revalorizar el verdadero significado humano del placer sexual sin reducirlo únicamente a su dimensión placentera, olvidando que tenemos que usar con responsabilidad ese "valor añadido" del don de la vida cuyas fuentes no debemos cegar. Se debe rescatar el sentido de compromiso y entrega total del encuentro sexual y abandonar la falacia de la simple necesidad física, porque las personas somos seres complejos y nuestras necesidades también.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Educar en valores auténticos y ecológicos creando actitudes sólidas en nuestros hijos e hijas es una inversión costosa y a largo plazo, pero siempre duradera. Ellos y ellas se lo merecen porque son nuestro mejor negocio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fuente: sontushijos.org&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5436836158961810223-1378174065490627257?l=indarelkartea.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://indarelkartea.blogspot.com/feeds/1378174065490627257/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://indarelkartea.blogspot.com/2010/11/cuatro-ideas-para-educar-adolescentes.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5436836158961810223/posts/default/1378174065490627257'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5436836158961810223/posts/default/1378174065490627257'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://indarelkartea.blogspot.com/2010/11/cuatro-ideas-para-educar-adolescentes.html' title='CUATRO IDEAS PARA EDUCAR A ADOLESCENTES EN LA AFECTIVIDAD. ANGEL Mª GUTIERREZ'/><author><name>Administrador</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04059885418982769895</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5436836158961810223.post-314850707885859583</id><published>2010-11-01T08:14:00.000-07:00</published><updated>2010-11-01T08:14:00.257-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Adolescencia'/><title type='text'>BEBER NO ES UN JUEGO. Ana Aznar</title><content type='html'>Los niños y los adolescentes absorben el alcohol más rápidamente que los adultos y sus hígados lo metabolizan con menos eficacia. Los propios adolescentes reconocen que no beben de manera social, como lo hacen los adultos normalmente, sino para cogerse el puntillo o emborracharse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;La atracción por lo prohibido&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La adolescencia y preadolescencia es el tiempo en el cual la persona crece y se desarrolla física, psicológica, emocional y socialmente. Es un periodo dinámico de renovación y de continuos cambios, una auténtica revolución hormonal y una tormenta de sentimientos contradictorios. Está considerada como una etapa emocional y nutricional inestable, con fuerte atracción por lo que se considera prohibido, peligroso y susceptible de riesgo. La vulnerabilidad psíquica del adolescente es muy influenciable por los medios de comunicación sobre las tendencias, las modas, la música, las dietas, las bebidas refrescantes o alcohólicas, que inciden en las pautas de conducta, nutricionales y de comportamiento de estilo de vida.&lt;br /&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Se ponen en evidencia ante sus amigos&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La mayoría de los chicos y chicas que beben alcohol lo hacen porque les ayuda a relacionarse con los demás, o lo utilizan para celebrar los momentos alegres o superar los tristes. Cuando uno se intoxica con el alcohol resulta evidente para todos, incluso si se empeña a gritos en asegurar que él no está borracho. Eso no se sostiene a la mañana siguiente, cuando se sufre un terrible dolor de cabeza, se tiene los ojos inyectados en sangre, con sudores, náuseas, temblores, pérdidas de memoria y los síntomas extremos del efecto diurético del alcohol. Al contrario de otras drogas como la marihuana y el LSD, el alcohol tiene la virtud de proporcionarnos numerosas señales del daño que está provocando. Inicialmente, el alcohol puede hacer del mundo un lugar mejor; tras un rato, sin embargo, los efectos sedantes le ganan la batalla a los estimulantes y los efectos placenteros se cancelan.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Un síntoma de envenenamiento: la resaca&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;El acetaldehído es un veneno. Actúa como irritante celular y en altas concentraciones causa daño, vertiéndose en la corriente sanguínea y viajando al cerebro, donde interfiere con los aminoácidos del cerebro que actúan como neurotransmisores. Los variados síntomas del envenenamiento por acetaldehído se conocen por todos como resaca. Un envenenamiento persistente por esta sustancia hace que las células del hígado funcionen pobremente: algunas mueren y se reemplazan con grasa y fibra. Esto es la cirrosis del hígado.&lt;br /&gt;Los estudios más recientes muestran que con el tiempo, el etanol reduce la actividad metabólica del cerebro. Deprime directamente las neuronas del centro respiratorio en el tronco encefálico, reduciendo la toma de oxígeno y haciendo la respiración menos eficiente. Cuando los niveles de oxígeno en sangre se empobrecen progresivamente, la primera etapa es la euforia. Después llega la sedación, la somnolencia, el sueño, la insensibilidad, el coma y, en ocasiones, la muerte. Como disminuye el sentido de responsabilidad, nos hace más imprudentes y puede elevar la agresividad; la intoxicación es potencialmente una amenaza para la vida, especialmente cuando entra en juego con la testosterona, la hormona masculina de la agresividad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Otros efectos del alcohol&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El alcohol es un depresivo, lo que significa que hace más lento el funcionamiento del sistema nervioso central. En realidad, bloquea algunos de los mensajes que intentan llegar al cerebro, alterando las percepciones, las emociones, los movimientos, la vista y el oído de una persona. El alcohol reduce nuestro tiempo de reacción entre un 10% y un 30%. Lo que ocurre es sencillamente que los mensajes tardan más tiempo en llegar de nuestros ojos al cerebro. El procesamiento de la información se hace más difícil y las órdenes a los músculos no circulan tan rápido. Además, reduce la capacidad para hacer dos o más tareas a la vez y la capacidad de ver los objetos distantes. La visión nocturna puede reducirse en un 25% y es posible que se produzca visión borrosa, visión doble o que se pierda la visión periférica. Por otro lado, el alcohol hace que tengamos un falso sentido de seguridad, de sobre confianza y de que todo está controlado, por lo que la gente bebida es la que se pone en más riesgo. Los jóvenes también tienen una menor tolerancia al alcohol, con lo que la curva de riesgo se agudiza enormemente cuando se bebe más de la cuenta.&lt;br /&gt;Asimismo, los adolescentes que beben también tienen más probabilidades de engordar o padecer problemas de salud. Un estudio realizado por la Universidad de Washington reveló que las personas que consumían normalmente cinco o más bebidas alcohólicas, una detrás de la otra, desde los 13 años, eran más propensas al sobrepeso o a la hipertensión a la edad de 24 años, que aquellas que no bebían alcohol. Las personas que continúan bebiendo mucho alcohol durante la edad adulta corren el riesgo de dañar órganos tales como el hígado, el corazón o el cerebro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Afecta más a las mujeres&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El alcohol tiene una masa molecular baja. Se disuelve fácilmente en agua, pero menos en la grasa. Una vez que se consume, el alcohol se distribuye por todo el agua del cuerpo. Las mujeres, que tienen menos masa muscular y más tejido adiposo que los hombres, tienen menos agua en el cuerpo para disolver el alcohol, por lo que queda en la corriente sanguínea en más altas concentraciones que las que tendría un hombre del mismo peso. Una asociación médica británica mostró que una jarra de cerveza eleva el nivel de alcohol en sangre hasta un mínimo de 60mg. en los hombres, pero hasta por encima de 135mg. en las mujeres. Cuando se ingiere oralmente, se absorbe rápidamente dentro de la corriente sanguínea desde el estómago y el intestino delgado y viaja directamente al hígado, donde la mayor parte se descompone en acetaldehído. Si se toma seis bebidas en una hora, una de ellas se convierte en acetaldehído en el hígado, mientras que las otras cinco chapotearán como etanol en la sangre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Pero... ¿por qué bebe mi hijo?&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde que son muy pequeños, los niños ven mensajes publicitarios con gente "guay" que disfruta de la vida... y del alcohol. Además muchos padres y otros adulto beben alcohol en reuniones sociales, por ejemplo, se toma cerveza o vino durante una cena; sin quererlo se trasmite el mensaje a los hijos de que el alcohol es inofensivo. Durante la adolescencia e, común que se experimente cor el alcohol. Algunos de los motivos por los que los adolescentes beben alcohol o prueban las drogas son los siguientes:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;~ Por curiosidad.&lt;br /&gt;~ Para sentirse bien, reducir el estrés y relajarse.&lt;br /&gt;~ Para no sentirse diferentes.&lt;br /&gt;~ Para parecer mayores. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Explica a tu hijo cómo le ataca el alcohol&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;• Lugares del cerebro afectados: la corteza cerebral, el cerebelo y el tronco encefálico, particularmente el centro de la respiración. Alteración inicial: euforia suave, relajación y sedación.&lt;br /&gt;• Efectos colaterales agudos: intoxicación, se disminuye el sentido del oído y el sentido de responsabilidad, resaca.&lt;br /&gt;• Efectos colaterales crónicos: adicción, cirrosis en el hígado, pérdida de memoria, razonamiento poco equilibrado, síndrome de Korsakoff, síndrome fetal alcohólico.&lt;br /&gt;• Efectos irreversibles: daños permanentes en la capacidad de aprendizaje y la memoria, ya que las neuronas que se destruyen en el hipocampo no se reemplazarán jamás.&lt;br /&gt;• El 8% de las personas que beben alcohol desarrollan algún tipo de problema y cada una de esas víctimas afectará en alguna medida al menos a otras seis personas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;PARA PENSAR...&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;• Habla con tu hijo y pídele que no beba en ninguna circunstancia. Pon tu confianza en él y dale una oportunidad si bebió por primera vez la noche de fin de año.&lt;br /&gt;• Explícale que ni el café, ni la ducha fría, ni vomitar, ni hacer ejercicio le ayudarán a perder una borrachera. Son falacias, solo el tiempo hace que el cuerpo pueda liberarse del alcohol.&lt;br /&gt;• Si de verdad quieres plantar cara al consumo precoz de alcohol, proponte recuperar la cultura del "no" y del "castigo responsable", frente a las extendidas posturas de permisividad absoluta de los padres.&lt;br /&gt;• Si tu hijo va a acudir a una fiesta en la que sabe que habrá bebidas alcohólicas, debe pensar en una estrategia de antemano. Por ejemplo, él y un amigo podrían ponerse de acuerdo en alguna señal que indique que es hora de retirarse.&lt;br /&gt;• Observa cómo "anda" la autoestima de tu hijo. Quienes poseen una autoestima elevada tienen menos posibilidades de convertirse en bebedores con problemas, que quienes la poseen baja.&lt;br /&gt;• Pero sobre todo, hazle ver que todos decidimos si bebemos y cuánto; incluso los adultos. Que compruebe por sí mismo que puede disfrutar de una fiesta o de otro evento con la misma intensidad, o más intensamente, si no consume alcohol. Y como su sistema nervioso central estará trabajando como debe, recordará mejor lo bien que se lo pasó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Y ACTUAR&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Puedes hablar con tu hijo para ayudarle a resolver el momento en el que sus amigos le inviten a beber alcohol, ya que puede resultar difícil decir simplemente: "No, gracias". Nadie quiere arriesgarse a sentirse rechazado o dejado de lado. Podrá tener preparados distintos argumentos como: "Tengo un partido mañana ", "Mi tío murió a causa del alcohol", "Mis padres me vendrán a buscar muy pronto", "Ya me metí en serios problemas por beber alcohol, no puedo volver a hacerlo" o "El entrenador me mataría".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fuente: &lt;a href="http://www.sontushijos.com/"&gt;http://www.sontushijos.com/&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5436836158961810223-314850707885859583?l=indarelkartea.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://indarelkartea.blogspot.com/feeds/314850707885859583/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://indarelkartea.blogspot.com/2010/11/beber-no-es-un-juego-ana-aznar.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5436836158961810223/posts/default/314850707885859583'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5436836158961810223/posts/default/314850707885859583'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://indarelkartea.blogspot.com/2010/11/beber-no-es-un-juego-ana-aznar.html' title='BEBER NO ES UN JUEGO. Ana Aznar'/><author><name>Administrador</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04059885418982769895</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5436836158961810223.post-5629969859822641961</id><published>2010-10-26T08:22:00.000-07:00</published><updated>2010-10-26T08:22:00.577-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Tecnologias'/><title type='text'>LOS MENORES PREFIEREN INTERNET A LA TELE. Cristina Abad Cadenas</title><content type='html'>Según el informe, Internet supera ya a otras pantallas en las preferencias de niños y jóvenes en España. El 88% de los adolescentes y casi el 71% de los niños son usuarios de Internet, mientras que la penetración del móvil muestra mayores diferencias por edad: el 29% de los niños declara usar un móvil propio, pero el porcentaje se eleva al 83% en el caso de los adolescentes, siendo prácticamente del 100% a partir de los 17 años. &lt;br /&gt;En cuanto al tiempo dedicado a cada pantalla, lo más habitual es que se sitúe entre una y dos horas los días lectivos y se incremente los fines de semana, cuando más de un tercio de los chicos supera las dos horas, el 34% en el caso de la televisión y el 34,5% en el de Internet.&lt;br /&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;El análisis se ha realizado a partir de 13.000 encuestas a menores de 6 a 18 años, pertenecientes a colegios públicos y privados de distintas comunidades autónomas, entre los meses de marzo y junio de 2009. Su objetivo es reconocer las oportunidades y los riesgos que ofrecen las TIC y concienciar, educar y sensibilizar sobre el uso sano de las pantallas (Internet, ordenadores, móviles, televisión y videojuegos). &lt;br /&gt;Los resultados del estudio presentan una generación autónoma y autodidacta, “movilizada“, multitarea, creativa y precoz en el uso de las nuevas tecnologías. Estos adolescentes aprovechan al máximo las pantallas para comunicarse, conocer, compartir, divertirse y, en menor medida, consumir, y viven en ciberhogares, es decir, entornos equipados, conectados. La gran mayoría navega desde casa (el 89% de adolescentes y el 87,2% de los niños). &lt;br /&gt;El 95% de los niños y el 97% de los adolescentes declara que en su casa hay un PC mientras que, antes de cumplir los diez años, el 59% tiene o usa un teléfono móvil y el 71% afirma tener conexión a Internet, porcentaje que se eleva al 82% en el caso de los adolescentes. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;El Messenger, servicio favorito&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El acceso a la Red se convierte además en un vínculo entre los miembros de la “Generación Interactiva”, en un rasgo de identidad, en el que las posibilidades de comunicación marcan la diferencia. El Messenger encabeza la lista de servicios favoritos, seguido del correo electrónico.&lt;br /&gt;Más de dos tercios de los menores afirman utilizar las redes sociales y casi el 40% de los menores internautas poseen página web propia o han generado alguna vez contenidos en la Red. Este perfil creativo aumenta con la edad, y a partir de los 16 años la mitad de los jóvenes construyen o administran sus propios blogs o páginas web. Los contenidos más visitados –música, deportes y juegos– son también la temática más frecuente de sus propias páginas web y blogs.&lt;br /&gt;La autonomía frente a las pantallas es otro rasgo diferenciador de esta generación. El 64,9% de los niños utilizan los videojuegos sin compañía, frente al 76,2% de los adolescentes. En el caso de Internet, el 61% de los niños navegan solos mientras que el porcentaje aumenta hasta el 85,5% entre los adolescentes. &lt;br /&gt;Respecto a su perfil como generación “movilizada”, lo más frecuente es que obtengan el primer móvil entre los 10 y los 12 años. Cabe destacar, además, que la utilidad del teléfono móvil evoluciona con la edad y mientras que los más pequeños lo utilizan básicamente para hablar y jugar, los adolescentes incluyen además nuevos usos como escuchar música, ver y hacer fotos y videos, entre otros.&lt;br /&gt;Por su parte, la televisión sigue siendo una de las pantallas más presentes en los hogares. De hecho, en el hogar del 48% de los niños y del 56,5% de los adolescentes hay tres o más televisores. Frente al televisor se sitúan como una generación multitarea, es decir, para ellos es un medio de acompañamiento compatible con otras actividades. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fuente: &lt;a href="http://www.sontushijos.com/"&gt;http://www.sontushijos.com/&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5436836158961810223-5629969859822641961?l=indarelkartea.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://indarelkartea.blogspot.com/feeds/5629969859822641961/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://indarelkartea.blogspot.com/2010/10/los-menores-prefieren-internet-la-tele.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5436836158961810223/posts/default/5629969859822641961'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5436836158961810223/posts/default/5629969859822641961'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://indarelkartea.blogspot.com/2010/10/los-menores-prefieren-internet-la-tele.html' title='LOS MENORES PREFIEREN INTERNET A LA TELE. Cristina Abad Cadenas'/><author><name>Administrador</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04059885418982769895</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5436836158961810223.post-8839097678238186896</id><published>2010-10-18T03:21:00.000-07:00</published><updated>2010-10-18T03:21:00.344-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Educación'/><title type='text'>¿NORMAS, CASTIGOS, LÍMITES, AUTORIDAD? Revista Escuela de padres y madres de Getxo</title><content type='html'>Qué limites fijar y, sobretodo, cómo hacerlo es, hoy en día, una de las más -grandes preocupaciones a las que, padres y madres, nos enfrentamos. ¿Me habré pasado?, ¿es correcto gritar así?, ¿estará mi hijo traumatizándose?, ¿hasta dónde puedo llegar?, ¿es negativo el castigo? éstas, entre otras dudas, son preguntas a las que generalmente no sabemos contestar. &lt;br /&gt;Esta situación genera, demasiadas veces, un sentimiento de ineficacia, de culpabilidad y otras respuestas demasiado permisivas, agresivas o fuera de lugar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Fijar límites&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fijar límites, poner normas y ejercer la autoridad era hace una generación una tarea mucho más fácil, con menos complicaciones. Norma no cumplida se convertía en sanción segura. Los límites eran los mismos, o muy parecidos a nivel familiar y social.&lt;br /&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Los objetivos de la sociedad coincidían con los de la familia. Esto convertía a cada adulto en “autoridad” frente a todos los hijos e hijas, propios o ajenos. Y las normas eran casi las mismas para todas las personas adultas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando no funcionaba, aparecía la agresividad verbal y física, las amenazas y el miedo a las consecuencias por haberse saltado el límite.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La situación ha cambiado, y las relaciones interpersonales dentro de la familia son más abiertas y cercanas. Ha aumentado el dialogo, e intentamos que los modos sean más positivos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero algo nos está fallando. La autoridad y la disciplina, que antes se apoyaban en la imposición, ahora es muy difícil ponerlas en práctica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nos resulta complicado conjugar en un modelo el respeto a los sentimientos, el diálogo y el desarrollo de responsabilidades por un lado, con el ejercicio de la autoridad y la disciplina por el otro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Actualmente la relación con nuestros hijos e hijas ha evolucionado positivamente y es más estrecha, pero a la vez no han evolucionado los métodos de control. Y no solo no han evolucionado, sino que recursos con los que se contaba antes, agresiones físicas, castigos excesivos, etc..... ahora no son considerados adecuados.&lt;br /&gt;Además, los objetivos de la sociedad ya no coinciden con los de las familias. El aumento de libertad en la sociedad ha propiciado que ésta sea más permisiva que las familias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Normas y leyes&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Toda sociedad necesita tener sus normas y leyes que sean el marco dentro del cual las personas vivimos y nos relacionamos unas con otras. Son normas y leyes claras, que no admiten muchas interpretaciones y que nos dan seguridad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estas normas están, como característica primordial, asociadas a un castigo o responsabilidad por incumplimiento, consiguiendo que cada cual sea responsable de las consecuencias de sus conductas.&lt;br /&gt;Este modelo ha de ser el mismo que funcione en la familia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Por ejemplo:&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1. El que tu hijo llegue más tarde de la hora a casa, puede tener una consecuencia inmediata, comunicada de antemano: el próximo fin de semana no saldrá.&lt;br /&gt;Esta norma, correctamente entendida no es un castigo a una acción. Esta en manos de tu hijo tener la posibilidad de salir el próximo fin de semana. De la misma manera que sabe que si no llega a la hora, es él que está decidiendo asumir la consecuencia de sus actos&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;2. Si tu hija no recoge los juguetes del suelo de su dormitorio antes de dormir, la consecuencia, que ella conoce, será que los recogerás tú y que no volverás a sacarlos en una semana.&lt;br /&gt;Si conoce la norma y las consecuencias de su incumplimiento, ella será la que elige qué hacer. Y será la responsable de lo que ocurra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aprender este sistema es fácil, si quien lo enseña, lo hace correctamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Las normas en casa&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Cómo son las normas en casa? ¿Quién las pone? La experiencia nos dice que cuando los hijos e hijas participan activamente en la elaboración de las normas, en la familia, o centros escolares, el grado de cumplimiento es muchísimo más alto, presentándose menos problemas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo, demasiadas veces, somos las madres y los padres quienes unilateralmente elaboramos e imponemos las normas. Y son normas que no entienden, con las que no están de acuerdo y que, a veces son innecesarias, superfluas o poco adecuadas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Otras veces no está hablado de antemano cuáles serán las consecuencias de jugar con el balón en el salón o, pintar las paredes de casa o, mentir deliberadamente para eludir un castigo..... Esto hace que nuestra reacción, en caliente, fije un castigo excesivo e injusto..&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El problema principal es la falta de coherencia de los padres y madres que amenazan excesivamente y que llegado el momento, no cumplen cor la sanción impuesta por comodidad pena o cualquier otra causa.&lt;br /&gt;Resumiendo, una familia en la que se castigue sin avisar, exigiendo muchas normas con las que hijos e hijas no están de acuerdo, y en la que se relaja o se evitan las consecuencias de sus conductas negativas es totalmente incompatible con un ambiente mínimamente disciplinado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Habitualmente el número de normas en cada familia suele ser enorme. Tantas que su cumplimiento resulta imposible.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como también es dificilísimo y negativo dedicar la mayor parte de nuestro tiempo a perseguirles recordándoles cada una de ellas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recoge las zapatillas, lávate los dientes, ¿Te has lavado las manos?, haz los deberes, no te levantes tanto de la silla......... convertimos las normas en una serie de ordenes, y con ello les acostumbramos a que lo que tienen que hacer se hace cuando tú les avisas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Otras veces en vez de ordenes, son quejas: ¿todavía no has acabado de vestirte?, ¿es que te tengo que decir todos los días que lleves el vaso del desayuno a la cocina y lo dejes en la fregadera?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Frecuentemente se trabajan como amenazas: si no te quitas los zapatos al llegar a casa, despídete de ver los dibujos animados, vuelve a mentirme y te quedarás diez días sin la consola, si vuelves a dejar tirados los calzoncillos en el cuarto de baño te ................ Y para empeorar el efecto, la mayor parte de las amenazas no las cumplimos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esto se convierte en un juego entre hijos e hijas y padres y madres. Un juego con reglas cambiantes, que dependen mas de cómo he pasado el día, cómo me siento y lo cansado que pueda estar. Un juego que solemos perder padres y madres.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por tanto, para hacer la disciplina mas flexible y firme tenemos que tener en cuanta una serie de aspectos esenciales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Elaborar o hablar las reglas o normas, su necesidad y las condiciones en las que se deben cumplir con nuestros hijos e hijas. Por ejemplo, por qué es necesario lavarse los dientes o, avisar cuando se va a llegar tarde o, no mentir o, ducharse todos los días o, no dejar la ropa o los juguetes tirados etc.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Para evitar la excesiva repetición, tenemos que pensar qué consecuencias puede tener el incumplimiento de cada una de las normas. Y tratar de llegar a un acuerdo en este punto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- En los dos pasos anteriores se ha de ser flexible. Contar con todos los puntos de vista, y ceder un poco para que nuestros hijos e hijas aprendan igualmente a ceder.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- A partir de aquí, para que el proceso discurra positivamente se ha de ser firme. Y ser firme quiere decir cumplir lo hablado. No permitirles en ningún momento traspasar el límite, sin excepciones. Aplicando estos pasos a un caso real podría quedar de este modo: si nos enfrentamos a la situación de un hijo o hija que llega tarde a casa, tenemos que definir con flexibilidad qué es llegar tarde, dando un margen de tiempo. Así, si la hora de llegada son las 10, estará autorizado a llegar hasta las 10,30.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el momento de decidir qué pasará si llega tarde, incentivar también cuando se dé el comportamiento positivo, ser puntual y llegar antes de las 10. Implicarle en la decisión de cuál será el castigo y cuál el incentivo, que pudiera ser, no salir el siguiente fin de semana o poder llegar una hora más tarde.&lt;br /&gt;Finalmente se formularía así: Si la hora de llegada son las 10 de la noche, puedes llegar hasta las 10,30. Si llegas más tarde, el próximo fin de semana no saldrás, pero si llegas antes de las 10, podrás llegar a las 11 el siguiente día que salgas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A partir del momento en que quede todo definido, hay que cumplir a rajatabla lo decidido. Si se incumple, por ejemplo permitiendo que llegue mas tarde, y no teniendo consecuencias el siguiente día, el modelo deja de funcionar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay algunas situaciones en las que la elaboración de unas normas, e incluso la manera de imponerlas, puede ser menos participativa y dialogante. Y son aquellas en que existe peligro para la vida o para la salud de tu hijo o hija. En estos casos no existe la opción del incumplimiento por su parte. Por ejemplo, lavarse los dientes o la toma de medicamentos, circunstancias peligrosas como acercarse a las ventanas o cruzar las calles sin mirar, etc.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Está comprobado que en un ambiente disciplinado, es más fácil la convivencia, se desarrolla una autoestima más alta, nuestros hijos e hijas son más autónomos y se van haciendo cada día mas responsables, y todos y todas nos sentimos mejor.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5436836158961810223-8839097678238186896?l=indarelkartea.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://indarelkartea.blogspot.com/feeds/8839097678238186896/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://indarelkartea.blogspot.com/2010/10/normas-castigos-limites-autoridad.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5436836158961810223/posts/default/8839097678238186896'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5436836158961810223/posts/default/8839097678238186896'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://indarelkartea.blogspot.com/2010/10/normas-castigos-limites-autoridad.html' title='¿NORMAS, CASTIGOS, LÍMITES, AUTORIDAD? Revista Escuela de padres y madres de Getxo'/><author><name>Administrador</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04059885418982769895</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5436836158961810223.post-7458886991210304144</id><published>2010-10-12T03:30:00.000-07:00</published><updated>2010-10-12T03:30:00.491-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Adolescencia'/><title type='text'>¡QUÉ IMPORTANTE ES SER RESPONSABLE! Ana Aznar</title><content type='html'>Según Rousseau, educar niños responsables consiste en dejar que se enfrenten a las consecuencias de sus actos: si tira algo, debe recogerlo; si rompe el lápiz de su hermana, le dará uno de los suyos; si llega 15 minutos tarde, al día siguiente tendrá que llegar 15 minutos antes de lo habitual; si no toma el segundo plato, tampoco puede pasar al postre, etc.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los adolescentes realizan actos que, en principio, nos pueden parecer nimiedades y a los que quizá no demos excesiva importancia: un día copian en un examen, otro "fardan" de haber robado un colorete en unos grandes almacenes o es el héroe de la padilla por ir a una fiesta, tras haber mentido a los padres. Podemos pensar, "Cosas de adolescentes"; sí, por supuesto, pero de adolescentes irresponsables.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;¿Qué supone ser responsable?&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;Según la Real Academia Española la responsabilidad "hace referencia a la capacidad existente en todo sujeto activo de derecho para reconocer y aceptar las consecuencias de un hecho realizado libremente". Así, la responsabilidad alude a la virtud o disposición habitual de asumir las consecuencias de las propias decisiones, respondiendo de ellas en todo momento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero, para que pueda darse alguna responsabilidad son necesarios, al menos, dos requisitos:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1.&amp;nbsp;La libertad: para que exista responsabilidad las acciones han de ser realizadas libremente. En este sentido, ni los animales, ni los locos, ni los niños pequeños son responsables de sus actos pues carecen de uso de razón y éste es imprescindible para la libertad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;2. La norma: debe existir una norma desde la que se puedan juzgar los hechos realizados. Pueden ser las normas establecidas en casa por los padres, las leyes del Estado o las normas morales por la que se rige cada persona.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Para reconocer algo, primero hay que conocerlo&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un error frecuente es exigirles a nuestros hijos comportamientos que no "les hemos explicado" previamente. Así, por ejemplo, podemos prohibirle a un hijo que vea la televisión entre semana "Porque soy tu padre y aquí se hace lo que yo digo". Lógicamente, en la primera oportunidad que se encuentre solo, no dudará en poner su serie favorita, pues ya se siente mayor y su razonamiento será: "La veo porque me da la gana". Si por el contrario, le explicamos que si llega del colegio y antes de la cena tan solo cuenta, en el mejor de los casos, con tres horas para hacer sus deberes -en la ESO llevan bastantes tareas para casa- y dedica un tercio a ver la televisión, más un rato para hablar por teléfono con los amigos, otro para merendar, unos minutos para organizar la tarea, etc., etc., le quedará una hora escasa por lo que, probablemente, no logrará terminar a tiempo Esta explicación, en la que e hijo intuye que buscamos su bien y no imponer nuestra voluntad, le ayudará a razonar a comprender que "a diario no es recomendable perder el tiempo delante de la caja tonta".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En este sentido, al igual que le debemos dar explicaciones pues el entendimiento guía a la voluntad, tenemos que lograr que en casa se respire un ambiente de respeto hacia los demás y de aprovechamiento del tiempo. Siguiendo con el caso anterior, si le decimos que no se ve la tele y nos sentamos a las siete de la tarde en el sofá mientras emiten un programa de cotilleo, lógicamente, no entenderán nuestros razonamientos. Por el contrario, si le hacemos ver que de lunes a viernes es "tiempo de trabajo" ¡para todos!, verá normal que lleguemos a casa, merendemos y cada uno se dedique a sus quehaceres: los deberes, leer un rato los más pequeños, cocinar o escribir en el ordenador. Así, lograremos que en nuestra casa sea posible dedicarse a estudiar o trabajar, por lo que será normal que no podamos pasarle la llamada de un amigo si no es urgente, o que no se permita a otro hermano poner música que pudiera desconcentrar al resto. Le estaremos enseñando a ser responsable con sus estudios, con su tiempo y con las necesidades de los demás, pues la responsabilidad también nos debe llevar a facilitar la vida a aquellos que nos rodean.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Sólo será responsable si es dueño de sí mismo&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una vez que se conoce, que se sabe diferenciar entre el bien y el mal, tendrá que hacer diariamente pequeños actos libres encaminados a educar y fortalecer su voluntad. Sólo quien es dueño de sí mismo lo es de sus actos, es capaz de contenerse y no hacer el tonto en clase, por ejemplo, o morderse la lengua antes de soltar un taco a un amigo. Con este dominio será capaz de apagar la televisión si sale una escena poco conveniente, aunque esté solo y la serie la vean todos sus compañeros de clase. Si logra dominarse tendrá la capacidad de hacer en cada momento lo que desee, lo que crea que debe hacer y no lo que demande su instinto o apetencias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La responsabilidad va encaminada a lograr la madurez de la persona y sólo se es maduro cuando se es capaz de reflexionar antes de actuar. Poco a poco, debemos ayudarles a cambiar sus actos primarios, por modos de comportarse más secundarios. Por ejemplo: "Si sabes que a este amigo le molesta que le llames "friki", aunque te caiga fatal, ¡no lo hagas!". La persona madura es la que sabe tener en cuenta al otro, es el que sabe que su libertad, su "hago lo que me da la gana" termina donde empieza el respeto al otro, pues no hago lo que ofende a otros, sino me esfuerzo por agradar a los demás.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para ser responsable debe también conocer las consecuencias de sus actos y lo que cada decisión supondrá para él y su entorno. No podemos pedirle a un hijo que sea responsable si no es "consciente" de lo que supone realizar ciertos hechos. Por esta razón, es tan importante hablar mucho con los hijos, explicarles por qué creemos que no debe hacer tal cosa, ya que, poco a poco tendrán que ir decidiendo ellos y nosotros aprender a respetar sus decisiones. Quien no siente la libertad de decidir, no siente la responsabilidad de asumir las consecuencias que cada acto conlleva.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Ocasiones para ejercer la responsabilidad&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es obvio que para desarrollar la responsabilidad hay que dar responsabilidades. Si sobreprotegemos a nuestros hijos y les evitamos tareas que ellos pueden realizar, no les dejaremos crecer como personas. Los adolescentes, entre otras, pueden tener las siguientes responsabilidades:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;→ Hacer todos los deberes sin que nadie se lo recuerde.&lt;br /&gt;→Ordenar su habitación, incluyendo los armarios ordenados y la cama bien hecha.&lt;br /&gt;→ Organizar sus fiestas de cumpleaños.&lt;br /&gt;→ Acudir a las actividades extraescolares con el equipamiento adecuado.&lt;br /&gt;→ Aseo e higiene personal. Ducharse diariamente dejando el baño aseado.&lt;br /&gt;→ Fregar los platos, quitar el polvo, fregar el suelo.&lt;br /&gt;→ Doblar y recoger su ropa.&lt;br /&gt;→ Prepararse el almuerzo y la merienda. Cocinar comidas sencillas.&lt;br /&gt;→ Organizar su ocio y tiempo libre. Llevar las llaves de casa.&lt;br /&gt;→ Anotar en la lista de la compra cosas que faltan.&lt;br /&gt;→ Realizar compras.&lt;br /&gt;→ Organizar sus libros y sus CDs de música.&lt;br /&gt;→ Prepararse la maleta cuando se vade excursión o de campamento.&lt;br /&gt;→ Acostarse a una hora razonable (23 h.).&lt;br /&gt;→ Levantarse a la primera vez que se les llama o poniéndose el despertador.&lt;br /&gt;→ Tomarse la medicación pautada por el médico.&lt;br /&gt;→ Alimentarse de forma adecuada, evitando "caprichitos".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Para pensar...&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;→ EI castigo continuo no ayuda a desarrollar la responsabilidad, pues al final se acostumbran a ellos. Sólo aumentan sus sentimientos de culpa, inseguridad o rebeldía. Dejan de hacer un acto únicamente para evitar él castigo; una vez desaparezca éste, no tendrán problema en actuar de igual modo.&lt;br /&gt;→ Los castigos sólo son útiles si van encaminados a solucionar las consecuencias de un acto. Por ejemplo, si tira la leche tendrá, como castigo, que recoger y limpiar todo para que quede como antes. No es efectivo que le castiguemos sin salir y nos pongamos a recoger nosotros.&lt;br /&gt;→ Más tarde, con autoridad positiva debemos dialogar con elfos para ayudarles a reflexionar tanto para impedir que el acto negativo se repita, como para solucionar las consecuencias del mismo.&lt;br /&gt;→ Debemos valorar el trabajo y el esfuerzo de los hijos ante cualquier actividad. Los mejores elogios para construir el sentido de la responsabilidad son: "Qué orgulloso debes estar con esto; qué bien te ha quedado; qué responsable; qué bien cuidas a tu hermana,... ". &lt;br /&gt;→ Tenemos que educar en la libertad, pero poniendo límites y diciéndoles claramente lo que no se puede hacer y el porqué: Según van creciendo, hay que consensuar con los hijos unas normas y las consecuencias de su incumplimiento:&lt;br /&gt;→ El adolescente debe marcarse sus propias metas. Por ejemplo, que se haga un horario "real" del tiempo que necesita para estudiar y en qué asignatura debe esforzarse más. Nosotros podemos asesorarle cuando ya lo tenga hecho, pero sin decirle lo que debe hacer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;… y actuar&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para llevar las riendas de su vida y sentir que la encamina hacia donde desea, debemos enseñarle a mirarse hacia dentro. Por ejemplo: si hace algo mal, como decirle un taco a un amigo, en lugar de "echarle la bronca"-como dicen ellos- podemos preguntarle: "Y ahora, ¿cómo te sientes?, ¿cómo crees que se sentirá el afectado?, ¿por qué lo has hecho? y, ¿qué has conseguido?'. Que él mismo reflexione: si se siente bien o mal; que aprenda a ponerse en la piel de los demás; además, tiene que ver si lo ha hecho por falta de voluntad o de manera inconsciente; y, finalmente, si ha logrado ser más feliz o no.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Publicado en Hacer Familia&lt;/em&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5436836158961810223-7458886991210304144?l=indarelkartea.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://indarelkartea.blogspot.com/feeds/7458886991210304144/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://indarelkartea.blogspot.com/2010/10/que-importante-es-ser-responsable-ana.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5436836158961810223/posts/default/7458886991210304144'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5436836158961810223/posts/default/7458886991210304144'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://indarelkartea.blogspot.com/2010/10/que-importante-es-ser-responsable-ana.html' title='¡QUÉ IMPORTANTE ES SER RESPONSABLE! Ana Aznar'/><author><name>Administrador</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04059885418982769895</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5436836158961810223.post-4724404405144592192</id><published>2010-10-05T09:35:00.000-07:00</published><updated>2010-10-05T09:35:00.306-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Adolescencia'/><title type='text'>INESTABILIDAD AFECTIVA EN LA ADOLESCENCIA. Iñaki Iraola</title><content type='html'>&lt;span style="color: #38761d; font-size: x-small;"&gt;&lt;em&gt;Seleccionado por Indar de la web de http://www.sontushijos.org/&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: #38761d; font-size: x-small;"&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;La adolescencia no es una enfermedad aunque muchas veces padres y educadores la temamos más que a una pandemia. La adolescencia es una etapa de cambio, pero de cambio “hacia mejor”. Adolescente no significa etimológicamente “el que adolece” sino “el que está creciendo”. Y como toda época de crecimiento, de cambio es una época de inestabilidad. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;¿Cómo podemos ayudar a nuestro hijo en este tiempo de inestabilidad afectiva?&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Cuando un niño comienza a andar, los padres procuran estar cerca y no moverle la alfombra. De la misma manera debemos procurarle a nuestro inseguro adolescente un entorno estable y unos padres-rodrigón que ahí están aportando seguridad, para cuando la necesite.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;El adolescente está inseguro&lt;/strong&gt;. Debemos facilitarle que este estado sea transitorio y no se convierta en una característica permanente de su forma de ser. Los padres tienen que aportar seguridad para facilitar que él también la alcance. Pero no la equivocada seguridad de quien cree saber cómo ha de ser su hijo, a dónde tiene que llegar. El adolescente tiene que construir su vida para llegar a ser un adulto, “el que ha crecido”, no “al que le han crecido”. Tenemos que procurar colaborar con el adolescente en construir una vida con grados de autonomía cada vez mayores. Difícil tarea esta de edificar la libertad en el cauce revuelto del río de la adolescencia. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El marco de seguridad que deben aportar los padres requiere, entre otras cosas:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1.- Tener una idea clara y segura de lo que construye y destruye al hombre. No es fácil orientar si no se sabe dónde está el norte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;2.- Ser capaces de saber llamar bien al bien y mal al mal. Llamar bien al mal por evitarle o evitarnos disgustos llevará a que nuestro hijo deje de considerarnos “punto fiable de referencia”, por nuestra falta de autenticidad. No hace falta decir que llamar al pan, pan y al vino vino no significa tirar el pan y el vino a la cabeza de nuestro hijo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;3.- Ejercer adecuadamente la autoridad, cualidad necesaria en toda sociedad, y la familia lo es. En el entorno familiar la autoridad son los padres que han de ejercerla de forma coordinada, reforzando la autoridad del otro cónyuge. Por la brechas de la autoridad se cuela la inseguridad que en nada ayuda a nuestro hijo adolescente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;4.- Mantener criterios estables en la aplicación de las normas, de los premios y de los castigos. La estabilidad de criterio en la vida familiar ayuda al adolescente a saber a qué atenerse. Las normas no deben cambiar según varíe nuestro estado de ánimo. La aplicación compartida, por el padre y la madre, de las normas ayuda a minimizar los riesgos de las variaciones de nuestras emociones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;5.- No actuar por miedo. No es infrecuente que uno adolescente tenga más dinero del necesario “por miedo” a que se quede sin él y pase vergüenza ante los amigos; o que no le exijamos conductas inexcusables porque ha amenazado con irse de casa. Si el miedo condiciona nuestra conducta, fácilmente convertiremos a nuestro hijo en un chantajista.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;El adolescente también suele estar impulsivo, precipitado y, con frecuencia, caprichoso&lt;/strong&gt;, manifestaciones contrarias a la de una voluntad constante. Para ayudarles a superar este estadio, el adolescente necesita:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1.- Aprender a esperar. Los adolescentes quieren las cosas “ya”. Es bueno que se habitúe a que pase un tiempo entre pedir algo y conseguirlo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;2.- Aprender que las cosas (tiempo, dinero, esfuerzo) cuestan. Es conveniente que tengan que aportar algo de “lo suyo”: les hará conscientes de que las cosas cuestan y les llevará a forjar la capacidad de esforzarse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;3.- Aprender a controlarse. Es frecuente que el adolescente no controle su carácter, de contestaciones o tenga conductas impropias. Muchas veces será más eficaz mandarle al cuarto que enzarzarse con él en una pelea dialéctica. Como el chico sabe que aquello no estuvo bien, no le extrañará que le recriminemos o castiguemos. Si no, repetirá la conducta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;4.- Aprender a mantener las decisiones tomadas. El chico tiene que saber que los comportamientos “veletas” crean hombre “veletas”. Es bueno que no le dejemos fácilmente abandonar decisiones tomadas, más aún si implican a otras personas o si han generado gastos. Habrá que dificultarle el que abandone un equipo de deporte porque “ya no le apetece”, o que no vaya a un plan con los amigos porque “ha salido mal día”, o deje de lado una afición para la que le hemos comprado material.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;5.- Aprender a no tomar decisiones precipitadas, motivadas más por el corazón (pasiones, emociones, sentimientos) que por la razón. Los sentimientos en la adolescencia son muy fuertes y provocan en ellos respuestas desproporcionadas ante estímulos que, a juicio de los adultos, son ordinarios. Tenemos que entender la fuerza de sus sentimientos y, desde está comprensión, enseñarles una norma básica para tomar decisiones: esperar a que la intensidad de los sentimientos descienda y pedir consejo en especial si la decisiones son de cierto calado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Ah¡, y no olvidemos que los resultados no los obtendremos inmediato, que habrá que aportar mucho “de lo nuestro” para educarle a él, que tendremos que controlar nuestro humor muchas veces y que las decisiones tomadas las tenemos que mantener, sin ser inconstantes ni inconsecuentes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Seguro que, aunque no veamos su mejora, veremos la nuestra. ¡Algo es algo!&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5436836158961810223-4724404405144592192?l=indarelkartea.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://indarelkartea.blogspot.com/feeds/4724404405144592192/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://indarelkartea.blogspot.com/2010/10/inestabilidad-afectiva-en-la.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5436836158961810223/posts/default/4724404405144592192'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5436836158961810223/posts/default/4724404405144592192'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://indarelkartea.blogspot.com/2010/10/inestabilidad-afectiva-en-la.html' title='INESTABILIDAD AFECTIVA EN LA ADOLESCENCIA. Iñaki Iraola'/><author><name>Administrador</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04059885418982769895</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5436836158961810223.post-1953260979907986401</id><published>2010-09-30T09:39:00.000-07:00</published><updated>2010-09-30T09:39:00.728-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Adolescencia'/><title type='text'>PRESUMIDOS SÍ, VANIDOSOS NO. Ana Aznar</title><content type='html'>&lt;span style="color: #38761d; font-size: x-small;"&gt;&lt;em&gt;Seleccionado por Indar de la web de http://www.sontushijos.org/&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: #38761d; font-size: x-small;"&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;La necesidad que tienen los adolescentes de reforzar su identidad, en un momento de transición en el que todo su universo está construyéndose poco a poco, se revela como un motivo de peso que les mueve al consumo. Aunque "una identidad construida a partir de la posesión y exhibición de productos de consumo no constituye una verdadera identidad personal, sino una especie de máscara que sirve para salir del paso y actuar socialmente, pero que revela una pobreza personal muy llamativa", afirman Idoia Portilla y Elena Izco, en su estudio "Los adolescentes españoles y las marcas de ropa". Por tanto, no se trata de afirmar que el consumo no refuerza la identidad de los adolescentes, sino más bien que lo hace en una dirección que podría resultar equivocada. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Presumido vanidoso y presumido atractivo&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es bueno acudir al diccionario de la Real Academia para atinar en el significado de las palabras y así utilizarlas con precisión. Allí se habla del presumido en dos sentidos: tanto como la persona vana, jactanciosa, orgullosa y que tiene alto concepto de sí misma; como de la que se compone o arregla mucho. Pero también utiliza como sinónimo de presumido a la persona coqueta, esmerada en su arreglo personal y en todo cuanto pueda hacerla parecer atractiva. La primera idea nos acerca al vanidoso, a aquel que tiene vanidad y la muestra; y la vanidad hace referencia a la arrogancia, la presunción, el envanecimiento o a lo insustancial. La segunda hace referencia al concepto de la persona atractiva, que es aquella que por su físico despierta interés y agrado en las demás. Aquí es donde debemos marcar la diferencia en nuestros hijos: ¿se arreglan para agradar a lo demás o tan sólo para gustarse a sí mismos?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Es bueno arreglarse&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Podríamos decir que ser presumido en sentido positivo supone cultivar el gusto estético. Asimismo, requiere de esa fortaleza que obliga a pararse un tiempo para examinar el propio aspecto personal y ver si es o no adecuado. Por tanto, se puede afirmar que es un modo de tener en cuenta a los demás, al esforzarnos por resultar agradables a la vista: llevar el pelo limpio, la ropa planchada, oler bien, etc. Los padres debemos enseñar a los hijos a combinar bien los colores, averiguar lo que sienta mejor por la constitución física de cada uno, lo que es más apropiado en cada circunstancia de la vida, etc. Requiere inculcar en los hijos ese esfuerzo por conocerse y sacarse el mayor partido. Este gusto estético y este criterio bien formado a la hora de vestir se cultiva desde pequeños enseñando a los hijos a vestir de manera apropiada en cada situación: con ropa de deporte para hacer ejercicio, con el uniforme limpio y planchado para acudir al colegio, con ropa digna aunque más usada para estar en casa, de sport para salir con los amigos, con zapatos y camisa (no cualquier camiseta y zapatillas de deporte) para una celebración más importante -como reuniones familiares o acudir a misa-, etc. Con cariño y firmeza debemos ir marcando esas normas de conducta, que enseñan también el saber estar a través "del saber vestir y arreglarse".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Cuando el centro de gravedad es uno mismo&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero muy distinto es el chico o la chica que centra todo su mundo en sí mismo, el que "se agota en su propia contemplación" y se regocija ante el espejo al contemplar orgulloso su apariencia. Así, el vanidoso se arregla tan sólo para destacar, para estar mejor que el compañero o el amigo, para fardar con las marcas de moda, para lucir tipo o moreno estival -enseñando, quizá, más de lo debido por delante o por detrás-, en definitiva, para sentirse superior a los demás o hacer sentir inferior a un compañero de clase o de la pandilla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La vanidad va ligada al culto al cuerpo: el vanidoso no se viste para agradar a quienes le rodean, sino para que le miren; no hace deporte porque le guste y sea bueno para la salud, sino para lucir un "músculo" más espectacular que el resto de los veraneantes de la playa. Es quererse de modo desordenado y superficial. Es quedarse en el escaparate sin entrar a ver lo que hay en el interior de la persona.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esto puede llevar a otras actitudes como el desprecio por los demás, el consumismo desmedido, la falta de criterio estético al no sentirse bien vestido si no se lleva ropa de marca, a pasar horas y horas delante del espejo contemplándose, a entristecerse sin medida cuando se engorda unos kilos o se amanece con un granito traicionero en la cara. También puede conducir a un mal reparto del tiempo, dedicando excesivas horas a ir de compras o a acicalarse, a una obsesión desmedida por ir siempre a la moda, etc.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si percibes que tu hijo se arregla sólo por vanidad, quizá debas proponerte conversaciones más profundas, en las que poco a poco le vayas dando la vuelta a los valores que en ese momento rigen su actuar. Puedes utilizar biografías de grandes personajes de la historia y comentar cómo valores profundos les hicieron llegar a ser lo que fueron, independientemente de su "fachada" exterior.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;El "qué dirán"&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los hijos deben ir bien arreglados por ellos mismos, no por lo que puedan decir o pensar los demás, ni tampoco por esa necesidad descontrolada de que todo el mundo se admire a su paso. Debemos explicarles que no se debe andar por la vida constantemente al vaivén de lo que los demás piensen o digan de nosotros, acabarían por volvernos locos, pues es imposible complacer a todos aquellos con quienes nos cruzamos. El qué dirán constituye una agobiante preocupación que se abate sobre muchas personas. Puede ser como una especie de terror a hacer el ridículo, una obsesión por ser como todos o una excesiva preocupación por la propia imagen que puede llegar a ser realmente perjudicial. No se trata de ser un tipo raro, distinto a todos. También aquí hay que buscar un equilibrio sensato, para seguir razonablemente las modas sin ser esclavo de ellas. Sobre todo de las modas de "los modistas de la mente", que son esa especie de papilla mental que algunos venden con tanto éxito a quienes son capaces de sacrificar su libertad de pensamiento, a cambio de lograr ser siempre igual a los demás y no llamar la atención.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Complejo de inferioridad camuflado&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el fondo, lo que les ocurre a buena parte de estos adolescente es que padecen un extraño complejo de inferioridad que les lleva a estar dispuestos a decapitar todas sus normas morales antes que permitir ser acusados de ñoños, de faltos de "personalidad", de anticuados o. aniñados. Para ellos no cuenta lo que piensan o sienten, sólo importa lo último que han oído o leído, lo que dice el grupo, la mayoría, lo que está de moda. Incluso en algunos casos hacen tremendos sacrificios para estar más delgados, conseguir el dinero necesario para adquirir ropa de marca, para lucir estómago cual "tableta de chocolate", para llevar el pelo más liso a pesar de estar quemándoselo con tanta plancha, etc. Sólo quieren ser aceptados por lo demás sin plantearse primero "quererse ellos mismos" como son y con lo que tienen.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta vida de cara a la galería les impide construir su verdadera vida y al estar tan preocupados por aparentar, las relaciones familiares o de amistad se hacen siempre difíciles, porque la falta de naturalidad acaba siendo mutua: ellos aparentan ser distintos a como en realidad son y los demás les pagan con la misma moneda. Son chicos y chicas que pueden finalmente encontrase muy solos, pues su tiempo lo han dedicarse a admirarse y ser admirados, en lugar de preocuparse por los demás, cuidar a los amigos y ayudar a quienes les rodean.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;PARA PENSAR...&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;• Es bueno saber adaptarse a la realidad que nos rodea, pero sabiendo que hay ciertas cosas en las que no se debe ceder o que no se pueden tener. Hazle ver a tu hija, por ejemplo, que el estilo es más saberse poner el detalle oportuno -como un pañuelo al cuello- y combinar bien prendas y colores, que lucir la etiqueta de una marca conocida. Posiblemente esta elegancia "natural" le convierte en punto de referencia en el vestir de sus amigas.&lt;br /&gt;• Si detectas que tu hijo cuida su aspecto personal sólo porque se siente superior a otros, puedes aconsejarle que abra un poco los ojos y descubra las cualidades de los demás, ya que es una excelente forma de aprender a ser más humilde. Aprovecha un día de compras y que vaya enumerando rasgos positivos del carácter de cada uno de sus amigos, sin necesidad de mencionar cómo visten.&lt;br /&gt;• Puede que tu adolescente pase horas y horas delante del espejo y aún así no esté seguro de que le guste lo que refleja. Puedes proponerle ser menos puntilloso en cuanto a su aspecto físico, ser más condescendiente consigo mismo, hacerle pensar en lo bien que lo pasará esa tarde y no tanto en si sus amigos pensarán si va "guay" o no. A la vuelta que te cuente cómo se lo pasó y refuerzas de nuevo que ha sido "incluso sin estar del todo satisfecho de cómo ibas vestido".&lt;br /&gt;• Hay temporadas que observamos que nuestro hijo o hija descuida demasiado su arreglo personal: desaliñado, pelo poco cuidado, ropa poco favorecedora, etc. Es bueno indagar, con tacto, si esconde algo más profundo, una preocupación que refleja externamente con su dejadez.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Y ACTUAR&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los adolescentes se encuentran en una etapa ideal para acometer acciones solidarias. Organiza una visita al Cotolengo, a un asilo, a un orfanato, etc. Allí es fácil ver y comprender lo absurdo de la preocupación por lo que aparentamos, descubrir que tenemos mucho más que muchas personas y como agradecen estas visitas los que allí residen... sin necesidad de gastarnos ni un euro.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5436836158961810223-1953260979907986401?l=indarelkartea.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://indarelkartea.blogspot.com/feeds/1953260979907986401/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://indarelkartea.blogspot.com/2010/09/presumidos-si-vanidosos-no-ana-aznar.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5436836158961810223/posts/default/1953260979907986401'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5436836158961810223/posts/default/1953260979907986401'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://indarelkartea.blogspot.com/2010/09/presumidos-si-vanidosos-no-ana-aznar.html' title='PRESUMIDOS SÍ, VANIDOSOS NO. Ana Aznar'/><author><name>Administrador</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04059885418982769895</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5436836158961810223.post-4903750366560028083</id><published>2010-09-23T09:43:00.000-07:00</published><updated>2010-09-23T09:43:01.042-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Adolescencia'/><title type='text'>GANAR SEGURIDAD EN UNO MISMO. Conchita Requero</title><content type='html'>&lt;span style="color: #38761d; font-size: x-small;"&gt;&lt;em&gt;Seleccionado por Indar de la web de &lt;a href="http://www.sontushijos.org/"&gt;http://www.sontushijos.org/&lt;/a&gt;&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: #38761d; font-size: x-small;"&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;“Tengo un problema muy grave, y es que creo que soy demasiado dependiente. Necesito estar siempre con mis amigos y amigas, si no me empiezo a sentir desesperado, con ansiedad, me cuesta mucho andar por mi cuenta y empieza a ser un problema. Siento que si no estoy con ellos van a dejar de hablarme o encontrarán nuevos amigos y me dejarán solo. ¿Cómo puedo ser más independiente? ¿Cómo se empieza?”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta "llamada de socorro" es real y la hace un chico en un foro de Internet. Su actitud de dependencia es más frecuente de lo que parece y tal vez nuestro hijo manifiesta no tener la suficiente seguridad como para abordar los retos y dilemas que se le plantean cada día.&lt;br /&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Seguridad en uno mismo&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La falta de seguridad es lo que lleva a mucha gente a confiar más en las opiniones ajenas que a formarse una propia. Y esto genera cierta dependencia, hasta el punto de que una persona insegura y dependiente no es capaz de moverse por sí sola. La vida de muchos jóvenes consiste en dejarse llevar por los acontecimientos y las circunstancias: más que tener un propósito para ese día, esperan a ver si llueve o hace sol. O también, que sea otro el que decida por ellos. Se adaptan de forma pasiva y cómoda a fa vida que otros le dan ya hecha. Muchos viven en un estado de indecisión permanente y por ello necesitan siempre la compañía o la opinión de alguien para llevar a cabo actividades que perfectamente se pueden hacer de forma autónoma, como ir a hacer algún recado, una compra, matricularse en un curso, etc.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y es que un joven inseguro es también un joven con baja autoestima: se ve por debajo de los demás y por ese motivo, se fía más de los que le rodean que de sí mismo. Prefiere ir acompañado a moverse solo porque le aporta más seguridad, incluso porque piensa que si el resto de la gente le ve solo es "porque no tiene amigos". Del mismo modo, también necesita de los demás para tomar decisiones que le afectan exclusivamente a él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Tenemos que decidir&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A todos nos toca tomar decisiones a lo largo de nuestra vida. Unos habrán de decidir más, otros menos, unas serán decisiones importantes, otras -la mayoría- se referirán a cuestiones cotidianas. Pero hay que decidir, lo que exige madurez para saber lo que se quiere.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuanta más capacidad de decisión, más libertad, más protagonismo activo de la propia vida y mayor madurez personal. Además, el ejercicio de la toma de decisiones ayudará a los hijos a desarrollar capacidades intelectuales muy importantes, como analizar, comparar, imaginar, valorar, etc. Todas estas características son necesarias para afrontar la vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Víctima de la indecisión&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;¿Cómo es un joven indeciso?&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se trata de una persona excesivamente cavilosa, que piensa y repiensa las cosas sin acabar de tomar partido. A todo le encuentra peros y nada le acaba de convencer. Muy a menudo, espera a que otros decidan, lo que le libera de la pesada carga de tener que decidir él, además de deshacerse del miedo a equivocarse y cometer un error.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es muy normal que vaya aplazando los problemas: no se decide a hablar con aquel amigo con el que se enfadó por un malentendido, no se decide a poner fecha para el examen de conducir, no se decide a irse de vacaciones a un sitio u otro hasta poco antes de salir, etc. Con frecuencia desea reducir al mínimo el riesgo de perder.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta actitud tiene unas consecuencias: una decisión tardía puede ser una mala decisión, se especula mucho pero se realiza poco... y hay trenes que no vuelven a pasar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No decidirse es una manera de buscar la vida fácil, pero ese camino se hace cada vez más trabajoso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Hace falta fortaleza&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo que en el fondo ocurre es que a estos jóvenes les falta fortaleza para enfrentarse a la vida; tampoco tienen una personalidad lo suficientemente fuerte como para actuar por su cuenta sin sentirse observados por los demás, lo que les convierte en personas influenciables. Esto se explica en parte porque falta madurez: madurar implica que uno mismo se haga cargo de sus propios asuntos, sin esperar que alguien decida lo que debe hacer. La superación personal entraña ganar autonomía en todos los ámbitos y que cada uno tenga sus propias opiniones, decidir por sí mismo y no tener miedo a las consecuencias que puedan tener sus actos, sino que sean asumidas con responsabilidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Probablemente no exista un joven indeciso y dependiente en estado puro, pero los hay que se acercan bastante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;¿Que caracteriza a un joven inseguro?&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;• Pide siempre la opinión de los demás antes de tomar una decisión propia.&lt;br /&gt;• Debido a su baja autoestima, no termina de creerse los halagos que pueda recibir de los demás por una labor bien hecha.&lt;br /&gt;• Se centra mucho en lo que piensen los demás de él.&lt;br /&gt;• Es influenciable. Trata de amoldarse a los gustos de sus amigos.&lt;br /&gt;• Necesita la compañía de amigos o familiares. Le agobia que los demás puedan pensar de él que está solo o que no tiene amigos.&lt;br /&gt;• Tiene un alto sentido del ridículo.&lt;br /&gt;• Suele cerrarse en banda ante nuevas situaciones o personas.&lt;br /&gt;• No siempre la inseguridad es sinónimo de persona apocada, miedosa y algo tímida. A veces, un chico o chica que exhibe un lenguaje grosero o una actitud embrutecida puede estar tapando su falta de seguridad con una fachada intimidatoria.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;¿Tiene arreglo?&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La inseguridad no se soluciona de un día para otro, es cuestión de tiempo y de madurez, y ese es un camino que se hace poco a poco. En muchas ocasiones, la seguridad en uno mismo llega cuando el joven se enfrenta a nuevas responsabilidades y no le queda más remedio que espabilar. Por ejemplo, cuando comienza a trabajar: ante la nueva situación, el chico o chica se da cuenta de que su trabajo lo tiene que sacar él solo adelante. Ya no están ni sus padres ni amigos para ayudarle, tendrá que desenvolverse por su cuenta, preguntar ante una duda a otros compañeros y afrontar decisiones por sí mismo. Pero podemos contribuir a que esta madurez vaya llegando con algunas medidas como:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;* Enviar al joven a realizar algún recado en el que tenga que desenvolverse solo y de forma rápida. Por ejemplo, yendo a recoger a la estación o aeropuerto a algún familiar.&lt;br /&gt;* Recordando juntos (los padres y el hijo) alguna situación ridícula que hayamos vivido y riéndonos de ella. Ofrezcamos al chico una visión simpática y dejemos ver que no era para tanto.&lt;br /&gt;* Animemos al chico si se echa para atrás a la hora de realizar alguna actividad de su agrado, pero que no la hace porque no encuentra a nadie con quien acudir (“me gustaría apuntar me a un gimnasio, pero ninguno de mis amigos puede venir y paso de ir solo”). Le comentaremos que esa actividad le va a venir muy bien y que puede conocer a personas nuevas:&lt;br /&gt;* En caso de que tenga que matricularse en la universidad o en algún curso, dejemos que vaya solo. Las dudas se las resolverán allí las personas que se encargan de los alumnos. Lo mismo en caso de que quiera matricularse para sacarse el carnet de conducir. Si se queda con dudas sobre los precios, que nos llame por teléfono.&lt;br /&gt;* Valorar sus logros le hará avanzar a la hora de obtener cierta seguridad en sí mismo: "¡Pero qué eficaz eres, sabía que podía contar contigo!". Del mismo modo, si mete la pata, no le ataquemos (esto es un retroceso), sino que es mejor dejar la puerta abierta para que vuelva a intentarlo: "Bueno, cualquiera comete un error, pero por favor, pon más atención la próxima vez".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Reírse de uno mismo&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Reírse de uno mismo no es fácil, ya que es una muestra de humildad, de madurez y de autocrítica que no todos tienen. Es a su vez algo liberador, pues aporta aplomo y desenvoltura. Una persona que ante una situación ridícula sabe reírse de sí misma acaba dominando dicha situación, que además no le dejará huella, y sobre todo, consigue que los demás no se rían de él, sino con él. Una buena muestra la tuvimos cuando al tenista Rafa Nadal se le rompió el pantalón en un acto en e1 que le rendían homenaje a él y a otros deportistas. Ni corto ni perezoso, se quitó la chaqueta y se la anudó a la cintura para tapar el "desastre", todo ello en medio de risas y bromas a los demás asistentes. Muchos hubieran querido huir o hubiesen pasado la vergüenza más grande de su vida, pero el deportista demostró que gracias a la naturalidad y al no tomarse demasiado en serio, se puede salir de las situaciones más embarazosas, y todo quedó en una simpática anécdota.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para reírse de uno mismo es necesario reconocer que no somos perfectos, que cometemos fallos y que podemos mejorar. Y por supuesto, tener sentido del humor. Esta capacidad es muy sana y nos sube la autoestima, pues no le damos excesiva importancia a "lo que piensen los demás".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;PARA PENSAR&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;• Despierta en tu hijo motivos valiosos para hacer lo que tiene que hacer: resolver las dificultades por sí mismo llena de confianza, ilusión por la obra bien hecha, fomentar actos bien realizados tiene su propia recompensa.&lt;br /&gt;• Procura que tu hijo realice lo acordado, que ponga siempre la última piedra en aquellos proyectos que ha empezado a realizar. Debe aprender lo importante que es ser constante, coherente y responsable.&lt;br /&gt;• Ha de aceptar también que el aferrarse a la opinión y compañía de las demás personas para cualquier actividad que quiera desarrollar puede tener sus riesgos: los demás también se equivocan y pueden fallar.&lt;br /&gt;• El joven tiene que presentarse ante los demás tal y como es, sin querer aparentar. Es la única manera de que le conozcan bien y le puedan querer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Y ACTUAR&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ante un joven influenciable y dependiente, los padres podemos proponerle actividades de su agrado y en las que destaque (ya sean culturales, deportivas o solidarias) con el objetivo de que se mueva en un ambiente nuevo, realizando algo que le guste y con nuevas compañías&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5436836158961810223-4903750366560028083?l=indarelkartea.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://indarelkartea.blogspot.com/feeds/4903750366560028083/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://indarelkartea.blogspot.com/2010/05/ganar-seguridad-en-uno-mismo-conchita.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5436836158961810223/posts/default/4903750366560028083'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5436836158961810223/posts/default/4903750366560028083'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://indarelkartea.blogspot.com/2010/05/ganar-seguridad-en-uno-mismo-conchita.html' title='GANAR SEGURIDAD EN UNO MISMO. Conchita Requero'/><author><name>Administrador</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04059885418982769895</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5436836158961810223.post-8394912789866961389</id><published>2010-09-17T08:52:00.000-07:00</published><updated>2010-09-17T08:52:00.646-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Adolescencia'/><title type='text'>¿CON UN ADOLESCENTE…? ¡NADA! TOMÁS MELENDO</title><content type='html'>&lt;strong&gt;El «problema» de la adolescencia&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A sabiendas de que escandalizaré a más de uno, en estas primeras líneas querría sugerir que la adolescencia como problema-que-debe-ser-resuelto es, en buena medida, un mito o, más correctamente, una creación de los adultos y, en particular, de los padres y de las madres. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aunque, para que nadie se llame a engaño, resalto que lo que considero casi inventado es tan solo el carácter de problema que atribuimos a esta etapa de la vida de nuestros hijos; problema que transformamos en tragedia en la proporción exacta en que pretendemos solucionarlo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No pongo en duda, lógicamente, el hecho de la adolescencia en cuanto tal, que es algo obvio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y me explico.&lt;br /&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;La adolescencia como no-problema&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Casi nadie que haya reflexionado un poco sobre el asunto dejará de reconocer que, en sí misma, la adolescencia es un período de crecimiento necesario en todos los ámbitos que componen la persona humana: algo, por tanto, además de ineludible, bueno, porque bueno es o debería ser su resultado final… que no puede lograrse si uno no es durante un tiempo adolescente. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y que así debemos considerarla, si queremos evitarnos y evitar a otros sufrimientos inútiles. Hemos de aprender a verla como una fase concreta e imprescindible en el desarrollo global de toda una vida y en el horizonte de ese despliegue. Es decir, como me repetía —con expresión típica de Málaga— quien me enseñó hace años a conducir, «mirando al lejos», que es el único modo de no obsesionarnos con esa etapa de transición, de relativizarla y darle su verdadero valor y alcance.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ciertamente, así enfocada, la adolescencia no haría perder el sueño a ningún adulto. Y, de hecho, de ordinario no nos inquietan las trasformaciones morfobiológicas que experimentan nuestros hijos o hijas; más aún, aprendemos a observarlas con agrado y una pizca de nostalgia, anticipando el desarrollo futuro. Nos preocupan, por el contrario, las dimensiones psíquico-espirituales, no bien definidas aún y en aparente peligro, y ciertas connotaciones que la adolescencia suele presentar hoy día. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todo lo demás, desde las desproporciones físicas hasta el cambio de modulación en la voz, con sus momentos ridículos…; la atención desmesurada al propio físico, al modo de vestir y de arreglarse…; la dependencia del qué dirán, sobre todo respecto a los o a las adolescentes del grupo al que se han entregado prácticamente por entero; los altibajos de humor y las salidas de tono… incluso podrían divertirnos porque sabemos que, en condiciones normales, son cosas que pasan ¡y que se pasan!: que acaban por desaparecer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;En la actualidad&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por el contrario, si solo pensar en la adolescencia nos hace temblar es porque medio advertimos que en el mundo de hoy:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1. Es bastante frecuente que no llegue a sazonar la esfera psíquico-espiritual: que sea justo esta inmadurez lo que no se pase, sino que se extienda más tiempo del previsto e incluso tienda a instalarse de por vida no en vano se ha acuñado la expresión perpetuo adolescente, con el cúmulo de consecuencias desagradables que esta falta de progreso lleva aparejadas. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;2. Cosa que sucede, si no me equivoco y simplificando un tanto, porque en el presente existen-y-faltan elementos que en épocas no muy lejanas estaban más compensados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Lo que sobra&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Existe, por utilizar una expresión que puede resumir la mayoría de las disfunciones de esta etapa, una desproporción entre las grandísimas posibilidades de acción de nuestros hijos y el dominio y la responsabilidad —más bien la relativa carencia de uno y de otra— que muestran respecto a sus propias actuaciones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuestión que cabe concretar en un solo ejemplo, de particular incidencia en nuestros adolescentes y que calificaré —tomando este término en un sentido muy, muy amplio— como un consumismo atroz. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un hiperconsumo -como dirían ellos- que en parte propiciamos los propios padres, como contrapeso a nuestra mala conciencia por no atender debidamente a lo que nuestros hijos nos demandan, a veces sin siquiera ser conscientes: nuestro tiempo, nuestra intimidad… y nuestra exigencia. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y que consideramos mucho más peligroso que el practicado por nosotros mismos como consecuencia de la falta de consonancia entre la capacidad de acción y la responsabilidad del adolescente a que acabo de aludir. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;¿… y por qué sobra?&lt;/strong&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Intento explicarme de nuevo. En general, los adolescentes de clase media o media-alta… o medio-baja o baja de nuestro país, como los de muchos otros de características semejantes, gozan de instrumentos materiales (dinero, en primer término, pero también medios de locomoción propios o de sus amigos, acceso a lugares de esparcimiento y diversión, a fincas y casas de campo, hoteles y similares…), y de una libertad de movimientos de los que los padres no carecemos, pero tampoco podemos emplear con la ligereza y desenvoltura con que ellos lo hacen: en esto, que bastantes llamarían un poco ingenuamente libertad, nos superan por goleada. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como consecuencia, los adolescentes componen un poderosísimo colectivo, presa fácil de la publicidad y del afán de ganancias de los que negocian con los impulsos ajenos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El adolescente actual posee todas los atributos del mejor consumista: dinero del que no tiene que dar cuenta a nadie y ganado sin otro esfuerzo que el de pedirlo-exigirlo, a veces con solo poner mala cara… si es que los padres no nos adelantamos a dárselo por miedo a que nos las pongan; compulsividad a la hora de comprar, usar y tirar; comparaciones con otros adolescentes, de las que derivan caprichos descontrolados; incapacidad de esfuerzo y, sobre todo, de espera…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Añado, aun a sabiendas de que con esto pierdo ante los adultos más puntos de los que ya he perdido con los adolescentes, que a la mayoría de los padres no nos asusta el consumismo de nuestros hijos, que nosotros mismos —con una mal disimulada hipocresía o, al menos, con una flagrante falta de coherencia— vivimos en primera persona y provocamos en ellos a cambio de que nos dejen en paz. Nos aterra más bien que semejante consumo se ejerza sobre productos peligrosos: no tanto el sexo, que en la mayoría de las familias empieza casi a hurtadillas a formar parte de lo políticamente correcto, sino sobre todo el alcohol, la droga… y todo lo que estos ambientes llevan consigo, como, por señalar tan solo un par de extremos, la prostitución o la delincuencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Lo que falta&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No existen en nuestra sociedad, por el contrario, realidades básicas e insustituibles para el crecimiento de una persona. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Enumero, sin afán de ser exhaustivo: &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1. Faltan personas o personajes que encarnen modelos de vida como los que los padres querríamos para nuestros hijos, pero que nosotros mismos estamos lejos de hacer propios, porque nuestros principales intereses se mueven en otras direcciones. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;2. Faltan enseñanzas ambientales (la mal llamada cultura popular) e institucionales (centros educativos de los distintos niveles) capaces de poner freno a lo que los adultos afirmamos como correcto, aunque no siempre lo vivamos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;3. Faltan leyes y actividades políticas acordes con el perfeccionamiento de la persona. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;4. Y falta un dilatado etcétera, virtualmente más peligroso para quien, como el adolescente, ha abandonado todos los valores que hasta ese momento lo protegían y que ahora advierte como impuestos y, por lo tanto, rechazables… con el fin, no siempre consciente, de recuperarlos (esos u otros, pero ahora como propios).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El suma y sigue de estos excesos y carencias es que casi toda la educación de los adolescentes deberíamos llevarla a cabo en la familia… en un momento de la civilización en que la presencia de los padres en la propia casa no es excesivamente amplia ni de gran calidad educativa. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pues, bastante a menudo, los padres —y, en particular, los varones— pasamos el tiempo en el hogar descansando de un trabajo que nuestros hijos no presencian y cuyo valor no pueden, por tanto, apreciar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;O, lo que viene a traducir y concretar el párrafo anterior: viendo la televisión, navegando por Internet, haciendo cuentas del dinero ganado o que estamos por ganar, organizando los viajes y demás planes de recreo para el matrimonio o la familia o los amigos… &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Entonces… ¿nada?&lt;/strong&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Les pido que me concedan que en lo esbozado hasta ahora hay, al menos, un punto de verdad. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Por qué, entonces, sugiero en el título que, ante semejante situación, lo mejor que podemos hacer por los adolescentes es precisamente NADA?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aclaro que, aunque haya intentado expresarlo con humor, no es en absoluto una broma ni una declaración de impotencia ni, mucho menos, de indiferencia o cinismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y me explico mediante una comparación. Los que vamos estando entrados en años, y cualquier persona con un poco de experiencia vivida, sabe que los sentimientos y estados de ánimo son controlables solo hasta cierto punto y de dos maneras complementarias. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1. A veces, uniendo lo que nos otorga nuestro temperamento y un empeño habitual y repetido, somos capaces de atajar las emociones que tienden a salirse de madre por exceso o por defecto: elevándonos sin fundamento hasta las nubes o hundiéndonos en la miseria, también sin suficiente base real. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;2. Pero lo más habitual es que hayamos aprendido no tanto a moderar nuestros afectos, incrementándolos o disminuyéndolos, según convenga; sino más bien a convivir con ellos, tal y como se nos imponen, pero haciéndoles solo el caso que en cada circunstancia les debemos otorgar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por eso, en los momentos bajos que alguna vez nos aquejan prácticamente a todos, a menudo hemos de limitarnos… a dejar que esos ratos o temporadas pasen y, mientras tanto, a no tomar decisión alguna. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con otras palabras: en tales situaciones, lo mejor que podemos hacer —¡lo único!— es… no hacer nada y esperar a encontrarnos de nuevo en forma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Entonces… ¡nada!&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pues no es muy distinto lo que sucede con el adolescente… o sí es muy distinto, como prefieran. En realidad, visto desde nuestra perspectiva de adultos, las diferencias son tres y nada irrelevantes:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1. En primer término, el protagonista del drama —¡o de la tragedia!, si nos empeñamos— es una persona distinta a nosotros mismos, sobre la que no tenemos un dominio ni un influjo directo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;2. Además, se trata de alguien que —no tanto por definición, sino por naturaleza: por ser adolescente— se ve sometido a cambios constantes de ánimo… que aún no ha aprendido a manejar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;3. Y casi siempre, y ahí comienzan los auténticos problemas, pensamos que nuestra responsabilidad consiste en tomar ¡por ellos! las decisiones que les permitirán superar el desasosiego (sobre todo el que generan en nosotros, seamos francos).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;3.1. Con el agravante, en primer término, de que lo que menos quiere y está dispuesto a permitir un adolescente es que nadie usurpe su lugar… y menos todavía su padre o su madre: por lo que nuestra pretensión de indicarles lo que deben hacer solo consigue inclinarlos más decididamente hacia el otro lado de la balanza: a no hacer ni decidir ni decidir-hacer nada, cosa que nos resulta enervante. &lt;br /&gt;Un buen adolescente —un adolescente que se precie— responderá que no, por principio, tanto a una sugerencia paterno-materna… como a la exactamente contraria: ¡para algo es adolescente!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;3.2. Y con el gravamen añadido de que la situación de los adolescentes —igual que los que calificamos como nuestros momentos de baja— no puede solucionarse… y menos todavía tomando decisiones… y menos aún tomándolas en lugar de ellos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;También ahora es preferible esperar momentos mejores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;¿Luego…?&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Luego hay que armarse de paciencia, de esperanza y de buen humor del bueno, que consiste en no tomarse en serio ni a uno mismo ni a los puñeteritos adolescentes (expresión que emplearía mi suegro, maestro de buen humor), por más que sean nuestros hijos o precisamente por serlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo cual —ahora me toca a mí ser sincero— no se presenta ni es demasiado fácil.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1. No lo es la paciencia, en una época cuya mayor y tal vez la única novedad verdadera es justo la velocidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;2. No lo es la esperanza, en momentos en que, en buena parte porque dejamos que dirijan nuestra mirada sobre todo a lo que no marcha en el mundo, parece que la civilización está al borde del fracaso… igual que los civilizados en ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;3. Y menos todavía lo es el buen humor —la relativización de lo relativo, comenzando por mí mismo y acabando por todo lo mío… porque el resto parece que ni siquiera existe—, en una etapa de la historia en que se nos enseña desde muy pequeños a considerar nuestro ego como el ombligo del mundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por eso, y dando por supuesta una confianza inconmovible en cada uno de nuestros hijos, de los tres consejos apuntados acentuaría sobre todo el del buen humor, estableciendo como norma prácticamente absoluta —que también debe afrontarse con buen humor, es decir, relativizándola— que quien no sea capaz de tomarse a sí mismo en broma muy difícilmente dará su justo valor a cuanto con él se relaciona y, de manera muy particular, a lo que le sucede a sus hijos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De lo que concluyo que, para abordar el problema de la adolescencia, aquí y ahora, la pregunta clave no ha de dirigirse a los hijos, sino precisamente a los padres. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entre otros motivos, y aunque no sea el de mayor peso, porque los padres —cada cual y cada cuala el padre o la madre que él o ella es— son justo lo que los padres podemos y debemos cambiar: es decir, yo y usted, e invierto el orden que señala la buena educación para no eludir responsabilidades.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Las dos preguntas-clave&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para propiciar ese cambio se me ocurren dos preguntas bastante comprometidas, que de nuevo me hago ante todo a mí mismo&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1. Cuando nos planteamos educar a nuestros hijos y, más en concreto, a nuestros hijos adolescentes, ¿realmente perseguimos que ellos acaben siendo como deben o simplemente que no nos den problemas?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me aconsejo y le aconsejo pensarlo con calma y con hondura, porque solo en función de nuestra respuesta, serena y clara, podremos introducir en nuestras vidas un cambio eficaz… también para nuestros hijos adolescentes: &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1.1. Un cambio de actitud: nuestra y de ellos.&lt;br /&gt;1.2. Un cambio de estado de ánimo: nuestro y tal vez de ellos. &lt;br /&gt;1.3. Y un cambio de comportamiento: de nosotros hacia ellos (que es lo que está en nuestras manos) y, ¡quién sabe!, tal vez de ellos hacia sí mismos y, mucho menos probablemente, de ellos hacia nosotros (lo que, con buen humor y en fin de cuentas, no nos debería importar demasiado).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;2. La otra gran pregunta, dirigida sobre todo a aquellos cuyos hijos aún no han llegado a la edad fatídica, resulta también muy neta… y comprometida: ¿cómo son tus hijos durante los 10 ó 12 años, o 9 si lo prefieres, o al menos 5 ó 6, que preceden hoy día a la adolescencia?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;O, para centrar mejor la cuestión y hacerla más operativa: ¿qué has hecho y que haces realmente por tus hijos en los años previos a que acabo de aludir? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Porque el sentido común señala y la experiencia muestra que, salvando la libertad —fuente siempre de sorpresas—, muy probablemente así, como nosotros los hayamos orientado, acabarán siendo nuestros hijos cuando dejen atrás sus dudas e incertidumbres de adolescente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Resumiendo&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nos puede costar más o menos sangre admitirlo: depende de nuevo de hacia dónde estemos dirigiendo realmente nuestros intereses. Pero la adolescencia hay que pasarla. Nuestros hijos e hijas también. Es inevitable y buena, pues, en esencia, consiste en comenzar a ser realmente libres y responsables y, por tanto, capaces de crecer y de merecer. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Solo abandonando y rechazando todos los valores que hasta el momento se han vivido desde otros, y que en la adolescencia se descubren como ajenos, puede una persona hacerlos realmente propios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y si nuestros hijos no son capaces —cuanto antes, mejor, aunque nos duela el desgarro— de vivir su vida, con independencia de nuestros dictados, aunque no de nuestros consejos… somos un fracaso como educadores y como padres.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los interrogantes sobre la adolescencia se bifurcan, por tanto, hacia adelante y hacia atrás. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1. Lo que importa y sobre lo que tenemos un cierto imperio es lo que transmitimos a nuestros hijos en esos años todavía tiernos en que son tan deliciosos que hacen libremente… lo que nosotros les indicamos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;2. Y lo que importa más todavía y sobre lo que solo tenemos un influjo muy relativo es lo que lleguen a ser… una vez pasado el período de turbulencia (quería decir de la adolescencia).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la práctica, esto quiere decir que la adolescencia hay que trabajarla mucho antes de que llegue. Antes, incluso, de que nuestros hijos vengan a la vida: aprendiendo a apoyar a nuestro cónyuge con la misma entrega y exquisitez absolutas con que respetamos su libertad… y entrenándonos y preparándonos desde entonces para hacer lo mismo con cada uno de nuestros hijos, que, lo digo por si alguien no lo había advertido, ¡no suelen nacer ya adolescentes! &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Y concluyendo&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nuestros hijos serán normalmente lo que hayamos sembrado durante los años previos a la adolescencia… y durante la adolescencia misma. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Cómo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De menor a mayor importancia:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1. Con nuestras explicaciones, que, si siempre deben ser breves, en la adolescencia están de más —y resultan contraproducentes— en cuanto superen las tres palabras… y un número muy limitado de decibelios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;2. Con nuestro comportamiento, sin hacerlo nunca pesar, sino más bien logrando que nuestros hijos vean la grandeza de nuestro cónyuge.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;3. Con su conducta: la de nuestros hijos. De nuevo con el más radical respeto a la libertad de cada uno, nuestro quehacer educativo solo será eficaz cuando —con conciencia y autonomía crecientes— el bien que proponemos entre a formar parte de la vida vivida de cada uno de nuestros hijos. Cuando lo vayan poniendo por obra, cada vez más libremente: porque les da la gana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Concretando un poco&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero lo que verdaderamente sembremos en nuestros hijos depende a su vez, en un tanto por ciento elevadísimo, de lo que, en el fondo-fondo, pretendamos que lleguen a ser. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y aquí, de nuevo, el autoengaño está a la orden del día. El autoengaño, se sobreentiende, entre quienes queremos hacerlo bien (pues yo me incluyo entre ellos, a todos los efectos… y a todos los defectos).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Normalmente sostendremos sin reparos que lo importante en esta vida es el amor, que una persona vale lo que valen sus amores, que la verdadera educación consiste en ayudar al otro a estar más pendiente de los demás que de sí mismo… y un buen número de alegatos por el estilo, que desde el fondo del alma estimo que son los únicos verdaderos y eficaces.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero también es bastante probable que nuestra conducta diaria desmienta afirmaciones tan encantadoras. Que, por ejemplo, demos más importancia a las calificaciones que a la ayuda real que nuestros hijos prestan a sus amigos o hermanos o a la honradez de no poner en un brete, para salir él o ella de un posible compromiso, a ninguno de sus compañeros o compañeras. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;O, para no alargarme demasiado, que identifiquemos subrepticiamente el ser buenos con ser tontos, de modo que en cuanto indiquemos a alguno de nuestros hijos una manera recta de obrar, pero que ponga en peligro algo importante en su vida (en fin de cuenta, las aritméticas —¡las cuentas! = $$$—), de inmediato añadamos el truco para no dejarse pisar y para hacer valer sus derechos, no buscando el beneficio propio —¡hasta ahí podríamos llegar!—, sino para que el infractor no cometa las mismas tropelías con otras pobres víctimas. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;O, a la hora de ayudar a decidir la carrera universitaria, pongamos un énfasis excesivo en las salidas, que equivalen en última instancia a las entradas —¡las cuentas! = $$$—, sin nombrar siquiera la posibilidad de servicio desde la profesión en que, a tenor de sus características personales, esa ayuda pueda ser más eficaz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;… Y un corolario&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con lo que, en última instancia, acabamos en lo de siempre. No educamos tanto por lo que hacemos —con lo que pierde importancia que durante un tiempo no hagamos nada— sino por lo que somos… o luchamos por ser.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un hijo —¡cualquier hijo o hija!— solo puede ser educado por un padre o una madre a los que, simultáneamente, quiere y admira… y por quienes se siente querido y admirado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para lo cual no es preciso, sino más bien contraproducente (por falso), ser o creerse un superman o una superwoman. Basta con que puedan ver en nosotros a un adulto cabal que:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1. Ama efectivamente, y por encima de todo lo humano, a su propio cónyuge.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;2. Trabaja lealmente, con espíritu de servicio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;3. Y lucha por ser mejor persona. Es decir: mejor esposo o esposa, padre o madre, amigo o amiga…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Soy consciente de dejarme en el tintero la pregunta del millón: ¿qué hago si, cuando debía, no hice lo que tenía que hacer, porque casi no fui consciente de que tenía hijos… justo hasta que llegaron a la adolescencia?&lt;br /&gt;¡Próxima entrega!&lt;br /&gt;Y un anticipo. Desde luego, lo que no debo es complicar todavía más la cosa, haciendo en el momento inoportuno y de la forma inadecuada lo que debería haber hecho si hubiera caído antes en la cuenta de que eso de educar a mis hijos es algo que pudiera haber valido la pena tener en cuenta…&lt;br /&gt;Continuará.)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color: #38761d;"&gt;&lt;em&gt;Reproducido de la web &lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;a href="http://www.edufamilia.com/"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color: #38761d;"&gt;&lt;em&gt;http://www.edufamilia.com/&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/a&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color: #38761d;"&gt;&lt;em&gt; por la &lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;a href="http://www.indar.org/"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color: #38761d;"&gt;&lt;em&gt;Asociación Juvenil Indar&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5436836158961810223-8394912789866961389?l=indarelkartea.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://indarelkartea.blogspot.com/feeds/8394912789866961389/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://indarelkartea.blogspot.com/2010/09/con-un-adolescente-nada-tomas-melendo.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5436836158961810223/posts/default/8394912789866961389'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5436836158961810223/posts/default/8394912789866961389'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://indarelkartea.blogspot.com/2010/09/con-un-adolescente-nada-tomas-melendo.html' title='¿CON UN ADOLESCENTE…? ¡NADA! 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Escuchar atentamente es el primer paso que nos permitirá conocer qué preocupa al niño y cuál es su estado emocional. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los padres creemos que para comunicarnos adecuadamente con nuestros hijos nos basta el profundo amor que les tenemos, nuestra experiencia de la vida y la necesidad que ellos tienen de ser guiados y corregidos. Probablemente estos tres ingredientes, junto al sentido común, sean suficientes en muchas ocasiones para mantener una buena comunicación con nuestros hijos. Y tal vez sería un esquema válido si no existieran los sentimientos.&lt;br /&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;El mundo emocional del niño es tan o más complejo que el del adulto, lo que dificulta el entendimiento entre ambos y hace imprescindible que los padres aprendamos el arte de la comunicación para garantizar que decimos lo que queremos decir y, a la vez, escuchamos lo que realmente el niño siente y quiere decir. Esto puede parecer una nimiedad pero en las relaciones cotidianas, los conflictos, la sobrecarga de trabajo y el cansancio ponen las relaciones entre padres e hijos en constante jaque.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nosotros, como adultos, confiamos nuestros sentimientos, problemas y ansiedades sólo a aquella o aquellas personas que sabemos que realmente nos prestarán toda su atención y nos escucharán más allá de las palabras. A los niños y a los adolescentes les ocurre lo mismo. Y cuanto más pequeño es el niño, más necesita que prestemos oídos y atención a sus conflictos cotidianos por mucho que a nosotros, en ocasiones, nos parezcan insignificantes y baladíes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las palabras que utilizamos como respuesta a las explicaciones de un niño pueden facilitar que continuemos el diálogo o bloquearlo. Veamos el ejemplo siguiente: &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Víctor es un niño de 4 años y al salir de clase la señorita le dijo a su madre:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;- Hoy he tenido que castigarle con otros niños en unas sillas aparte porque no querían volver del recreo.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su madre podía haber contestado:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;- ¿Cómo es eso Víctor? Debes hacer caso a tu señorita y entrar en clase cuando ella lo dice.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y ahí se habría acabado la conversación. La madre no habría dejado espacio para la comunicación ni de los sentimientos ni de la situación personal vivida por el niño en el recreo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Veamos cómo respondió su madre y qué sucedió:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Señorita- &lt;em&gt;Hoy he tenido que castigar a Víctor con otros niños en unas sillas aparte porque no querían volver del recreo.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Madre- (cogiéndole en brazos y alejándose) &lt;em&gt;¿Cómo te has sentido cuando la señorita te ha castigado&lt;/em&gt;?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Víctor- &lt;em&gt;Mal, muy mal.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Madre- &lt;em&gt;¿Por qué crees que os ha castigado?&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Víctor- &lt;em&gt;Porque no entrábamos en clase. Pero es que yo estaba jugando con mis amigos en el tobogán y no quería entrar.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Madre- &lt;em&gt;¿Y crees que tenías que entrar o quedarte en el patio?&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Víctor- &lt;em&gt;Tenía que entrar.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el primer diálogo, para el niño, la intervención de su madre resulta vacía de contenido puesto que él ya ha llegado a la conclusión de que debe entrar en clase cuando la señorita lo llama y, sin embargo, no se tiene en cuenta cómo se ha sentido, cómo ha vivido la situación. Mientras que, en el segundo, lo que el niño recibe es: "A mi madre realmente le interesa lo que siento y lo que pienso".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las palabras que elegimos evidencian una actitud de escucha y atención hacia el niño o de ignorancia y desatención. Según analiza el psicólogo K. Steede en su libro “Los diez errores más comunes de los padres y cómo evitarlos”, existe una tipología de padres basada en las respuestas que ofrecen a sus hijos y que derivan en las llamadas conversaciones cerradas, aquellas en las que no hay lugar para la expresión de sentimientos o, de haberla, éstos se niegan o infravaloran:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;• Los padres &lt;strong&gt;autoritarios&lt;/strong&gt;: temen perder el control de la situación y utilizan órdenes, gritos o amenazas para obligar al niño a hacer algo. Tienen muy poco en cuenta las necesidades del niño y transmiten el mensaje de que los padres no están interesados en lo que el niño sienta o tenga que decir. Se erigen en la autoridad por la fuerza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;• Los padres &lt;strong&gt;que hacen sentir culpa&lt;/strong&gt;: interesados (consciente o inconscientemente) en que su hijo sepa que ellos son más listos y con más experiencia, estos padres utilizan el lenguaje en negativo, infravalorando las acciones o las actitudes de sus hijos. Comentarios del tipo "no corras, que te caerás", "ves, ya te lo decía yo, que esa torre del mecano era demasiado alta y se caería" o, "eres un desordenado incorregible". Son frases aparentemente neutras que todos los padres usamos alguna vez. El problema es que sean tan habituales que desmerezcan los esfuerzos de aprendizaje de nuestro hijo y le conviertan en una persona dubitativa e insegura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;• Los padres &lt;strong&gt;que quitan importancia&lt;/strong&gt; a las cosas: es fácil caer en el hábito de restar importancia a los problemas de nuestros hijos sobre todo si realmente pensamos que sus problemas son poca cosa en comparación a los nuestros. Comentarios del tipo "¡bah, no te preocupes, seguro que mañana volvéis a ser amigas!", "no será para tanto, seguro que apruebas, llevas preparándote toda la semana" pretenden tranquilizar inmediatamente a un niño o a un joven en medio de un conflicto. Pero el resultado es un rechazo casi inmediato hacia el adulto que se percibe como poco o nada receptivo a escuchar. Con este tipo de respuestas sólo lograremos alejar a nuestro hijo de nosotros y comunicarle que no nos interesan ni sus problemas ni sus sentimientos o que los consideramos de poca importancia, opinión de la que es fácil derivar "luego, yo tampoco les intereso".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;• Los padres &lt;strong&gt;que dan conferencias&lt;/strong&gt;: la palabra más usada por los padres en situaciones de "conferencia o de sermón" es: deberías. Son las típicas respuestas que pretenden enseñar al hijo en base a nuestra propia experiencia, desdeñando su caminar diario y sus caídas. "Deberías estar contento, la fiesta de cumpleaños ha sido un éxito" o "deberías saber que tu profesor sólo quiere lo mejor para ti". Así estamos dejando de escuchar y de interesarnos por lo que realmente el niño o el joven está sintiendo o pensando. Después de respuestas de este tipo, nuestro hijo dará media vuelta y probablemente pensará: "ya está otra vez diciéndome lo que tengo que hacer, ¡qué pelma!". &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Frente a estas actitudes, defendemos la comunicación abierta, basada en la capacidad de escuchar activamente. Escuchar activamente es algo más que percibir con nuestros oídos las palabras que nos envía la persona con la que estamos hablando. Supone estar dispuesto a captar los sentimientos del niño, la profundidad con que le ha afectado el problema y la necesidad, manifiesta o no, de hablar de cómo se siente. Y también supone respetar y aceptar al niño tal y como es, sin etiquetarlo ni rechazarlo por lo que siente o por lo que hace. Para comunicarnos de manera efectiva con nuestros hijos es necesario que aceptemos lo que son y lo que sienten, porque de esa manera podrán aceptar que no estemos de acuerdo con lo que hacen y serán capaces de confiar en nosotros haciéndonos partícipes de sus pensamientos y de sus sentimientos. Otra de las grandes ventajas que comporta mantener una comunicación abierta es la disminución de los conflictos habituales con los hijos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Escuchar es un arte que implica en la misma proporción a la razón y al corazón. Descuidar uno desnivelará la balanza y perderemos el equilibrio necesario entre la corrección y la ternura, o entre la educación y el amor. Escuchar ha de implicarnos totalmente. Cuando nuestro hijo se acerca lloroso, apesadumbrado, disgustado, dolido o desengañado, escuchemos no sólo las palabras, sino empaticemos con él y miremos sus ojos, su corazón, sus sentimientos y emociones más profundas y sintámonos seres privilegiados por poder estar a su lado y ser con nosotros con quienes comparte sus ansias y desvelos, y démosle entonces las palabras de aliento y el abrazo necesario que les lleve a poder VIVIR Y APRENDER como seres autónomos y emocionalmente estables.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="color: #38761d;"&gt;Reproducido de la web &lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;a href="http://www.solohijos.org/"&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="color: #38761d;"&gt;http://www.solohijos.org/&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/a&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="color: #38761d;"&gt;&amp;nbsp;por la &lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;a href="http://www.indar.org/"&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="color: #38761d;"&gt;Asociación Juvenil Indar&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5436836158961810223-7710411542067466081?l=indarelkartea.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://indarelkartea.blogspot.com/feeds/7710411542067466081/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://indarelkartea.blogspot.com/2010/09/como-mejorar-la-comunicacion-con.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5436836158961810223/posts/default/7710411542067466081'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5436836158961810223/posts/default/7710411542067466081'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://indarelkartea.blogspot.com/2010/09/como-mejorar-la-comunicacion-con.html' title='¿CÓMO MEJORAR LA COMUNICACIÓN CON NUESTROS HIJOS? CARMEN HERRERA GARCÍA'/><author><name>Administrador</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04059885418982769895</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5436836158961810223.post-1688900300145922014</id><published>2010-07-20T09:37:00.000-07:00</published><updated>2010-07-20T09:37:31.871-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Adolescencia'/><title type='text'>¿EXIGIR A UN ADOLESCENTE? JOSÉ MARÍA LAHOZ GARCÍA</title><content type='html'>Nuestro hijo está tan desconcertado como nosotros. Está entre una cosa y otra, entre el niño y el adulto, entre las normas familiares y la rebeldía. Se encuentra en plena adolescencia, y es durante este período conflictivo cuando debe asumir como propias las exigencias que hasta ahora marcábamos los padres. Para ello, necesita ciertos estímulos que nosotros podemos facilitarle.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando se pregunta a los padres sobre la manera de exigir responsabilidades a los adolescentes, se suele obtener dos tipos de respuestas, más o menos matizadas: para unos la responsabilidad se obtiene mediante la autoridad, para otros mediante la libertad.&lt;br /&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Seguramente, ninguna de las dos propuestas es la solución. Las dos son difíciles de aplicar, y en estado puro están contraindicadas. La primera quizá reprimiría la personalidad del joven y lo convertiría en una persona dócil y manejable, mientras que la segunda podría convertirlo en un ser caprichoso y hedonista. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las familias que imponen una disciplina dura a sus hijos suelen padecer menos la crisis y la angustia del momento. Generalmente las consecuencias afloran más tarde, cuando los hijos se han convertido en jóvenes irresolutos, incapaces de tomar decisiones importantes. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En cambio, las dificultades aparecen antes en las familias que han evitado los sistemas coactivos: sus hijos se rebelan antes contra las normas familiares, abandonan las responsabilidades escolares o viven buscando el placer inmediato. Pero, no nos engañemos, en ambas situaciones queda sin resolver la crisis.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se dice, y es cierto en nuestra sociedad, que la adolescencia es un período de crisis. Pero también es cierto que la palabra crisis se dramatiza injustificadamente. No se trata de una situación de riesgo en la cual el joven adolescente corre el peligro de autodestruirse, sino simplemente de una época en que el niño o la niña, que hasta ahora regulaba su conducta según la exigencia y valores paternos, debe aprender a autocontrolarse. En otras palabras, el niño que actuaba guiado por sus padres ha de convertirse en guía de su propia vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así pues, el tiempo que va desde los 12 o 13 años a los 20 o 21 será un período de entrenamiento para conseguir solucionar la crisis, entendida como momento de cambio, final de una cosa y principio de otra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Durante este largo período de crisis no es conveniente que los padres mantengan sistemas autoritarios que dirijan la conducta de los jóvenes, ya que con ello impedirían el desarrollo de su propia autonomía. Tampoco se deben adoptar sistemas permisivos que pongan en sus manos una libertad que sobrepasa su capacidad de discernir. Lo sensato es actuar de una manera progresiva, entregando pequeñas dosis de libertad basadas en el diálogo. Estas dosis se irán ampliando en función de la responsabilidad y coherencia demostradas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aceptada esta premisa, veamos algunos puntos de reflexión y algunos consejos prácticos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En primer lugar hay que conseguir comunicarles que, a partir de ahora, todo lo que les hemos exigido de niños depende de ellos y que, en la medida que lo asuman, nosotros dejaremos de hacerlo. Deberán ser objeto de esta autoexigencia: &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;• El dominio de los impulsos y de las manifestaciones agudas de su carácter.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;• El respeto de los derechos de los demás como límite de la propia libertad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;• Subordinar el placer y la diversión a la realidad y a la previsión de futuro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;• Liberarse de lo que impida apreciar aquello que realmente tiene valor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Comunicar estos objetivos sólo es posible si los padres somos capaces de vivir la propia autoexigencia, es decir, si damos ejemplo. En este momento de la vida de nuestros hijos desaparece la figura de padre o madre todopoderoso y perfecto y aparece, desnuda, la imagen real de cada uno, con su coherencia o incoherencia. Evidentemente, si queremos que nuestros hijos se esfuercen, tenemos que ser los primeros en poner empeño. En caso contrario, nuestra autoridad quedará anulada. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Además, para comunicar a nuestros hijos lo que consideramos importante y valioso es necesario tener ocasión de hacerlo, es decir, han de producirse situaciones de diálogo. Y se entiende que el diálogo consiste en escuchar y hablar, no sólo en hablar. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para que el diálogo desarrolle la confianza de los hijos es necesario: &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;• Tomarlos en serio, no tratarlos como seres inferiores que explican cosas de las que estamos de vuelta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;• Conviene no aprovechar la ocasión para sermonearles. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;• Escuchar con atención lo que quieren explicarnos o preguntar. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;• Hablar también de lo que les interesa a ellos. Dar tiempo para abordar los temas que nos interesan a nosotros. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Conseguir el ambiente de diálogo con los hijos no es tarea fácil, pero es muy importante. No hemos de olvidar que el diálogo con los hijos no es un fin en sí mismo, sino un instrumento útil para nuestra tarea educativa y, en todo caso, el principio de una amistad entre adultos. El fin es comunicar los valores, establecer compromisos y valorar las cotas de autoexigencia y de autonomía logrados. Seguramente no servirá de mucho el ambiente de diálogo y confianza que me describía una de mis alumnas:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-"No pasa nada porque falte a clase a veces -me explicaba a modo de justificación-, aunque me salte unas clases, yo se lo explico a mi padre, no lo engaño, y él comprende lo que me pasa...".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tenemos que fijar normas y límites a través del diálogo para que nuestros hijos acepten y asuman compromisos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es importante evitar, tanto cuando les hagamos propuestas como cuando los censuremos, ponernos a nosotros mismos como modelos ("A tu edad yo...") o poner como ejemplo a otras personas ("Mira tu hermano como..."). Es injusto, ofensivo y un camino seguro para conseguir su animadversión. En todo caso compáralo con él mismo ("Seguro que lo conseguirás, como cuando hiciste...").&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay que prever sanciones para el caso de que rompa alguno de los compromisos o normas establecidas. Es inteligente tenerlas preparadas para que no sean fruto de la improvisación ni desproporcionadas. En todo caso, podéis pedir su opinión sobre la sanción que habéis pensado. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La libertad y autonomía respecto al uso del tiempo libre, al uso del dinero, al horario de llegada a casa, al uso de vehículos o aparatos, o a la gestión de sus estudios hay que otorgarla en función de la responsabilidad demostrada. A mayor responsabilidad, mayor autonomía, y ante faltas de responsabilidad, restricciones de autonomía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color: #38761d;"&gt;&lt;em&gt;Reproducido de la web &lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;a href="http://www.solohijos.org/"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color: #38761d;"&gt;&lt;em&gt;http://www.solohijos.org/&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/a&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color: #38761d;"&gt;&lt;em&gt;&amp;nbsp;por la &lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;a href="http://www.indar.org/"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color: #38761d;"&gt;&lt;em&gt;Asociación Juvenil Indar&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5436836158961810223-1688900300145922014?l=indarelkartea.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://indarelkartea.blogspot.com/feeds/1688900300145922014/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://indarelkartea.blogspot.com/2010/07/exigir-un-adolescente-jose-maria-lahoz.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5436836158961810223/posts/default/1688900300145922014'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5436836158961810223/posts/default/1688900300145922014'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://indarelkartea.blogspot.com/2010/07/exigir-un-adolescente-jose-maria-lahoz.html' title='¿EXIGIR A UN ADOLESCENTE? JOSÉ MARÍA LAHOZ GARCÍA'/><author><name>Administrador</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04059885418982769895</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5436836158961810223.post-2776149613332882601</id><published>2010-06-10T08:59:00.000-07:00</published><updated>2010-06-10T08:59:40.919-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Tecnologias'/><title type='text'>FOMENTAR EL ESPÍRITU CRÍTICO EN NUESTROS HIJOS FRENTE A LA TELEVISIÓN, EL CINE E INTERNET. JULIÁN ESCRIBAN</title><content type='html'>Entonces, los hijos éramos nosotros. "Esta semana, gran programa doble". El sábado o el domingo por la tarde nos daban en casa las pesetas para pasar la tarde mágica junto a los amigos en el cine del barrio con "una de romanos", "una de selva", "una de convoys" -queríamos decir "cowboys", pero la fiebre del inglés estaba aún por venir-, "una de policías" y, si había mala suerte, "una de amor". ("Tarzán" y "El gordo y el flaco" tenían categorías aparte.) ¡Ah, y el bocadillo! Los olores a chorizo y a tortilla se mezclaban con el ambientador de ozonopino. La gloria, entonces, olía así. &lt;br /&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;Cuando nosotros éramos los niños, las cuatro esquinitas de nuestra educación la sustentaban la familia, el colegio, la iglesia, la calle, los tebeos y el cine. Sí, salen seis. Y siete: la literatura, pero eso vendría luego. El teatro, entonces, ni olerlo, esto no era "la pérfida Albión", ni mucho menos. El cine: sobre todo, casi únicamente, Hollywood. Aquellas historias dejaban bien claro en nuestras mentes infantiles lo que estaba bien y lo que no, quiénes eran los buenos y quiénes los malos. Algún elemento hispánico a cargo de Tony Leblanc, Manolo Gómez Bur, Gracita Morales, José Luis López Vázquez, entre otros excelentes profesionales, hacían un cine pariente pobre del americano. Buena gente, más cercana a nosotros, y personajes tiernos que eran buenos hasta cuando hacían de malos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;La "tele" tardó un poco en afianzarse. Primero, porque el dichoso aparato costaba un dinero. Era una marca de solvencia económica, como después lo sería el coche. "Los del segundo tienen tele". "Mi padre dice que no la compra porque con la tele en casa no voy a estudiar". Al final, compró la tele casi todo el mundo y se hizo con el mejor rincón de cada casa. Eso sí, no te la dejaban ver a todas horas. Además, la programación entonces era corta. Nuestros padres intentaron controlar un poco la invasión, "ayudados", entre otros -innecesario mencionar la censura- por la familia Telerín, que te mandaba a la cama si abultabas poco, y los rombos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;Cuando llegaron los rombos (uno para mayores de catorce años, dos para mayores de dieciocho), marcaron territorios. En mi casa y en la de mis amigos, lo de los rombos se tomaba en serio: no había trampa que valiera. "Mariona Rebull" se oía de lejos, con el morbo de los susurros prohibidos, desde el dormitorio, poco antes de dormirte. "Historias para no dormir" lo conocías por lo que contaban los mayores en el barrio. Nos quedaba "Bugs Bunny, "El conejo de la suerte", "Valentina" y poco más. Podéis añadir vosotros mismos los nombres pertinentes, según la década en que nacisteis.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;Entonces, cuando los hijos éramos nosotros, la media de televisión que veíamos era, en el caso más extremo, una nimiedad frente a las tres horas y media por niño y día que he llegado a leer no hace mucho en una estadística. ¡Tres horas y media! ¿Cuántas y, sobre todo, qué películas ven nuestros hijos en una semana? ¿Cuántos programas de TV, cuántos vídeos ven en una semana? Y, sobre todo, ¿cuáles? ¿Quienes son ahora los héroes? ¿Se llaman, por ejemplo -decidan ustedes- Torrente, Picachu, Antonio David, Rociíto, Carmele, Tamara? ¿Qué hay de claridad y de confusión en ese juego eterno del héroe y del antihéroe? ¿Qué interruptores encienden y apagan en las cabezas de nuestros hijos? ¿En qué medida se hallan nuestros hijos preparados o desvalidos frente a ese enorme caudal de referencias cruzadas y confusas?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;El panorama es como para echarse las manos a la cabeza. Podríamos dimitir, si nos valiera, y dedicarnos a otra cosa. "Que paren el mundo, que me bajo", dijo el ocurrente. Pero no cuela. Ni se para el mundo, ni podemos bajarnos. Hay que hacer frente a todo esto: ahora nos toca a nosotros. Ahora somos nosotros los responsables del mundo en que crecen nuestros hijos. Responsables. Tenemos que responder. Marcar el camino, abrirlo, desbrozarlo. Y enseñarles para que cuando no estemos continúen ellos. Y claro, esto no se hace de la noche a la mañana. De eso hablamos, de educar. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;La tecnología y el desarrollo económico nos han regalado estos instrumentos magníficos de comunicación y de diversión. Se trata de aprovecharlos en nuestro beneficio. De que nos ayuden a vivir mejor y a hacernos mejores. No podemos ser retrógrados y renunciar a los medios de comunicación porque su mal uso nos cree problemas, como no vamos a prescindir del automóvil porque se produzcan accidentes. Hay que aprender a manejarlos y reducir los errores al mínimo posible con sensatez y el comportamiento debido. Consideremos a este respecto unas cuantas verdades "del barquero".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;strong&gt;Primera&lt;/strong&gt;: Y obvia, pero no por eso menos importante. El primer paso para resolver un problema es conocer su existencia. Seamos, pues, conscientes de que tenemos un serio problema social y educativo derivado del uso indebido de medios de comunicación tales como el cine, la televisión e Internet. Aceptemos que manejamos fuego. Y que ese fuego lo manejamos todos, cada uno en su medida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;Está claro que hemos de ir por partes. En este primer artículo planteamos sólo algunas reflexiones generales sobre el problema, y apuntaremos el principio del camino de las soluciones posibles. En educación no hay milagros inmediatos. He dicho inmediatos. Observarán que soy optimista con respecto al poder de la educación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;strong&gt;Segunda&lt;/strong&gt;: Aunque toda la información de que dispusiéramos fuera buena, fiable -y no lo es-, intentar atender a toda ella generará en nosotros una confusión tal que invalidará cualquier información. ¿Hablamos de cantidad? Hablamos de cantidad, pero en el acto de decidir la cantidad de información a la que atenderemos, va a producirse la selección inevitable, y toda selección coherente requiere un criterio, que conduce a la valoración de calidad. Lo siento: hay que trabajar, hay que pensar. Podremos apoyarnos en algunas fórmulas, pero habremos de adaptarlas individualmente. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;¿Reducir la cantidad de televisión que vemos al día, por ejemplo, o que ven nuestros hijos? Veamos: cada caso es distinto. (Hace poco invité a mi hija de quince años a que viera con asiduidad un determinado noticiario de televisión, como alternativa a sus pocas ganas de leer el periódico todos los días: me sorprendió su ignorancia de la actualidad mundial en los ámbitos que no son propios de adolescentes. Sus notas del Instituto son magníficas pero las lagunas de información general me parecieron preocupantes.)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;Os invito a un primer ejercicio: Averiguad qué programas de televisión ven vuestros hijos a lo largo de una semana. Tomároslo como un juego: es decir, en serio, sin saltarse las reglas. Abrid un estadillo en un cuaderno, y anotad, por cada sujeto, los nombres de los programas, películas, retransmisiones, vídeos o proyecciones cinematográficas vistas cada día. Anotad también la duración. Hacedlo con el margen máximo de libertad que podáis. No los cohibáis. No les pidáis -todavía- valoraciones de lo que han visto. Procurad ser meros notarios de la realidad. Y si quieres participar tu también en el juego... no es necesario que se entere nadie más. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;Propondremos más adelante otros ejercicios o variantes del mismo. Este es bien sencillo, pero ya veréis como hay sorpresas. No vayas a ser como el caso de aquél que engordaba mucho pero decía que no comía nada, "hasta el aire me engorda", y se metía en el cuerpo más de siete mil calorías al día. Ojalá sean positivas. Las sorpresas digo, no las calorías.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;A propósito, ¿cuántos televisores tenéis en casa? ¿Dónde están situados? (No, por nada, por nada. Ya volveremos sobre eso).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;strong&gt;Tercera&lt;/strong&gt;: Le preguntaron al sabio qué había que aprender para ser sabio, y dijo: "Sólo aprender a ver y a oír". Parece fácil ¿no? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;Sucede que el lenguaje audiovisual se ha ido construyendo sobre nuestra capacidad de percepción consciente, pero también sobre nuestra incapacidad de percepción consciente. Los motivos han sido a veces comerciales, a veces políticos y a veces estéticos. Se ha generado una sintaxis extraordinaria, comunicativa, arrolladora. Tenemos que estudiarla, como estudiamos en su día el simple esquema de sujeto, verbo y predicado. No os asustéis. Es divertido y nos implica hasta la última fibra sensible. Podemos empezar, por ejemplo, con la noción de "plano". Distinguir planos. Contar planos. Valorar planos. Luego estaremos en condiciones de valorar comunicados audiovisuales complejos. Un ejercicio apasionante. Como dijo León Felipe: "Sistema, poeta, sistema. Primero cuenta las piedras, luego contarás estrellas". &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;strong&gt;Cuarta&lt;/strong&gt;: Sobre Internet. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;Cuando se inventó el cine, pasado el primer momento de utilización como diversión de "barraca de feria", creció como el llamado "séptimo arte". Luego llegaron las consideraciones mixtas como arte e industria. Y la rechazada por los puristas de que era un cúmulo de todas las demás artes, y no una con entidad propia. De todo hay, si a toda imagen en movimiento que se proyecta en una pantalla lo llamamos así. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;Viene esto a colación de Internet y su poder aglutinante. Inmenso instrumento de comunicación donde cabe todo ya: texto, vídeo, audio. Donde la libertad no tiene casi fronteras. Que nos acerca a lo mejor y a lo peor. El mundo en nuestras manos. (¿Hasta qué punto? ¿Qué tipo de realidad virtual invade nuestra realidad "de carne y hueso"?). Recuerdo ahora aquel consejo de los padres a los hijos acerca de que no debían hablar con desconocidos. Lo primero es no dejarse aturdir. Volvemos a la idea del exceso de información, ya expuesta. Es difícil, incluso para los adultos, discernir la información en Internet. Hemos de ir con cuidado; en el mejor de los casos, para no perder el tiempo. Muchos de vosotros ya sabéis por qué lo digo. No dejemos solos a nuestros hijos frente a Internet. En este momento, en que se acaba de iniciar la maravillosa aventura que supone, podemos compartir con nuestros hijos la tarea de este descubrimiento universal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;El menú "Favoritos" puede ser una senda marcada de gran utilidad: proponed a través de él los recorridos ideales para las edades de sus hijos. Pero vosotros tenéis que ir por delante. Hay recursos para acotar las conexiones: bloqueos de acceso a sitios no recomendables para niños, por ejemplo. Asociaciones gratuitas que elaboran listas de sitios valorados como más o menos recomendables, con explicaciones al respecto. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;No olvidéis la posibilidad de revisar el historial de los sitios a los que os habéis conectado desde vuestro ordenador en los últimos días, incluso semanas. Revisadlo: merece la pena.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;Para terminar por hoy, apuntadas ya algunas líneas maestras del discurso que el título evoca, añadiré dos consideraciones:&lt;br /&gt;&lt;ul&gt;&lt;li&gt;Una, que toda tarea educativa lleva implícito el aprendizaje correlativo del que educa. No valen las marcas en el agua del río que nos lleva. &lt;/li&gt;&lt;li&gt;Otra, que la tarea fundamental alcanza su punto óptimo cuando enseñamos a manipular los instrumentos para el propio aprendizaje. Porque, a la postre, todo aprendizaje real y verdadero se produce como auto-aprendizaje, como experiencia propia. &lt;/li&gt;&lt;/ul&gt;&amp;nbsp;Me aplico el cuento; os invito a que compartáis vuestras dudas, vuestras experiencias: seguiremos aprendiendo juntos si vosotros queréis.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color: #38761d;"&gt;&lt;em&gt;Reproducido de la web &lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;a href="http://www.solohijos.org/"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color: #38761d;"&gt;&lt;em&gt;http://www.solohijos.org/&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/a&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color: #38761d;"&gt;&lt;em&gt;&amp;nbsp;por la &lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;a href="http://www.indar.org/"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color: #38761d;"&gt;&lt;em&gt;Asociación Juvenil Indar&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5436836158961810223-2776149613332882601?l=indarelkartea.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://indarelkartea.blogspot.com/feeds/2776149613332882601/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://indarelkartea.blogspot.com/2010/06/fomentar-el-espiritu-critico-en.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5436836158961810223/posts/default/2776149613332882601'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5436836158961810223/posts/default/2776149613332882601'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://indarelkartea.blogspot.com/2010/06/fomentar-el-espiritu-critico-en.html' title='FOMENTAR EL ESPÍRITU CRÍTICO EN NUESTROS HIJOS FRENTE A LA TELEVISIÓN, EL CINE E INTERNET. JULIÁN ESCRIBAN'/><author><name>Administrador</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04059885418982769895</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5436836158961810223.post-1688216174042186560</id><published>2010-05-26T01:05:00.000-07:00</published><updated>2010-05-26T01:05:00.412-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Educación'/><title type='text'>CÓMO LOGRAR UNA AUTORIDAD POSITIVA. PABLO PASCUAL SORRIBAS</title><content type='html'>Tener autoridad, que no autoritarismo, es básico para la educación de nuestro hijo. Debemos marcar límites y objetivos claros que le permitan diferenciar qué está bien y qué está mal, pero uno de los errores más frecuentes de padres y madres es excederse en la tolerancia. Y entonces empiezan los problemas. Hay que llegar a un equilibrio, ¿cómo conseguirlo para tener autoridad? &lt;br /&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;En una de las primeras charlas que dí a un grupo de padres de un parvulario, una madre levantó la mano y me preguntó: &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Qué hago si mi hijo está encima de la mesa y no quiere bajar?&lt;br /&gt;- Dígale que baje, - le dije yo.&lt;br /&gt;- Ya se lo digo, pero no me hace caso y no baja- respondió la madre con voz de derrotada.&lt;br /&gt;- ¿Cuántos años tiene el niño?- le pregunté.&lt;br /&gt;- Tres años - afirmó ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Situaciones semejantes a ésta se presentan frecuentemente cuando tengo ocasión de comunicar con un grupo de padres. Generalmente suele ser la madre quien pone la cuestión sobre la mesa aunque estén los dos. El padre simplemente asiente, bien con un silencio cómplice, bien afirmando con la cabeza, porque el problema es de los dos, evidentemente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Qué ha pasado para que en tan pocos meses una pareja de personas adultas, triunfadoras en el campo profesional y social, hayan dilapidado el capital de autoridad que tenían cuando nació el niño?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Actuaciones paternas y maternas, a veces llenas de buena voluntad, minan la propia autoridad y hacen que los niños primero y los adolescentes después no tengan un desarrollo equilibrado y feliz con la consiguiente angustia para los padres. El padre o la madre que primero reconoce no saber qué hacer ante las conductas disruptivas de su pequeño y que, después, siente que ha perdido a su hijo adolescente, no puede disfrutar de una buena calidad de vida, por muy bien que le vaya económica, laboral y socialmente, porque ha fracasado en el "negocio" más importante: la educación de sus hijos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;¿Cuáles son los errores más frecuentes que padres y madres cometemos cuando interaccionamos con nuestros hijos?&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Antes de que siga leyendo, quiero advertirle que, posiblemente, usted, como todos -yo también- en alguna ocasión ha cometido cada uno de los errores que se apuntan a continuación. No se preocupe por ello. No es un desastre. Es lo normal en cualquier persona que intenta educar TODOS LOS DIAS. Tiene su parte positiva. Quiere decir que intenta educar, lo cual ya es mucho. En educación lo que deja huella en el niño no es lo que se hace alguna vez, sino lo que se hace continuamente. Lo importante es que, tras un periodo de reflexión, los padres consideren, en cada caso, las actuaciones que pueden ser más negativas para la educación de sus hijos, y traten de ponerles remedio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Estos son los principales errores que, con más frecuencia, debilitan y disminuyen la autoridad de los padres:&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;• La permisividad. Es imposible educar sin intervenir. El niño, cuando nace, no tiene conciencia de lo que es bueno ni de lo que es malo. No sabe si se puede rayar en las paredes o no. Los adultos somos los que hemos de decirle lo que está bien o lo que está mal. El dejar que se ponga de pie encima del sofá porque es pequeño, por miedo a frustrarlo o por comodidad es el principio de una mala educación. Un hijo que hace "fechorías" y su padre no le corrige, piensa que es porque su padre ni lo estima ni lo valora. Los niños necesitan referentes y límites para crecer seguros y felices.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;• Ceder después de decir no. Una vez que usted se ha decidido a actuar, la primera regla de oro a respetar es la del no. El no es innegociable. Nunca se puede negociar el no, y perdone que insista, pero es el error más frecuente y que más daño hace a los niños. Cuando usted vaya a decir no a su hijo, piénselo bien, porque no hay marcha atrás. Si usted le ha dicho a su hijo que hoy no verá la televisión, porque ayer estuvo más tiempo del que debía y no hizo los deberes, su hijo no puede ver la televisión aunque le pida de rodillas y por favor, con cara suplicante, llena de pena, otra oportunidad. Hay niños tan entrenados en esta parodia que podrían enseñar mucho a las estrellas del cine y del teatro. En cambio, el sí, sí se puede negociar. Si usted piensa que el niño puede ver la televisión esa tarde, negocie con él qué programa y cuanto rato.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;• El autoritarismo. Es el otro extremo del mismo palo que la permisividad. Es intentar que el niño/a haga todo lo que el padre quiere anulándole su personalidad. El autoritarismo sólo persigue la obediencia por la obediencia. Su objetivo no es una persona equilibrada y con capacidad de autodominio, sino hacer una persona sumisa, esclavo sin iniciativa, que haga todo lo que dice el adulto. Es tan negativo para la educación como la permisividad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;• Falta de coherencia. Ya hemos dicho que los niños han de tener referentes y límites estables. Las reacciones del padre/madre han de ser siempre dentro de una misma línea ante los mismos hechos. Nuestro estado de ánimo ha de influir lo menos posible en la importancia que se da a los hechos. Si hoy está mal rayar en la pared, mañana, también. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Igualmente es fundamental la coherencia entre el padre y la madre. Si el padre le dice a su hijo que se ha de comer con los cubiertos, la madre le ha de apoyar, y viceversa. No debe caer en la trampa de: "Déjalo que coma como quiera, lo importante es que coma".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;• Gritar. Perder los estribos. A veces es difícil no perderlos. De hecho todo educador sincero reconoce haberlos perdido alguna vez en mayor o menor medida. Perder los estribos supone un abuso de la fuerza que conlleva una humillación y un deterioro de la autoestima para el niño. Además, a todo se acostumbra uno. El niño también a los gritos a los que cada vez hace menos caso: Perro ladrador, poco mordedor. Al final, para que el niño hiciera caso, habría que gritar tanto que ninguna garganta humana está concebida para alcanzar la potencia de grito necesaria para que el niño reaccionase.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Gritar conlleva un gran peligro inherente. Cuando los gritos no dan resultado, la ira del adulto puede pasar fácilmente al insulto, la humillación e incluso los malos tratos psíquicos y físicos, lo cual es muy grave. Nunca debemos llegar a este extremo. Si los padres se sienten desbordados, deben pedir ayuda: tutores, psicólogos, escuelas de padres... &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;• No cumplir las promesas ni las amenazas. El niño aprende muy pronto que cuanto más promete o amenaza un padre/madre menos cumple lo que dicen. Cada promesa o amenaza no cumplida es un girón de autoridad que se queda por el camino. Las promesas y amenazas deber ser realistas, es decir fáciles de aplicar. Un día sin tele o sin salir, es posible. Un mes es imposible.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;• No negociar. No negociar nunca implica rigidez e inflexibilidad. Supone autoritarismo y abuso de poder, y por lo tanto incomunicación. Un camino ideal para que en la adolescencia se rompan las relaciones entre los padres y los hijos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;• No escuchar. Dodson dice en su libro El arte de ser padres, que una buena madre -hoy también podemos decir padre- es la que escucha a su hijo aunque esté hablando por teléfono. Muchos padres se quejan de que sus hijos no los escuchan. Y el problema es que ellos no han escuchado nunca a sus hijos. Los han juzgado, evaluado y les han dicho lo que habían de hacer, pero escuchar... nunca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;• Exigir éxitos inmediatos. Con frecuencia, los padres tienen poca paciencia con sus hijos. Querrían que fueran los mejores... ¡ya!. Con los hijos olvidan que nadie ha nacido enseñado. Y todo requiere un periodo de aprendizaje con sus correspondiente errores. Esto que admiten en los demás no pueden soportarlo cuando se trata de sus hijos, en los que sólo ven las cosas negativas y que, lógicamente, "para que el niño aprenda" se las repiten una y otra vez.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo, una vez que sabemos lo que hemos de evitar, algunos consejos y "trucos" sencillos pueden aligerar este problema, ofrecer un desarrollo equilibrado a los hijos y proporcionar paz a las personas y al hogar. Estos consejos sólo requieren, por un lado, el convencimiento -muy importante- de que son efectivos y, por otro, llevarlas a la práctica de manera constante y coherente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Algunas de estas técnicas ya han sido comentadas al hablar de los errores, y ya no insistiré en ellas. Me limitaré a enunciar brevemente, actuaciones concretas y positivas que ayudan a tener prestigio y autoridad positiva ante los hijos:&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;• Tener unos objetivos claros de lo que pretendemos cuando educamos. Es la primera condición sin la cual podemos dar muchos palos de ciego. Estos objetivos han de ser pocos, formulados y compartidos por la pareja, de tal manera que los dos se sientan comprometidos con el fin que persiguen. Requieren tiempo de comentario, incluso, a veces, papel y lápiz para precisarlos y no olvidarlos. Además deben revisarse si sospechamos que los hemos olvidado o ya se han quedado desfasados por la edad del niño o las circunstancias familiares.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;• Enseñar con claridad cosas concretas. Al niño no le vale decir "sé bueno", "pórtate bien" o "come bien". Estas instrucciones generales no le dicen nada. Lo que sí le vale es darle con cariño instrucciones concretas de cómo se coge el tenedor y el cuchillo, por ejemplo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;• Dar tiempo de aprendizaje. Una vez hemos dado las instrucciones concretas y claras, las primeras veces que las pone en práctica, necesita atención y apoyo mediante ayudas verbales y físicas, si es necesario. Son cosas nuevas para él y requiere un tiempo y una práctica guiada. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;• Valorar siempre sus intentos y sus esfuerzos por mejorar, resaltando lo que hace bien y pasando por alto lo que hace mal. Pensemos que lo que le sale mal no es por fastidiarnos, sino porque está en proceso de aprendizaje. Al niño, como al adulto, le encanta tener éxito y que se lo reconozcan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;• Dar ejemplo para tener fuerza moral y prestigio. Sin coherencia entre las palabras y los hechos, jamás conseguiremos nada de los hijos. Antes, al contrario, les confundiremos y les defraudaremos. Un padre no puede pedir a su hijo que haga la cama si él no la hace nunca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;• Confiar en nuestro hijo. La confianza es una de las palabras clave. La autoridad positiva supone que el niño tenga confianza en los padres. Es muy difícil que esto ocurra si el padre no da ejemplo de confianza en el hijo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;• Actuar y huir de los discursos. Una vez que el niño tiene claro cual ha de ser su actuación, es contraproducente invertir el tiempo en discursos para convencerlo. Los sermones tienen un valor de efectividad igual a 0. Una vez que el niño ya sabe qué ha de hacer, y no lo hace, actúe consecuentemente y aumentará su autoridad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;• Reconocer los errores propios. Nadie es perfecto, los padres tampoco. El reconocimiento de un error por parte de los padres da seguridad y tranquilidad al niño/a y le anima a tomar decisiones aunque se pueda equivocar, porque los errores no son fracasos, sino equivocaciones que nos dicen lo que debemos evitar. Los errores enseñan cuando hay espíritu de superación en la familia. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todas estas recomendaciones pueden ser muy válidas para tener autoridad positiva o totalmente ineficaces e incluso negativas. Todo depende de dos factores, que si son importantes en cualquier actuación humana, en la relación con los hijos son absolutamente imprescindibles: amor y sentido común. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Educar es estimar, decía Alexander Galí. El amor hace que las técnicas no conviertan la relación en algo frío, rígido e inflexible y, por lo tanto, superficial y sin valor a largo plazo. El amor supone tomar decisiones que a veces son dolorosas, a corto plazo, para los padres y para los hijos, pero que después son valoradas de tal manera que dejan un buen sabor de boca y un bienestar interior en los hijos y en los padres. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El sentido común es lo que hace que se aplique la técnica adecuada en el momento preciso y con la intensidad apropiada, en función del niño, del adulto y de la situación en concreto. El sentido común nos dice que no debemos matar moscas a cañonazos ni leones con tirachinas. Un adulto debe tener sentido común para saber si tiene delante una mosca o un león. Si en algún momento tiene dudas, debe buscar ayuda para tener las ideas claras antes de actuar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: #38761d;"&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;Reproducido de la web &lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;a href="http://www.solohijos.org/"&gt;&lt;span style="color: #38761d;"&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;www.solohijos.org&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="color: #38761d;"&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt; por la &lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;a href="http://www.indar.org/"&gt;&lt;span style="color: #38761d;"&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;Asociación Juvenil Indar&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5436836158961810223-1688216174042186560?l=indarelkartea.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://indarelkartea.blogspot.com/feeds/1688216174042186560/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://indarelkartea.blogspot.com/2010/05/como-lograr-una-autoridad-positiva.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5436836158961810223/posts/default/1688216174042186560'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5436836158961810223/posts/default/1688216174042186560'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://indarelkartea.blogspot.com/2010/05/como-lograr-una-autoridad-positiva.html' title='CÓMO LOGRAR UNA AUTORIDAD POSITIVA. PABLO PASCUAL SORRIBAS'/><author><name>Administrador</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04059885418982769895</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5436836158961810223.post-2259444239248968807</id><published>2010-05-03T09:23:00.000-07:00</published><updated>2010-05-03T09:23:52.688-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Educación'/><title type='text'>PARA ELLOS; LA EDUCACIÓN DEL DESEO. Para padres con hijos varones. Ana Otte</title><content type='html'>&lt;span style="color: #38761d; font-size: x-small;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;Seleccionado de &lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;a href="http://www.sontushijos.org/"&gt;&lt;span style="color: #38761d; font-size: x-small;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;www.sontushijos.org&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="color: #38761d; font-size: x-small;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt; por la &lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;a href="http://www.indar.org/"&gt;&lt;span style="color: #38761d; font-size: x-small;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;Asociación Juvenil Indar&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;El adolescente varón comienza a vivir en estas edades unas trasformaciones a todos los niveles: psicológicas, biológicas y afectivas. En él también empezará a surgir el interés por las chicas, buscando querer a alguien y sentirse querido. Es ahora cuando debemos hablar con nuestro hijo de amor, entrega y sentimientos, todo ello orientado a una educación ordenada del deseo y la afectividad.&lt;br /&gt;Existe hoy una gran preocupación de los padres por la educación de los hijos, pero a veces establecen prioridades equivocadas. Pueden gastar muchas más energías, tiempo y dinero en que el niño aprenda inglés e informática que en hacer de él una persona honrada, responsable e íntegra.&lt;br /&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Apoyarle emocionalmente&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cada niño necesita un desarrollo armónico de todo su ser, lo que incluye que sus padres le transmitan unos valores. De aquí que la educación sexual debe incluir la afectividad, la educación de la voluntad, de los sentimientos y las emociones. Así, deben aprender a reconocer sus propios sentimientos, comprender los sentimientos de los demás y compartirlos, aprender a escuchar, descubrir las necesidades de un amigo; aprender a manejar la ansiedad, la ira y la tristeza, saber controlar las emociones; asumir la responsabilidad de las decisiones y atreverse a un compromiso. Muchos padres temen que cuando sus hijos lleguen a la adolescencia, la influencia familiar quede eclipsada por el círculo de compañeros, convirtiéndose en origen de conflictos. Sin embargo, el entorno familiar es determinante: los adolescentes que se sienten unidos a su familia tienen menos riesgo de asumir conductas como el consumo de drogas, alcohol, tabaco o las relaciones sexuales prematuras. Eso sí, tienen que poder contar con alguno de los padres en casa en momentos claves del día, como la vuelta del colegio o instituto, la hora de la cena o de llegada de otras actividades o salidas. Los hijos deben saber que cuando necesitan hablar con los padres por lo menos uno de ellos va a estar accesible, aunque sea por teléfono, porque la cercanía emocional incluso es más importante que la física.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Desarrollo de los caracteres sexuales secundarios&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aun antes de la pubertad, se forman en el cuerpo del chico hormonas sexuales, que aumentan considerablemente en dicha etapa y son responsables del desarrollo definitivo de los órganos sexuales. Los cambios que se van a producir en la estructura corporal a partir de los 12 años son especialmente llamativos: el clásico "estirón" que conlleva un enorme aumento del apetito, aparición del vello en cara, axilas y pubis; la laringe aumenta de tamaño, las cuerdas vocales se alargan y se produce el cambio de voz. Las glándulas del sudor son más activas y producen un olor desagradable; hay que insistir en que tienen que cuidar la higiene corporal y no exponerse a que alguien les llame la atención Finalmente, ocurre el desarrollo y primera actividad de los órganos genitales. Se producen por primera vez los espermatozoides capaces de fecundar, aparece el primer derrame (polución) de forma natural durante la noche, acompañado de sueños eróticos y sensación de placer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;El despertar de la sexualidad&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En estas edades brota con fuerza el despertar de la sexualidad, cuando aún no se ha llegado e, la madurez psíquica y personal. Voluntad y conocimiento todavía no son suficientemente fuertes para dominar y controlar el impulso sexual. Con facilidad este impulso potente puede conducir a la masturbación, que consiste en darse a sí mismo, solitariamente, el placer sexual por la excitación voluntaria de las partes genitales, que puede convertirse en un hábito cuando no se pone ningún remedio para dominar esos impulsos. En los años de desarrollo, esta actitud no es un signo de un deseo sexual exagerado, ni tiene efectos secundarios físicos, pero suele estar acompañada de sentimientos de malestar porque el poder sexual no está hecho para uno solo, sino para hacer feliz a otra persona. El papel de los padres consistirá en desdramatizar y ofrecer una orientación positiva para ayudar a superarlo: evitar el aislamiento, la soledad, la incomunicación, los hábitos de vida muy cerrados e introvertidos, así como música y películas excitantes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Dudas sobre la homosexualidad&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Otra preocupación de los padres de hoy es una posible tendencia homosexual de su hijo, desde que el tema de este trastorno afectivo está en la calle. La homosexualidad consiste en sentir una atracción erótica hacia personas del mismo sexo, acompañado de cierta indiferencia hacia personas del sexo opuesto. Esto no quiere decir que cualquier persona que alguna vez en su vida haya experimentado una relativa ambivalencia en sus tendencias sexuales sea un gay. Estas tendencias aparecen a veces en la adolescencia y son pasajeras, cuando los chicos están en pleno desarrollo e incluso es típico tener sentimientos ambiguos. Los padres debéis fomentar una vida saludable, aficiones en contacto con la naturaleza, deportes, excursiones, hábitos de una buena higiene, horas de sueño suficientes, una alimentación sana y que tengan un círculo estable de buenos amigos. Asimismo, es importante que se esfuercen en una lucha ascética personal, disciplina de los sentidos, de la imaginación y fuerza de voluntad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Entrenar la voluntad&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A nadie se le escapa que a los chicos de hoy les falta voluntad. Eso lo podemos ver en las propias calificaciones escolares: si sacan malas notas, la mayoría de las ocasiones es porque no estudian y no estudian porque les falta voluntad. Para entrenar la voluntad hay que: aprender a decir que no a pequeñas cosas, acostumbrarse a levantarse puntualmente, recoger las cosas, hacerse la cama o cumplir un horario. Actualmente todo el mundo, y los padres no son una excepción, tiene miedo a decir que no, miedo a la autoridad. Pero, autoridad con cariño hace falta para ayudar al desarrollo de una persona -los hijos- que aun no está formada del todo. Lo característico de esta etapa de la vida es la inseguridad personal, que se acentúa por el permisivismo y la falta de autoridad de muchos padres y profesores. Si todo está permitido y no hay criterios morales, se incrementa la inseguridad y el miedo a adquirir compromisos, apareciendo cierto temor ante las dificultades del futuro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Enfrentarse a la realidad del mundo&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nuestros hijos viven en tres mundos distintos: el mundo que les descubren los padres, el de sus propios sentimientos y deseos, y el del ambiente que les rodea. La sociedad les propone como un derecho humano vivir a tope la propia sexualidad, tachando de problemáticos a los adolescentes que aún no han tenido relaciones sexuales. Así, tiendas y máquinas expendedoras les presentan condones en todos los colores y para todos los gustos, igual que si fueran caramelos. En este ambiente es comprensible que los jóvenes estén desorientados: lo que les cuentan sus padres no sólo es contrario a sus deseos y sentimientos, sino que se contradice con lo que ven y oyen diariamente. Los padres debemos hablar con ellos y hacerles ver la realidad: el hombre se excita con facilidad y reacciona a estímulos más viscerales, siendo la implicación psíquica menos profunda que en la mujer y dejando menos huella en él la actividad sexual. La mujer casi siempre sale perdiendo, no sólo porque es más idealista y su entrega es más profunda, sino también porque es ella la que sufre las consecuencias de un posible embarazo. Este hecho deben comprenderlo los adolescentes, si de verdad queremos que aprendan a respetar a la mujer y a sí mismos. La información que reciben respecto a este tema, simplemente es que para evitar un embarazo, se recomienda el uso del preservativo; pero su seguridad es relativa por la posibilidad de rotura. Debemos ser nosotros los que les expliquemos que con el uso del preservativo existe una tasa de embarazos de aproximadamente un 15%, pero que en manos de adolescentes puede llegar hasta un 50%, porque requiere habilidad, madurez, autodisciplina, planificación y motivación. Los adolescentes -inmaduros, impulsivos y arriesgados- no parecen buenos candidatos para practicar estas cualidades. Y si la seguridad es baja para un posible embarazo, mucho más lo es para el contagio del virus del SIDA, por ejemplo, ya que éste es mucho más pequeño que un espermatozoide y puede penetrar por los poros del látex del que está hecho el preservativo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;¿Por qué esperar?&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta es la pregunta del millón que tantos hijos suelen formular a sus padres: ¿Por qué esperar a estar casados si ya nos queremos? Para empezar, porque saber esperar es muy formativo: deben aprender a aguantarse, a contenerse y hay que explicarles las razones por las que merece la pena hacer este esfuerzo. Si los padres no pierden la calma y se mantienen firmes, les hacen un enorme bien a los hijos. La educación en la espera equivale a la educación de la paciencia y de la fortaleza: esperar unos minutos a que la madre acabe de charlar con una amiga, esperar unos días a que se les compre las zapatillas de deporte que tanto desean, esperar unas semanas o meses para hacer un viaje que se les había prometido, unos años a tener la edad apropiada para disponer de una moto y finalmente, esperar en el noviazgo a tener relaciones sexuales hasta llegar al matrimonio.&lt;br /&gt;Y además, explicarle que el acto sexual es la expresión corporal del amor. La capacidad de amar es lo más grande e íntimo que tiene la persona humana. En el amor sexual la intervención del cuerpo da un carácter irreversible a la relación, porque uno se entrega del todo. Entregar el cuerpo sin haberse comprometido para siempre es como prostituirse. Para vivir la sexualidad en plenitud, se precisa madurez física y psíquica, compromiso, fidelidad y aceptación total del otro con una entrega unida a la transmisión de la vida. Todo esto no se da en las uniones superficiales sin compromiso alguno. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Aspectos para abordar la educación de la sexualidad&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Que tengan criterios para saber distinguir entre el bien y el mal. Que no se avergüencen de no actuar como todo el mundo. Que conozcan el significado de la sexualidad humana.&lt;br /&gt;- Que sepan cómo funciona todo lo relacionado con la procreación humana.&lt;br /&gt;- Que conozcan también la biología de la mujer.&lt;br /&gt;- Que conozcan los inconvenientes de la anticoncepción artificial.&lt;br /&gt;- Que aprendan a respetar las peculiaridades psico-sexuales de las chicas.&lt;br /&gt;- Que los padres sean oportunos y veraces en las conversaciones sobre la sexualidad.&lt;br /&gt;- Que conozcan a los amigos de los hijos.&lt;br /&gt;- Que sepan con quién y a dónde van.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5436836158961810223-2259444239248968807?l=indarelkartea.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://indarelkartea.blogspot.com/feeds/2259444239248968807/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://indarelkartea.blogspot.com/2010/05/para-ellos-la-educacion-del-deseo-para.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5436836158961810223/posts/default/2259444239248968807'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5436836158961810223/posts/default/2259444239248968807'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://indarelkartea.blogspot.com/2010/05/para-ellos-la-educacion-del-deseo-para.html' title='PARA ELLOS; LA EDUCACIÓN DEL DESEO. Para padres con hijos varones. Ana Otte'/><author><name>Administrador</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04059885418982769895</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5436836158961810223.post-7312886790877771527</id><published>2010-03-31T02:51:00.000-07:00</published><updated>2010-03-31T02:51:52.246-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Tecnologias'/><title type='text'>JUNTOS ANTE LA PANTALLA. La importancia de ver la televisión en familia. Carmen de Andrés</title><content type='html'>&lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="color: #38761d; font-size: x-small;"&gt;Seleccionado por &lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;a href="http://www.indar.org/"&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="color: #38761d; font-size: x-small;"&gt;Indar&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/a&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="color: #38761d; font-size: x-small;"&gt; de la web de &lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;a href="http://www.sontushijos.org/"&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="color: #38761d; font-size: x-small;"&gt;www.sontushijos.org&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando llega la mitad del mes de septiembre, el calendario marca un retorno a la vida normal, pasado ya el periodo estival. El inicio del curso escolar condiciona para muchas familias este retorno a la normalidad de la vida de cada día. Un nuevo curso escolar nos invita a pensar también en el que podemos llamar un nuevo curso de educación en familia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quisiera ofrecer unas reflexiones sobre este nuevo curso en lo que atañe al consumo televisivo en nuestros hijos, apoyada por una ponencia que la profesora Carmen Marta Lazo hizo en un Congreso sobre Comunicación y Educación.&lt;br /&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;De todos es conocido que los padres suponen un modelo importante en la relación que los niños, como telespectadores, establecen con la televisión. Por una parte, los hábitos de consumo de los progenitores sirven como patrón de actuación a los más pequeños. De tal forma, que si la cantidad de consumo televisivo es muy elevado esto comportará un comportamiento imitativo, por parte de los más pequeños. Por otro lado, los padres sirven como guía en los contenidos que los niños ven. En este sentido, el control paterno/materno es esencial a la hora de establecer criterios relativos no sólo a la cantidad de exposición diaria al medio, sino también a la relación a los programas que resultan más o menos acordes atendiendo a la edad de los niños.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por ello, las pautas que los padres ofrecen a sus hijos en relación al consumo televisivo, tanto en el aspecto cuantitativo como en el cualitativo, serán esenciales para la interacción que el niño tenga con el medio. Y una de las variables más importantes a la hora de plantearse la re-interpretación de los mensajes es el diálogo familiar respecto a los contenidos emitidos por televisión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fruto del intercambio de opiniones y del análisis compartido de los mensajes, el niño pasa por un proceso de reflexión de lo que los medios le muestran. Estas mediaciones en la familia y el en colegio suponen una vía para que el niño vaya adquiriendo “competencia televisiva” y pase de ser un mero receptor a convertirse en perceptor crítico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por otra parte, la compañía de los padres durante el consumo televisivo es de gran importancia para ofrecer orientaciones sobre valores positivos o en su caso, negativos y contravalores, que se desprenden de determinados contenidos televisivos. A raíz de los filtros que los adultos les proporcionen y de la contextualización de aquello que no lleguen a entender, los pequeños activarán mecanismos de defensa para encender una luz en futuras aproximaciones al medio en las que puedan realizar un consumo en solitario e irán adquiriendo experiencia para realizar una lectura crítica de los mensajes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Otro de los parámetros que los padres pueden enseñarles son la diferenciación entre realidad y ficción, los géneros que representan la realidad y los que se fundamentan en lo imaginario, los aspectos críticos que se esconden detrás de algunos mensajes y la finalidad de los mismos, y por supuesto, el modo de discernir entre contenidos destinados a ellos como público objetivo y aquellos que son para adultos, y que no deberían ver si no son apropiados a su edad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por ello, que el niño realice un consumo más o menos responsable cuando se encuentre solo delante de la pantalla dependerá de la guía previa que sus padres le hayan ofrecido y de cómo hayan intervenido en el modelo perceptivo de sus hijos, modelo que en las etapas de la temprana infancia es imprescindible tutelar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Asimismo, compartir junto con los hijos el tiempo dedicado al medio supone una forma de saber cuáles son sus gustos, preferencias y actitudes, lo que ayuda a los padres a conocer los usos que los más pequeños harán del medio cuando no se encuentren junto a ellos viendo la televisión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En contraposición, el consumo habitual sin compañía alguna y la falta de diálogo respecto a lo visto en televisión puede afectar a una falta de cuestionamiento de lo emitido y a una ausencia de criterio respecto a todo aquello que pueda perjudicar el aprendizaje y el desarrollo del menor desde edades tempranas y a lo largo de todo su proceso evolutivo. En este sentido, Aguaded (1999) apunta que “la actitud familiar ante la televisión tiene mayor trascendencia si consideramos que ésta comienza a influir de forma sistemática desde la primera infancia, ya que los modelos paternos de esta época se mantienen en los periodos de mayor plasticidad en la evolución de los niños”.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5436836158961810223-7312886790877771527?l=indarelkartea.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://indarelkartea.blogspot.com/feeds/7312886790877771527/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://indarelkartea.blogspot.com/2010/03/juntos-ante-la-pantalla-la-importancia.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5436836158961810223/posts/default/7312886790877771527'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5436836158961810223/posts/default/7312886790877771527'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://indarelkartea.blogspot.com/2010/03/juntos-ante-la-pantalla-la-importancia.html' title='JUNTOS ANTE LA PANTALLA. La importancia de ver la televisión en familia. Carmen de Andrés'/><author><name>Administrador</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04059885418982769895</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5436836158961810223.post-2465167473108112812</id><published>2010-03-22T08:21:00.000-07:00</published><updated>2010-03-22T08:21:33.180-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Educación'/><title type='text'>SOBRIOS POR VOLUNTAD PROPIA. Para padres y madres con hijos de 13 a 16 años.  Conchita Requero</title><content type='html'>Hoy en día, en casi todos los ambientes y por diversas razones ha crecido una generación que ha tenido que esforzarse poco para conseguir todo aquello que desea. Un exceso de permisivismo por parte de los padres, que les han facilitado el consumo de productos, pone en peligro el ser de estos adolescentes, ya que las cosas dejan de ser medios para convertirse en fines en sí mismos, impidiendo que se desarrollen cualidades que les mejoran a ellos mismos y a los demás.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se ha llegado a considerar que tener más equivale a ser más; olvidando que una persona mejora cuando desarrolla más sus cualidades. Cuando los sentidos se embotan por el afán de consumir, se pierde la capacidad de percibir las necesidades de los demás, o de la exigencia personal para dar de lo que se tiene al otro.&lt;br /&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Darles lo que necesitan&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando damos en exceso a los hijos puede latir por debajo nuestro deseo de que no pasen por la escasez que nosotros hemos vivido. Pero hay que rectificar y darse cuenta del error: no hay que dar a los hijos lo que no tuvimos nosotros, sino lo que realmente necesitan.&lt;br /&gt;Por una falsa compasión les estamos desprotegiendo ante las futuras dificultades y creándoles una mentalidad materialista que rehuye todo esfuerzo.&lt;br /&gt;También tenemos que evitar el síndrome del hijo-escaparate, es , decir, que le compremos siempre ropas caras y a la última o que dé , una determinada apariencia para mostrar -consciente o inconscientemente- el estatus económico y social alcanzado. Así es difícil que asimilen la sobriedad como algo que deben interiorizar y poner en práctica. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Uso del dinero&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el proceso de madurez de los hijos hay un momento en el que se produce un salto muy significativo que consiste en pasar de tener cosas a tener dinero. En estos momentos, nuestro hijo comienza a descubrir la capacidad potencial del dinero que está en su posesión y si los padres no le enseñamos a administrarlo de una manera sensata, puede convertirse en un pozo sin fondo. Ahora se encuentra en esa edad: hasta este momento se ha podido actuar sobre la responsabilidad de sus pertenencias, de cuidar la ropa, etc. Ahora, habrá que servirse de las No hay que dar a los hijos lo que no tuvimos, sino lo que realmente necesitan mayores posibilidades que permite el uso del dinero.&lt;br /&gt;Parece razonable que los hijos se inicien en el uso del dinero cuando sean capaces de no perderlo y sepan lo que tienen que devolver al hacer una compra. Hasta los diez años, las cantidades que pueden manejar son bastante pequeñas, unos pocos euros; pero a partir de esta edad y hasta los doce ya cuentan con la capacidad de disponer de cantidades más elevadas. Con trece años pueden contar con una paga semanal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Cortos de dinero&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con el paso de los años, el nivel de vida ha ido subiendo y muchas familias pueden permitirse caprichos que antes eran auténticos lujos. Sin embargo, aunque la situación económica varíe, las necesidades de los hijos son siempre las mismas. Una manera de facilitar el autocontrol consiste en tenerles cortos de dinero para que sepan administrarse y controlar sus gastos, para que sepan que cuando gastan sin medida, se quedan sin dinero.&lt;br /&gt;No hay chicos que hayan quedado "traumatizados" o "acomplejados" por haber andado escasos de dinero. Sin embargo, son muchos los adolescentes que se han ablandado por haber manejado demasiado dinero. Un chico tiene que saber por experiencia propia que el dinero es limitado. A la hora de darles dinero, tenemos que pensar que sea una cantidad razonable para que puedan desenvolverse dignamente en su vida diaria: dinero para merendar de vez en cuando, para salir a dar una vuelta con los amigos el fin de semana, para comprar de vez en cuando una revista o un libro en el que estén interesados, para ahorrar...&lt;br /&gt;Si les tenemos cortos, hay que saber que a veces nos pedirán para algo más extraordinario, como un día en el Parque de Atracciones o una excursión organizada. En estos casos, lo normal será darle el dinero que precise ya que con su dinero de bolsillo no le llegará.&lt;br /&gt;Además, a pesar de que disponen de poco dinero tenemos que incentivar el ahorro de nuestros hijos. En primer lugar, no tienen por qué gastarse todo; no es obligatorio. Y, en segundo lugar, siempre hay compras en las que tienen que participar con su dinero: regalo a los padres, ayudar para conseguir esas zapatillas que tanto le gustan, etc.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Instrumento educativo&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Además de la educación en la sobriedad, con el uso del dinero pueden vivirse otras virtudes tan importantes y necesarias como las siguientes:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;• El orden: si uno de los hijos quiere ahorrar para irse de campamento tendrá que disminuir sus pequeños gastos. De este modo, tendrá que organizarse y ver de qué cosas puede prescindir para conseguir la cantidad de dinero que necesita.&lt;br /&gt;• La generosidad: cuando llegan fechas especiales, como los Reyes o los cumpleaños, los hijos pueden contribuir con parte de su dinero a comprar entre ellos un regalo para los padres o para amigos y hermanos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Algunas claves para enseñar sobriedad&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;* Tienen que comer lo que hay, no exclusivamente lo que les gusta.&lt;br /&gt;* Enseñémosles a comprar barato. Podemos hacer la compra con nuestros hijos adolescentes y mostrarles qué marcas nos conviene por sus bajos precios o las ofertas de temporada en frutas y verduras o en carnes y pescados.&lt;br /&gt;* Hay que animarles a compartir sus cosas con sus hermanos y a poner algo de su dinero en actividades solidarias o para regalos hagan los hijos a los padres. Es importante que junto a la sobriedad pongan en práctica la generosidad, sino terminarán convirtiéndose en unos -''agarrados".&lt;br /&gt;* Podemos ayudarles con un dinero extra a cubrir determinadas necesidades esporádicas, pero si quieren algo que no sea realmente necesario, que carguen con parte de los gastos con su paga.&lt;br /&gt;* De vez en cuando podemos revisar con ellos sus pertenencias y animarles a deshacerse de las que no necesiten, ya sea para que no acumulen trastos o para que las cedan a hermanos o a otras personas. También hay que hacerles pensar si han usado lo suficiente estos objetos o su compra fue un capricho del momento.&lt;br /&gt;* El ejemplo de los padres es lo más importante en el tema de la sobriedad. Si ven que no derrochamos el dinero en pequeños lujos innecesarios, les estaremos ayudando mucho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Para pensar...&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;* Hay que saber distinguir entre caprichos y necesidades. En el primer caso; se pueden permitir de manera excepcional; por ejemplo, uno puede permitirse un capricho en ocasiones especiales como cumpleaños, Reyes, etc. Por ello, en el resto de los casos (cambio de móvil porque le gusta otro modelo) no se debe ceder.&lt;br /&gt;* Los adolescentes necesitan reglas claras y precisas, aunque parezca que se rebelan ante la autoridad. No hay que tener miedo a mandar, a decirles NO a determinadas peticiones. Siempre que haya razones y buenos modos, aunque no les guste y lo demuestren, sabemos que estamos favoreciendo su educación.&lt;br /&gt;* El dinero de bolsillo no puede incrementarse con las buenas notas. Esa es su obligación y no ha de existir una relación directa entre dos asuntos tan diferentes. Le aumentaremos la paga en la medida que objetivamente lo necesite o demuestre que es capaz de administrarse bien.&lt;br /&gt;* Podemos ayudar a nuestro hijo a encontrar formas de pasarlo bien que no sean caras: Todo ello le ayudará a no caer en actividades de ocio pasivo o a identificar diversión con gastar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;…y actuar&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sí habitualmente tienen poco dinero para gastar usarán la imaginación para ir al cine, por ejemplo, el Día del Espectador o en algunas sesiones matinales de fin de semana, que son llamativamente más baratas. También estarán atentos a las ofertas que pueden encontrar en hamburgueserías y otros establecimientos, y sabrán esperar a que las tiendas de ropa estén de rebajas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: #38761d; font-size: x-small;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;Recogido por el &lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;a href="http://www.indar.org/"&gt;&lt;span style="color: #38761d; font-size: x-small;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;Club Indar&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="color: #38761d; font-size: x-small;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt; de &lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;a href="http://www.sontushijos.org/"&gt;&lt;span style="color: #38761d; font-size: x-small;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;www.sontushijos.org&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5436836158961810223-2465167473108112812?l=indarelkartea.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://indarelkartea.blogspot.com/feeds/2465167473108112812/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://indarelkartea.blogspot.com/2010/03/sobrios-por-voluntad-propia-para-padres.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5436836158961810223/posts/default/2465167473108112812'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5436836158961810223/posts/default/2465167473108112812'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://indarelkartea.blogspot.com/2010/03/sobrios-por-voluntad-propia-para-padres.html' title='SOBRIOS POR VOLUNTAD PROPIA. Para padres y madres con hijos de 13 a 16 años.  Conchita Requero'/><author><name>Administrador</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04059885418982769895</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5436836158961810223.post-1813312409581671272</id><published>2010-03-05T03:11:00.000-08:00</published><updated>2010-03-05T03:11:36.761-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Educación'/><title type='text'>FOMENTAR LA RESPONSABILIDAD: “LA PAGA” PARA NIÑOS Y ADOLESCENTES. Borja Ortega</title><content type='html'>&lt;span style="color: #38761d; font-size: x-small;"&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;Recogido por el &lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;a href="http://www.indar.org/"&gt;&lt;span style="color: #38761d; font-size: x-small;"&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;Club Indar&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="color: #38761d; font-size: x-small;"&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt; de &lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;a href="http://www.sontushijos.org/"&gt;&lt;span style="color: #38761d; font-size: x-small;"&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;www.sontushijos.org&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Es conveniente dar algo de dinero a los niños, darles “la paga”? ¿Cuánto dinero y desde qué edad? ¿Y si se lo gastan todo? ¿Cuáles son las ventajas de darles la paga? ¿Qué cantidad es recomendable? ¿La paga ha de ser fija o variar en función del comportamiento, las notas...?&lt;br /&gt;Efectivamente, es aconsejable darles “la paga” a los niños porque así les enseñamos a administrarse, a ser responsables y a ahorrar, es decir, les ayudamos a que desarrollen la capacidad de aplazar la recompensa. Es más, la educación que le proporcionemos sobre el uso del dinero influirá en su comportamiento y actitud acerca de virtudes como la generosidad o defectos como la tacañería, la avaricia, etc. &lt;br /&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;La edad inicial para empezar a recibir la paga dependerá de la madurez del niño/a y del estilo educativo que queramos darles. Una buena edad es, aproximadamente, los 7 años: ya saben sumar y restar, conocen el valor del sistema monetario y el valor de ciertas cantidades, comienzan a efectuar acompañados sus primeras compras (golosinas, cuentos…). Desde el principio, es muy importante que les hagamos entender la diferencia entre los caprichos y lo que realmente es necesario. También les son desconocidos los términos barato y caro, por eso, tendremos que mostrarles la relatividad de esos conceptos: un chile si cuesta 1€ es caro, pero un cuento por el mismo precio es barato. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando son pequeños, la paga puede ser semanal, y más adelante, cuando entran en la adolescencia, es mejor que alarguemos el periodo y lo fijemos quincenal o mensualmente. De este modo, aprenderán paulatinamente a disponer con responsabilidad el dinero. Es preciso que las primeras pagas sirvan para gastos que se salen de lo ordinario: unos cromos, unas golosinas o cualquier otro capricho. Más adelante querrán un juego de ordenador o algo de ropa de marca. Cuando son adolescentes, un plan especial con los amigos un sábado. A partir de ahora, los caprichos suelen ser entendidos como “necesidades” y aumentan en número considerablemente. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si les ofrecemos una cantidad de dinero elevada que cubra todos sus deseos fácilmente, no les supondrá ningún esfuerzo ahorrar ni administrarse, o sea, no habrán aprendido nada. Por el mismo motivo, nunca les ofreceremos más dinero a mediados de mes, aunque se les acabe. Ahora bien, jamás debemos dejarles sin una paga periódica. Si no se la suministramos, puede que por la presión de su grupo o del ambiente, intenten conseguirla por medios inadecuados. Y es que se sienten humillados cuando ven que otros compañeros sí disponen de dinero para sus cosas, y que en cambio, ellos se encuentran a expensas de las pequeñas “propinas” de los abuelos y otros familiares, o de la ayuda fortuita de sus amigos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Seguro que en alguna ocasión nos pedirán una cantidad extra, pues bien, ese será el momento de pedirles algún “trabajo” para conseguirlo. Así, ese dinero extraordinario irá acompañado de un esfuerzo igualmente extraordinario. En ningún caso resulta conveniente que sustituyamos responsabilidad por dinero, es decir, la paga no debe depender de que hayan ordenado su cuarto, recogido su desayuno, sacado buenas notas… Esas son tareas que deben ejecutar al margen de la paga, y por tanto el desempeño de tales obligaciones tampoco se conmutará por aumentos de paga. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ni que decir tiene que nuestra familia es el modelo que ellos imitan, pues nuestros hijos aprenden mucho más de lo que hacemos que de lo que decimos. Si nosotros no le damos el verdadero valor a las cosas, si no las cuidamos y conservamos, si no aprovechamos los alimentos, si compramos de forma innecesaria e inútil, si observan que derrochamos y no somos comedidos en nuestros gastos... ellos nos copiarán y cada vez nos resultará más difícil que usen su dinero razonablemente. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por último, siempre nos facilitará nuestra labor educativa el hecho de que conozcamos el ambiente en el que se mueve nuestro hijo o hija: a sus amigos e incluso a sus padres. De esta forma, podremos cambiar impresiones sobre multitud de asuntos, y de paso, tocar entre otros temas la cantidad semanal, para que todos reciban una paga similar. En definitiva, el objetivo de la paga no es sólo el cubrir determinadas necesidades de los hijos, sino sobre todo, servir de vehículo educativo para acostumbrarles a la administración del dinero. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A modo de resumen, enumero unas indicaciones que nos facilitarán que regularicemos el importe de la paga:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1. Ajustar el importe a la edad y a la situación familiar. &lt;br /&gt;2. Dejar fuera del importe de la paga aquellos gastos básicos como la ropa o el material escolar. &lt;br /&gt;3. Fijar una cantidad superior a la de los gastos “corrientes”, para facilitar el ahorro.&lt;br /&gt;4. Establecer una paga periódica, que no esté sujeta al cumplimiento de determinadas condiciones (como la realización de tareas o la obtención de resultados académicos). &lt;br /&gt;5. Ceñirse a lo pactado aunque el dinero se lo hayan gastado antes. &lt;br /&gt;6. Evitar cantidades excesivas aun cuando la situación familiar sea holgada, para que el hijo tenga percepción de la limitación. &lt;br /&gt;7. Orientarles para hacer buen uso de la paga, ayudándoles a priorizar los gastos necesarios sobre los superfluos, a distinguir lo que puede y lo que no puede, y demostrándoles la importancia del ahorro.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5436836158961810223-1813312409581671272?l=indarelkartea.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://indarelkartea.blogspot.com/feeds/1813312409581671272/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://indarelkartea.blogspot.com/2010/03/fomentar-la-responsabilidad-la-paga.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5436836158961810223/posts/default/1813312409581671272'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5436836158961810223/posts/default/1813312409581671272'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://indarelkartea.blogspot.com/2010/03/fomentar-la-responsabilidad-la-paga.html' title='FOMENTAR LA RESPONSABILIDAD: “LA PAGA” PARA NIÑOS Y ADOLESCENTES. Borja Ortega'/><author><name>Administrador</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04059885418982769895</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5436836158961810223.post-4426841336375248833</id><published>2010-02-20T02:26:00.000-08:00</published><updated>2010-02-20T02:26:52.604-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Tecnologias'/><title type='text'>PERDIDOS EN LA RED. Guillermo Suárez</title><content type='html'>Es bastante comprensible que la decisión de conectarse a Internet en casa suscite el desconcierto de muchos padres: por una parte temen dejar a sus hijos al margen del progreso y desprovistos de una herramienta que puede ser fundamental en su preparación para el mundo en el que les tocará crecer, aprender y trabajar, pero por otra están alarmados ante las múltiples amenazas para la formación de sus hijos e, incluso, para su seguridad, de las que tienen noticias y cuyo alcance muchas veces no terminan de comprender. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y esto último —la falta de conocimientos— es lo peor: Quizás no haya precedente histórico de un mayor “abismo tecnológico generacional”. Con demasiada frecuencia un ordenador conectado a la Red en el hogar es un instrumento frente al que los padres se sienten tan ignorantes e incapaces como sus hijos —desde edades asombrosamente tempranas— diestros y en su medio natural. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Las luces&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Internet constituye, sin duda, la herramienta de comunicación, información e intercambio más poderosa de los últimos siglos. Es frecuente comparar su aparición y su influjo transformador de la sociedad con la aparición de la imprenta. Es también evidente que está transformando nuestra manera de trabajar; las mismas estructuras laborales, organizativas y sociales; y, en definitiva, nuestra manera de vivir. Permite el acceso inmediato a una cantidad inmensa de información disponible desde cualquier lugar del planeta y puede simplificar enormemente un sinfín de tareas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Internet puede ser una gran herramienta de aprendizaje y educación: pone al alcance de los chicos una cantidad de datos hasta ahora impensable y con una enorme facilidad. Lo que antes exigía un elaborado y prolongado proceso investigador hoy se puede obtener en pocos segundos. Millones de páginas web con la información más variada y actualizadas prácticamente al día están a nuestra disposición constantemente y sólo exigen unas relativamente elementales destrezas en el manejo de otras páginas —llamadas buscadores— para poner la información deseada en nuestra pantalla. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un estudiante de enseñanza media, por ejemplo, dispone con enorme facilidad de ingentes cantidades de información sobre cualquiera de las materias de sus estudios en forma de texto, imágenes fijas o video, sonidos, etc. No tendría ninguna dificultad para acceder en segundos al esquema de una batalla, los datos económicos o demográficos de cualquier país, el discurso de un personaje histórico, la visita virtual a un museo o la explicación, con todo lujo de detalles, de un experimento científico. Además podrá comunicarse, de forma rápida y barata, con sus compañeros, otros estudiantes interesados en la misma materia en cualquier lugar del mundo, o con su mismo profesor para consultarle alguna duda (mediante el correo electrónico o, incluso, en tiempo real mediante cualquier programa de mensajería instantánea). &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por otra parte parece claro que el impacto de Internet en el medio sociolaboral y en la organización empresarial hacen necesaria la familiarización progresiva con un instrumento que tendrá un papel decisivo en su desempeño profesional y cuya lógica interna está transformando las propias relaciones profesionales. Además Internet forma ya de hecho parte de la vida de los jóvenes españoles (y aún de los niños) por lo que es presumible que, si no acceden en su casa busquen por su cuenta otras alternativas. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Las sombras&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero los motivos de preocupación no son infundados. Internet pone realmente el mundo a nuestro alcance con todo lo bueno y todo lo malo y facilita el acceso a todo tipo de contenidos incluso, a veces, sin nuestra voluntad expresa. La información disponible es tan enorme como indiscriminada y puede ser difícil distinguir lo realmente valioso de lo insignificante o, incluso, fraudulento y perjudicial. Sin unos hábitos adecuados la propia disponibilidad sobreabundante de datos pueden contribuir a la superficialidad y a la confusión, dañando los hábitos reflexivos y de interiorización sin los cuales no se produce verdadero conocimiento y el aprendizaje es ficticio. Además, hoy por hoy, el uso de Internet como herramienta de trabajo es muy escaso entre los más jóvenes, para los que se trata fundamentalmente de un instrumento de ocio que utilizan para “bajar” música, “chatear” (conversar en directo) con amigos o con desconocidos o visitar páginas web de los temas más variados, insustanciales cuando no claramente perjudiciales e incluso peligrosos para su misma seguridad física.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Asombra comprobar la escasa destreza para realizar búsquedas realmente eficaces incluso entre muchos de los jóvenes más familiarizados con este medio. Por otra parte aun son pocos los profesionales de la educación verdaderamente preparados para sacarle partido a Internet en su tarea educativa y menos todavía los que de hecho están presentes en la Red ofreciendo servicios directos a sus alumnos —aunque cada día su número aumente—.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La legislación progresa con cierto retraso sobre el avance tecnológico, por lo que Internet es un área de relativa impunidad donde la ciencia y el ocio caminan de la mano con el delito.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si a esto se le une la ignorancia paterna, el resultado es que hoy por hoy cuando un niño o adolescente se conecta a Internet entra en un reino donde los adultos que le deberían orientar están ausentes y donde, en el menos malo de los casos, el ambiente y el lenguaje se parece demasiado al de los lugares de ocio juvenil en los que la presencia de adultos no es una posibilidad que se tenga en cuenta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por todo ello el acceso a Internet en el hogar puede ir en detrimento de la vida familiar e incluso traer consigo para el niño o adolescente problemas de aislamiento real (compatible con una intensa y anónima vida social en la Red) junto a fenómenos de dependencia y “enganche” de lo más variados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quizás lo que más preocupa a los padres de familia sean los contenidos inadecuados o intrínsecamente perversos: Se trata de un problema real. Con enorme facilidad cualquiera puede acceder a webs de contenido pornográfico (que constituyen un significativo porcentaje de las disponibles) incluso juvenil e infantil. Contenidos de ese tipo incluso “se cuelan” involuntariamente en los Portales generalistas o en páginas añadidas a otras de contenido inocente. Junto a esto hayamos también todo tipo de organizaciones violentas, las sectas más exóticas, instrucciones para fabricar explosivos caseros, información sobre el cultivo, producción y consumo de todo tipo de drogas, etc. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En Internet también se puede contactar con personas y de hecho es una de las actividades preferidas de los jóvenes. Pero sin la debida prudencia cualquiera se puede hacer con los datos personales de los chicos y chicas para intentar un encuentro personal. En los chats rooms (sitios donde se sostienen conversaciones en directo, agrupados por temas) especializados para niños o adolescentes no es infrecuente la presencia de adultos de dos categorías: degenerados en busca de menores y policías en busca de los primeros. La educación básica del niño/adolescente internauta debe incluir la negativa a facilitar los propios datos personales a ningún desconocido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Los retos&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y entonces ¿a que carta quedarse después del panorama descrito? Pienso que Internet es como el mundo (es, de hecho, una ventana al mundo) y, por tanto, ni mejor ni peor que el resto de los medios de comunicación. Por eso no merece un juicio más severo ni un trato más negativo que la televisión o los periódicos. Es decir, si ante los problemas y peligros que genera la televisión nuestra decisión es prescindir de ella en casa, parece que lo coherente sería hacer lo mismo con Internet. Pero si, en vez de eso, nos decidimos por educar a nuestros hijos para hacer un uso responsable y ponemos los medios para evitar los peligros que la TV trae consigo, parece también que eso es lo que deberíamos plantearnos frente a una conexión a Internet en el hogar. Por eso parece que la única solución (que es, a la vez una fantástica oportunidad educativa) es hacer de Internet una herramienta familiar. Parece, pues, del todo improcedente —más bien una imprudencia grave— instalar la conexión a Internet en un lugar de uso privado para los hijos o de difícil control —de horario y de contenidos—por parte de los padres. No se trata de un simple consejo moralizante, sino de una recomendación compartida por las Fuerzas de Seguridad especializadas en delitos informáticos de muchos países. El ordenador conectado debería estar en la sala de estar, en un recodo suficiente amplio de un pasillo o en cualquier otro lugar de uso común y, a ser posible, con la pantalla visible por los que pasan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se hace también necesario el control de contenidos. Aunque se están ensayando otras posibilidades, hoy por hoy la única solución viable y relativamente eficaz (cada vez más eficaz) la constituye la instalación de un Filtro de Contenidos. Se trata de programas comercializados (se compran en la misma Red) que, una vez instalados en nuestro ordenador, impiden la visualización de determinados contenidos y/o el acceso a determinadas herramientas (impiden entrar en chats o en algunos de ellos, “bajar” programas de Internet, etc), restringen la conexión a Internet a un determinado horario e, incluso, limitan los datos propios que se pueden enviar desde nuestro ordenador (para evitar que un niño pueda mandar a alguien no deseado su teléfono, su dirección, etc.). Naturalmente, es el usuario (los padres) el que establece estas condiciones concretas en Pienso que hoy por hoy el uso de Filtro es imprescindible si se quiere que Internet no genere muchos más inconvenientes que las enormes ventajas que pueda aportar. No dan una seguridad absoluta pues todos se mueven en unos determinados porcentajes de eficacia (cada vez más altos) y, por eso no sustituyen el control y la labor educativa de los padres, pero dan el mínimo de seguridad para que nuestra conexión a Internet no se convierta en una bomba de relojería para la educación y seguridad de los más jóvenes. La mayoría de los comercializados están en inglés, aunque muchos trabajan sobre contenidos en varios idiomas. En nuestro país se comercializa Optenet, en castellano y con una calidad muy aceptable (www.optenet.com).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De todas formas el mayor reto que se plantea a los padres de familia es, sin duda, la necesidad de aprender —aunque ello suponga un esfuerzo nada despreciable— al menos los rudimentos de manejo del ordenador y de Internet. Para ello deben contar primeramente con sus propios hijos, que pueden ser unos magníficos profesores y suelen sentirse muy orgullosos de representar ese papel en el que parece que se invierte la dirección habitual de la educación. Enseñar a papá y a mamá aquello en lo que los chicos son diestros y los mayores tienden a ser un poco más torpes puede convertirse en un precioso instrumento para hacer familia. Es una ocasión estupenda para trasmitir criterios y virtudes (sobriedad, responsabilidad, explicarles la importancia de la cooperación al mal, etc) permite también a los padres obtener provecho de las múltiples oportunidades que la Red ofrece. Pedirle a nuestro hijo que nos ayude a buscar un horario de aviones o trenes, unas recetas de cocina, información sobre cualquier cuestión parece un buen refuerzo de su autoestima y una ocasión de convivencia. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sería muy conveniente que cualquier padre que tenga un ordenador en casa supiese manejar el explorador del sistema operativo, que le permite visualizar rápidamente los archivos almacenados, o acceder al caché del navegador, en el que se almacenan los archivos mas recientes bajados de Internet, o el historial, donde se guardan las direcciones de las últimas visitas . Si aquí se encontrasen cosas indeseables (o si se detecta que es limpiado después de su uso) se pueden localizar los problemas antes de que se conviertan en hábitos &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta necesidad de aprendizaje se ve cada vez más apoyada por las instituciones educativas y por organismos oficiales. Recientemente ha empezado a funcionar desde España la página Navegación Segura (http://www.navegacion-segura.es) donde los padres pueden encontrar consejos, ideas, asesoramiento e información sobre las diversas de las que hemos hablado y su funcionamiento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: #38761d; font-size: x-small;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;Seleccionado por &lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;a href="http://www.indar.org/"&gt;&lt;span style="color: #38761d; font-size: x-small;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;Indar&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="color: #38761d; font-size: x-small;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;&amp;nbsp;de Arvo.net&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5436836158961810223-4426841336375248833?l=indarelkartea.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://indarelkartea.blogspot.com/feeds/4426841336375248833/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://indarelkartea.blogspot.com/2010/02/perdidos-en-la-red-guillermo-suarez.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5436836158961810223/posts/default/4426841336375248833'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5436836158961810223/posts/default/4426841336375248833'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://indarelkartea.blogspot.com/2010/02/perdidos-en-la-red-guillermo-suarez.html' title='PERDIDOS EN LA RED. Guillermo Suárez'/><author><name>Administrador</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04059885418982769895</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5436836158961810223.post-2278851950248654994</id><published>2010-02-12T00:52:00.001-08:00</published><updated>2010-02-12T00:53:00.230-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Doctrina'/><title type='text'>La Iglesia católica sostiene el 26% de los centros hospitalarios del mundo</title><content type='html'>Al cumplirse los 25 años de la creación, por iniciativa de Juan Pablo II del Pontificio Consejo para la Pastoral de la Salud, se ha conocido el dato de que el 26% de los centros sanitarios del planeta son administrados y dirigidos por entidades de la Iglesia católica. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Pontifico Consejo para la Pastoral de la Salud (PCPS), en el marco de su 25º aniversario de fundación, dio a conocer que la Iglesia Católica administra y sirve el 26 por ciento de los centros hospitalarios y de ayuda sanitaria que existen en todo el mundo. Según señala la nota de prensa, la Iglesia tiene «117 mil centros de salud, incluyendo hospitales, clínicas y casas de alojamiento para huérfanos»; así como «18 mil dispensarios y 512 centros» para la atención de personas con lepra.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5436836158961810223-2278851950248654994?l=indarelkartea.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://indarelkartea.blogspot.com/feeds/2278851950248654994/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://indarelkartea.blogspot.com/2010/02/la-iglesia-catolica-sostiene-el-26-de.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5436836158961810223/posts/default/2278851950248654994'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5436836158961810223/posts/default/2278851950248654994'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://indarelkartea.blogspot.com/2010/02/la-iglesia-catolica-sostiene-el-26-de.html' title='La Iglesia católica sostiene el 26% de los centros hospitalarios del mundo'/><author><name>Administrador</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04059885418982769895</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5436836158961810223.post-6156427442465727906</id><published>2010-02-08T08:11:00.000-08:00</published><updated>2010-02-08T08:11:53.045-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Tecnologias'/><title type='text'>LOS HIJOS Y EL TELÉFONO MÓVIL. MARIANELA JÁUDENES RUIZ DE ATAURI</title><content type='html'>Una serie de consejos para su buen uso, desde el punto de vista de la educación&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Podemos afirmar que el teléfono móvil es uno de esos avances tecnológicos que ha cambiado, en el mundo civilizado, nuestra forma de concebir la comunicación y en muchos casos hasta nuestros propios hábitos de vida. En España, el número de teléfonos móviles pasó, en diez años, de 7 a 34 millones, siendo hoy en día el número de usuarios superior a 39 millones.&lt;br /&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;La comunicación es ahora un concepto más personalizado e individualizado, ya que ahora con el móvil contactamos no con un lugar físico, sino con una persona, independientemente de dónde ésta se encuentre. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Uno de los sectores de la sociedad donde más está influyendo y donde se han introducido unos nuevos hábitos comunicativos es la juventud. De hecho, es en este entorno virtual o “ciberespacio”, donde los jóvenes parecen sentirse más a gusto. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es digno de tener en cuenta que, en España, más del 80% de los jóvenes a partir de 15 años posee un teléfono móvil y que, año tras año, no solo va aumentando este porcentaje, sino que va disminuyendo la edad en la que ya lo poseen. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por todo ello es necesario tener presentes una serie de consejos para su buen uso, siempre desde el punto de vista de la educación. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Normas de utilización &lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El uso del móvil por parte de los más jóvenes debe estar condicionado a una serie de normas que deben estar claramente especificadas, comunicadas y aceptadas. Aunque variarán según cada caso (edad, circunstancias, formas de ser, etc.), a continuación relatamos una lista de sugerencias: &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Se usará sólo cuando sea necesario. Entendiendo que el concepto de necesario es difícil de concretar, (y sobretodo diferente para padres e hijos) se pactarán determinadas situaciones de uso. &lt;br /&gt;- Se intentará usarlo de forma que no nos aísle de las personas que nos rodean, observando una serie de normas de educación y cortesía, que se irán detallando más abajo. &lt;br /&gt;- El teléfono móvil debe ser apagado en determinados lugares y situaciones, como por ejemplo: la Iglesia, un cine, teatro, museo, en reuniones, en clase (es recomendable no llevarlo al colegio), en el médico, en cualquier lugar dónde se solicite que sea apagado (hospital, avión, etc.) y en definitiva en cualquier circunstancia dónde se considere que se puede molestar a otras personas. &lt;br /&gt;- Sería conveniente crear una mentalidad de que en nuestro trato social, debe tener prioridad la persona con la que nos encontramos hablando físicamente al lado, que otra persona que nos llama al móvil. Es decir, que no ocurre nada por no contestar una llamada en algún momento y responder con otra llamada más tarde. Y en el caso de que se considere necesario contestar al instante, pedir disculpas a la persona con la que estamos. &lt;br /&gt;- Tener un control del gasto de manera que sea comedido. Como hemos comentado antes, es recomendable que el adolescente se costee él mismo el móvil, ya que así también aprenderá a racionalizarlo. &lt;br /&gt;- En cualquier caso, para decidir las normas de uso del teléfono móvil se debe tener en cuenta el grado de necesidad, el grado de madurez del hijo y la edad del mismo. Más abajo se trata de orientar respecto al uso según la edad. &lt;br /&gt;- Que el hijo sea capaz de utilizar otros medios de comunicación que se adapten más a otras circunstancias, como por ejemplo el teléfono fijo (para llamar a otro fijo, que es más económico), el correo, el quedar físicamente, etc. &lt;br /&gt;- Como siempre en educación es imprescindible para que los hijos utilicen bien el móvil, predicar con el ejemplo, ajustándonos y respetando nosotros también a esas normas establecidas. &lt;br /&gt;- Y por último, debemos intentar que el teléfono móvil no nos separen de nuestros hijos debido a que sea un medio o un lenguaje del que nosotros nos sentimos alejados y desconocemos. Por ejemplo, sería interesante intercambiar mensajes SMS con nuestro hijo adolescente aprendiendo esa jerga específica de la que hablábamos antes, evitando así la llamada “brecha digital” que separa a la generación de jóvenes de hoy con la de sus padres debido al uso de las nuevas tecnologías.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Problemas para la salud &lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Existen numerosas investigaciones que apuntan a que el uso del teléfono móvil, por estar basado en emisiones electromagnéticas en la banda de las microondas, resulta perjudicial para la salud. Incluso llegan a insinuar que una prolongada exposición a estas radiaciones llega a crear serios trastornos cerebrales, cataratas, Alzheimer, pérdida de memoria o fuertes dolores de cabeza. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Según un reciente estudio subvencionado por el Gobierno Británico, los teléfonos móviles podrían tener efectos biológicos más perjudiciales en los niños, ya que su sistema inmunológico no está del todo formado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Otra consecuencia negativa del excesivo uso de la telefonía móvil son los trastornos psicológicos, cuando se presentan casos de verdadera adicción. Según otro estudio de la Universidad de Lancaster, uno de cada tres usuarios de móvil está enganchado. Los síntomas son: ansiedad cuando se olvida el teléfono, se quedan si cobertura o saldo, sentirse mal cuando se alejan unos metros del aparato; en resumen, que no son capaces de pasar sin su teléfono móvil en el día a día, enviando decenas de mensajes diarios, usándolo como reloj, despertador, listín telefónico, etc. Y recurriendo a él en cualquier momento que no están ocupados, como en una sala de espera, un semáforo en rojo, etc.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;El uso del móvil por edades &lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Menores de 11 años: en términos generales desaconsejamos que los hijos menores de esta edad hagan uso de la telefonía móvil, ya que carecen de criterio para usarlo y su uso resulta innecesario en la mayoría de los casos.&lt;br /&gt;- Entre 11 y 13 años: a estas edades usan con frecuencia el teléfono fijo, pero todavía no tienen el criterio bien formado para usar correctamente un móvil, por lo que no consideramos aconsejable que tengan uno propio. &lt;br /&gt;Una buena idea puede ser que utilicen, en determinadas ocasiones, un teléfono móvil de la familia, incluso que lo prestemos en algún caso, cuando nos interese (para nuestra tranquilidad) estar mutuamente localizables. &lt;br /&gt;- Entre 13 y 15 años: esta es quizá la edad más complicada, pues aunque puedan no estar del todo preparados y su necesidad real no ser tan evidente, la presión que se recibe del exterior (compañeros, amigos, primos, etc.) es tan grande que para los chicos el hecho de tener un móvil se puede convertir en una verdadera obsesión. &lt;br /&gt;Aunque son muy capaces técnicamente de usar los servicios del móvil, a esta edad es muy fácil caer en la adicción, por lo que no lo consideramos todavía aconsejable. &lt;br /&gt;Como en el caso anterior, pueden usar, ahora con más frecuencia, uno de la familia para determinadas ocasiones, que ahora pueden ser más frecuentes. Es el momento ideal para formarle en el uso correcto y comedido del mismo (siempre precedido del ejemplo personal). &lt;br /&gt;- Mayores de 16 años: a estas edades consideramos que el hijo o hija ya puede hacerse responsable de la posesión de un teléfono móvil. Es muy necesario que se establezcan a priori las normas de uso y aconsejamos asimismo que se haga totalmente responsable de su mantenimiento económico (incluso de la propia adquisición del móvil), ya que de esta manera lo valorará más y será más consciente del gasto que supone, evitando despilfarros o consumo desmedido &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fuente: http://www.agea.org.es&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5436836158961810223-6156427442465727906?l=indarelkartea.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://indarelkartea.blogspot.com/feeds/6156427442465727906/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://indarelkartea.blogspot.com/2010/02/los-hijos-y-el-telefono-movil-marianela.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5436836158961810223/posts/default/6156427442465727906'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5436836158961810223/posts/default/6156427442465727906'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://indarelkartea.blogspot.com/2010/02/los-hijos-y-el-telefono-movil-marianela.html' title='LOS HIJOS Y EL TELÉFONO MÓVIL. MARIANELA JÁUDENES RUIZ DE ATAURI'/><author><name>Administrador</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04059885418982769895</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5436836158961810223.post-7088834028205555055</id><published>2010-01-20T01:37:00.000-08:00</published><updated>2010-01-20T01:37:04.985-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Adolescencia'/><title type='text'>LO QUE TU HIJO ADOLESCENTE DESEA OÍR DE TI. TERESA ARTOLA GONZÁLEZ |</title><content type='html'>A pesar de su aparente desapego, tu hijo adolescente espera mucho de tí, y necesita que le transmitas una serie de mensajes&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;¿De qué hablas con tu hijo adolescente? &lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es posible que la mayor parte de las conversaciones se reduzcan a retarlo y criticarlo por su aspecto descuidado, por la hora de llegar a la casa, por las notas, por estar todo el día colgado del teléfono....&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cierto es que tenemos el deber de corregir pero, si nos descuidamos, nuestra relación puede reducirse a reproches y críticas.&lt;br /&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;A pesar de su aparente desapego, de su afán por ser independiente, tu hijo adolescente espera aún mucho de ti y necesita que le transmitas una serie de mensajes. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Un adolescente necesita oír de sus padres que están orgullosos de él&lt;/strong&gt;, y no sólo cuando saca buenas notas o cuando gana el partido de fútbol, sino también cuando:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1. Se esfuerza por conseguir un objetivo, aunque no lo logre.&lt;br /&gt;2. Toma sus propias decisiones.&lt;br /&gt;3. Lo intenta de nuevo a pesar de haber fallado.&lt;br /&gt;4. Lucha por superarse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Debes hacer ver a tu hijo que estás orgulloso de él o de ella, a pesar de todo, porque es tu hijo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Que le aceptas y apruebas como persona, aunque en ocasiones no apruebes su comportamiento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Muchos adolescentes de hoy en día no tienen la suerte de escuchar con frecuencia este mensaje.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;El segundo mensaje tiene que ver con la disponibilidad&lt;/strong&gt;. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tu hijo necesita saber que estás ahí, disponible para cuando le haga falta, que siempre puede contar contigo. Aunque aparente que no te necesita, en los momentos difíciles necesita saber que cuenta contigo. Si no consigues transmitirle este mensaje buscará consejo y ayuda en otros lugares.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Debes estar disponible para cuando te necesite, lo que no es lo mismo que atosigarle con preguntas. La intimidad no se impone, se gana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Otro mensaje que debe captar tu hijo es tu interés por comprenderle&lt;/strong&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es frecuente que los adolescentes acusen a sus padres de no entenderles, de vivir en otra galaxia, de no enterarse de nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A veces simplemente nuestro hijo está intentando manipularnos: confunde el comprender con el estar de acuerdo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Debes procurar tomarte el tiempo necesario para intentar descubrir los motivos que hay detrás de las afirmaciones de tu hijo, y escucharle poniéndote «en su pellejo» antes de formarte una opinión. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al menos tu hijo debe darse cuenta de que intentas comprenderle, respetando su personalidad, su peculiar forma de ser.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Procurando estar al día: películas, canciones, famosos, deportes...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sabiendo ser flexibles en lo que no es sustancial: horarios, vestido, orden...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dando importancia a cada hijo individualmente: exámenes, salidas, amigos, diversiones...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Descubriendo al hijo callado, triste enfadado...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sabiendo perdonar, dando una segunda oportunidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sabiendo pedir perdón cuando sea necesario: no se pierde autoridad y se gana prestigio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para ello es fundamental que hagas ver a tu hijo que confías en él, de esta forma le animarás a querer estar a la altura de esa confianza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No obstante, esta confianza no implica que le permitamos hacer cosas para las que aún no está preparado o que le permitamos enfrentarse a situaciones en las que el grado de riesgo es más elevado que su nivel de madurez.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Debemos hacerle ver que esa confianza se irá desarrollando gradualmente a medida que él vaya adquiriendo más experiencia y nos vaya demostrando que es capaz de actuar de forma responsable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;El último mensaje, y también el más importante, que los hijos desean oír de sus padres es que lo quieren&lt;/strong&gt;. Cuando un adolescente no está seguro del cariño de sus padres, los demás mensajes no significan nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Necesita que le digas que le quieres y que se lo demuestres &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fuente: edufam.com&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5436836158961810223-7088834028205555055?l=indarelkartea.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://indarelkartea.blogspot.com/feeds/7088834028205555055/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://indarelkartea.blogspot.com/2010/01/lo-que-tu-hijo-adolescente-desea-oir-de.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5436836158961810223/posts/default/7088834028205555055'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5436836158961810223/posts/default/7088834028205555055'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://indarelkartea.blogspot.com/2010/01/lo-que-tu-hijo-adolescente-desea-oir-de.html' title='LO QUE TU HIJO ADOLESCENTE DESEA OÍR DE TI. TERESA ARTOLA GONZÁLEZ |'/><author><name>Administrador</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04059885418982769895</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5436836158961810223.post-940221946353087544</id><published>2010-01-13T03:03:00.000-08:00</published><updated>2010-01-13T03:03:57.160-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Tecnologias'/><title type='text'>VENTAJAS E INCONVENIENTES DE LAS REDES SOCIALES. Emili Avilés</title><content type='html'>&lt;em&gt;&lt;span style="color: #38761d; font-size: x-small;"&gt;&lt;strong&gt;Seleccionado de &lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;a href="http://www.sontushijos.org/"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="color: #38761d; font-size: x-small;"&gt;&lt;strong&gt;www.sontushijos.org&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/a&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="color: #38761d; font-size: x-small;"&gt;&lt;strong&gt; por el &lt;a href="http://www.indar.org/"&gt;Club Indar&lt;/a&gt;: &lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un buen amigo me consulta sobre el uso de las redes sociales —Hi5, Facebook, Tuenti, MySpace y otros— en Internet. Le comento que es claro que pueden ayudar a estar mejor comunicados y difundir noticias, opinión, iniciativas de solidaridad, etcétera. Pero nos será preciso a todos la prudencia, para no convertir las modernas oportunidades en esclavitudes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya comprobamos en las diversas circunstancias de la vida que el hecho de tener información no es suficiente, interesa saber administrarla de forma adecuada y no sólo para el propio provecho, si es que buscamos el bien común y el progreso real de este mundo nuestro. &lt;br /&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;El caso es que las redes sociales permiten a los usuarios fijar límites para que sólo ciertas personas puedan ver sus páginas, pero pocas veces se usan. Tan es así que muchos admiten haber caído en cierto exhibicionismo pues no tenían ni idea de que sus páginas podrían ser vistas por cualquiera. &lt;br /&gt;Además, es evidente el riesgo de derrochar energías y tiempo lo que para todos supone atender la inmediatez que producen este tipo de redes. Pueden crear una peligrosa dependencia-necesidad-obligación artificial de ser “oído” o “reconocido” inmediatamente por otros. ¡Cada uno deberá medir sus posibilidades y que libremente decida! Lo mismo se puede decir de los blogs que demandan atención permanente las 24 horas al día, como si de un indefenso y preciado ser vivo se tratase. &lt;br /&gt;Tengamos presente que para nuestro descanso, crecimiento y salud necesitamos momentos de afecto-silencio-intimidad-amistad-tertulia que nos ayuden a amortiguar el excesivo "ruido informativo ambiental". Siempre que no nos distorsione de las principales responsabilidades familiares, laborales, de amistad, de una profunda preparación profesional, adelante con Facebook. &lt;br /&gt;Las redes sociales vía Internet son un medio estupendo, pero nunca un fin. Es muy oportuno que nos interroguemos sobre ello y que compartamos reflexiones e inquietudes con los más jóvenes, en un clima de confianza y transparencia. Y, a la vez, hemos de evitar los perjuicios que para un equilibrado desarrollo comportan el individualismo y la falta de mesura en las relaciones personales. Podremos disfrutar más de esta sociedad nuestra “tan moderna” y hacer un gran bien a los demás si nos ejercitamos en un uso realmente libre, sensato y responsable de Internet. &lt;br /&gt;Por eso, depende de los contenidos que seamos capaces de generar con ellas, las redes serán estupendas. O, al contrario, dificultarán el desarrollo personal y social. Y es aquí que vuelvo a hablarles de educación, pues padres, educadores, políticos, formadores de opinión, todos de una manera u otra, es preciso que tengamos en cuenta la globalización y las nuevas tecnologías como elementos necesarios a los que acogerse y vincularse, con creatividad y sin prejuicios. &lt;br /&gt;No pongamos puertas al campo, pero sí será preciso evitar el ruido de los “portazos” incomunicadores que cualquier adicción –incluso la de engrosar la cantidad registrada de amigos en red- podría suponer para una buena convivencia o para la mejora humana y profesional de cada uno de nosotros. &lt;br /&gt;Nos es preciso avanzar mucho en la capacidad de reflexionar con tino, sin autoengaños. Hemos de estar alerta ante pulsiones exageradas y sentimentalismos inmovilizadores o autocomplacientes. Y es que al preguntar a hombres y mujeres jóvenes qué les hace realmente felices, contestan mayoritariamente que la armonía de las relaciones familiares, de amistad y de pareja. Pues ¡ea!, para conseguirlo necesitamos una importante “dosis” de presencia; un sincero, cotidiano y, por qué no, apasionado “tête-à-tête”. Como dice el refrán castizo: “El roce hace el cariño”. &lt;br /&gt;Y no me salgo del tema al recordar que nuestros jóvenes se reconocen, con desagrado, consumistas, egoístas y poco comprometidos. Pues tengamos eso en cuenta, ya que sus inseguridades y miedos ante imposiciones, manipulaciones y situaciones de crisis, sólo se pueden superar aprendiendo a “vivir-con”, no sólo a “vivir-junto”. Para ello nos hemos de ejercitar todos en unas relaciones sociales, socialización grupal básica, más solidarias, que no olvidemos tienen su fundamento primigenio en la familia. Así, con medios modernos o tradicionales, el dinamismo humano y la creatividad estarán siempre presentes. &lt;br /&gt;Sea como sea, que en este nuevo año 2009 sepamos sacar buen partido al tiempo y energías que nos quedan por delante. Y recordemos que no toda la realidad de nuestra vida es la que pasa por la red. Ni muchísimo menos. Animemos a nuestro alrededor el hábito de pensar, argumentar y razonar; ejercitemos el buen humor y el respeto; tengamos la felicidad de los demás como objetivo real y concreto. Que a eso lleguemos todos, en la red más rápido y de más formas, con la idea clara del inefable e íntimo valor de cada persona.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5436836158961810223-940221946353087544?l=indarelkartea.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://indarelkartea.blogspot.com/feeds/940221946353087544/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://indarelkartea.blogspot.com/2010/01/ventajas-e-inconvenientes-de-las-redes.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5436836158961810223/posts/default/940221946353087544'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5436836158961810223/posts/default/940221946353087544'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://indarelkartea.blogspot.com/2010/01/ventajas-e-inconvenientes-de-las-redes.html' title='VENTAJAS E INCONVENIENTES DE LAS REDES SOCIALES. Emili Avilés'/><author><name>Administrador</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04059885418982769895</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5436836158961810223.post-8181893502419702312</id><published>2009-12-28T10:57:00.000-08:00</published><updated>2009-12-28T10:57:03.274-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Adolescencia'/><title type='text'>PROBLEMAS MÁS COMUNES EN LOS ADOLESCENTES. Tania Santiago</title><content type='html'>&lt;span style="color: #38761d;"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;Desde &lt;span style="color: #38761d;"&gt;la &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;a href="http://www.indar.org/"&gt;&lt;span style="color: #38761d; font-size: x-small;"&gt;Asociación Juvenil Club Indar &lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;&lt;span style="color: #38761d;"&gt;os&lt;/span&gt; ofrecemos este texto que pensamos puede ser de vuestro interés. Está en &lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;a href="http://www.sontushijos.org/"&gt;&lt;span style="color: #38761d; font-size: x-small;"&gt;http://www.sontushijos.org/&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La adolescencia está llena de problemas, desde la baja autoestima, la falta de motivación, el desorden… pero podemos ayudar a nuestros hijos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Se ha convertido tu hijo dulce y alegre en un adolescente amargado? No es raro, pero debemos entender por qué se comporta así. Podría hacerlo para sorprenderte, o porque no se puede controlar y en su mente fluyen muchas emociones. O podría ser que cuando está con sus amigos, el decir tacos y el tratarse de mala manera es lo más común entre ellos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;LA AUTOESTIMA&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una de las mayores preocupaciones de los adolescentes es su apariencia. El cuerpo está en pleno cambio, les salen granos… no es de extrañar que los adolescentes pasen tanto tiempo mirándose al espejo.&lt;br /&gt;Si tu hijo no es feliz con lo que ve (pocos los son) esto puede mermar su autoestima.&lt;br /&gt;Intenta evitar hacer bromas sobre su físico, y también es un error hacerles pensar que no tiene importancia. Para lo que en tu opinión es una tontería para ellos representa un mundo.&lt;br /&gt;Intenta explicarle que la gente apenas nota lo que a ellos dan tanta importancia. Cuanto mejor se sientan los adolescentes con ellos mismos, su autoestima será mejor y tendrán más armas para enfrentarse a los problemas de cada día.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;LAS FRUSTRACIONES&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para algunos adolescentes es fácil vencer las frustraciones, ya sea en el ámbito deportivo, los exámenes o sus relaciones personales, pero para otros puede suponer una grave crisis. Si tu hijo reacciona mal cuando tratas de ayudarle a tratar sus emociones, intenta que entienda sus emociones antes de enfrentarse a un fracaso de forma efectiva.&lt;br /&gt;Necesita saber que le apoyas aunque sus resultados académicos o deportivos no sean los esperados. Si tu hijo no consigue los resultados académicos esperados, ayúdale a tener en cuenta que todo el mundo tiene resultados que no se espera alguna vez en la vida y que si se ha esforzado: eso es lo que importa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;LOS SENTIMIENTOS&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Algunos adolescentes, especialmente los chicos, tienen menos facilidad para expresar lo que sienten. La vergüenza, la irritabilidad, la decepción son emociones difíciles de aflorar y a veces solo el enfado es lo único que saben transmitir.&lt;br /&gt;Si tu hijo adolescente tiene dificultades para identificar y articular lo que siente, simplemente pregúntale: “¿Estás molesto por algo? ¿Te preocupa algo?” Esto puede ayudar a ambos a identificar lo que siente. Otros encuentran en la actividad deportiva una forma de transmitir sus emociones. Un tercer grupo simplemente necesita espacio para pensar en sus problemas y en sus decepciones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;EL DESORDEN&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El desorden es un campo de batalla muy común entre padres y adolescentes. Si os volvéis locos con el abrigo tirado en medio, o las toallas tiradas en el baño, no estáis solos. Simplemente tener en cuenta que no lo hace para molestarnos, es un reflejo de que sus pensamientos están en otra parte.&lt;br /&gt;Su cuarto es su espacio privado y deberíamos respetarlo, incluso el adolescente más desordenado se cansa alguna vez de tanto desorden y decide ordenar de vez en cuando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;CONSEJOS&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Muchos padres son controladores cuando sus hijos son pequeños, en parte porque toman la mayor parte de las decisiones por ellos, pero esto cambia cuando los hijos crecen y se hacen adolescentes.&lt;br /&gt;Los padres necesitan guiar a sus hijos hacia la edad adulta y establecer unos límites claros sin resultar demasiado autoritarios. La cosa se plantea difícil.&lt;br /&gt;Debemos aceptar que no podemos controlarles con ordenes o amenazas y que seguramente rechazarán valores y creencias porque están tratando de crecer como individuos, pero nuestro ejemplo puede ser de gran ayuda para que se formen como personas. No le ignores cuando habla o te trate con desprecio, los padres nos merecemos que nos hablen con respeto y de forma aceptable.&lt;br /&gt;Hay que seguir prestando atención a lo que hace y con quién va, no es sensato dejarle “suelto” en el mundo.&lt;br /&gt;Recordad que el conflicto y las pequeñas batallas serán algo inevitable, pero estableced claramente los límites y negociad de vez en cuando para gradualmente ir soltando las amarras.&lt;br /&gt;En lo que sea posible, permitid a los adolescentes que tomen sus propias decisiones y que aprendan de sus errores.&lt;br /&gt;Si una regla se rompe, aplicar un castigo justo; cuando actúan como si te odiaran es porque están confundidos o molestos o enfadados por nuestros intentos de controlarles.&lt;br /&gt;Pero sobre todo el consejo mejor es: Haced todo lo posible por mantener la calma.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5436836158961810223-8181893502419702312?l=indarelkartea.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://indarelkartea.blogspot.com/feeds/8181893502419702312/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://indarelkartea.blogspot.com/2009/12/problemas-mas-comunes-en-los.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5436836158961810223/posts/default/8181893502419702312'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5436836158961810223/posts/default/8181893502419702312'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://indarelkartea.blogspot.com/2009/12/problemas-mas-comunes-en-los.html' title='PROBLEMAS MÁS COMUNES EN LOS ADOLESCENTES. Tania Santiago'/><author><name>Administrador</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04059885418982769895</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5436836158961810223.post-6929096748301584333</id><published>2009-12-14T01:45:00.000-08:00</published><updated>2009-12-14T01:45:48.581-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Doctrina'/><title type='text'>Ideología de género, la más insidiosa y destructora revolución social</title><content type='html'>MADRID, jueves, 3 diciembre 2009 (ZENIT.org).- Nos encontramos ante la más insidiosa y destructora revolución social. A esta conclusión llega el libro "La ideología de género. Reflexiones críticas", uno de los primeros análisis críticos en español sobre la nueva revolución social. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con prólogo del cardenal Antonio Cañizares, prefecto de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, el volumen ha sido realizado por un grupo de doce investigadores y profesores de varias universidades católicas, pertenecientes a distintas áreas de las ciencias sociales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Publicado por la editorial Ciudadela, el volumen, en sus 400 páginas, hace un exhaustivo estudio de las implicaciones sociales, ideológicas, jurídicas, éticas antropológicas y médicas de una de las ofensivas ideológicas más activas en la sociedad actual. &lt;br /&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Como señaló en la presentación del libro, en la Universidad Francisco de Vitoria, el 23 de noviembre, el doctor Vicente Lozano, vicerrector de Ordenación Académica de la citada Universidad, se trata de un libro valiente que se atreve a cuestionar lo políticamente correcto, además, de un libro sólido que desde distintos ámbitos del saber cuestiona la ideología de género con argumentos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como tantas veces ha sucedido a lo largo de la historia, señaló, el debate de fondo se sitúa entre quienes consideran que las formas de convivencia y las decisiones humanas han de fundarse en principios de orden natural, y quienes falazmente arguyen que es la libertad de cada quien la que decide arbitrariamente sus referentes. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El acto de presentación estuvo moderado por Cristina López Schligting, periodista y presentadora del programa de radio "La tarde con Cristina", que emite la cadena COPE. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En sus palabras iniciales se refirió al prólogo del libro, firmado por el cardenal Antonio Cañizares, donde el prefecto de la Sagrada Congregación para los Sacramentos alerta que "desde hace ya décadas nos encontramos ante una nueva y gran revolución cultural, una de las más insidiosas y destructoras que puedan pensarse para la que no existe naturaleza, no existe verdad del hombre". &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde su experiencia, Cristina indicó que hay una serie de temas que para nuestra sociedad están "prohibidos": los relativos a la identidad y orientación sexual, las relaciones hombre-mujer, el matrimonio, la familia... Y que cuando no se ajusta al pensamiento dominante, siempre hay llamadas de protesta. Al analizar lo que sucedía, llegó a la conclusión de que el nexo común que vincula dichas cuestiones está manipulado desde la ideología de género.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el turno de intervenciones dio en primer lugar la palabra a Antonio Arcones, director de la editorial Ciudadela, quien reconoció que la apuesta de su editorial está en poner sobre la palestra aquellos temas sobre los que pocos se atreven a hablar, de manera que no se hurte a la sociedad el auténtico pluralismo en el debate de ideas. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A continuación tomó la palabra el doctor Aquilino Polaino, catedrático de Psicopatología, y uno de los expertos que ha contribuido a la redacción del estudio con un capítulo dedicado al análisis de "la construcción social de 'género'". &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En sus palabras explicó cómo la cumbre de la ONU de Pequín en 1995 fue un momento clave para la consolidación de los principios básicos en torno a los cuales se articula la ideología de género. Explicó brevemente la carga ideológica de cada uno de ellos, que pueden resumirse en los siguientes: la "liberación" sexual, entendida como la separación radical entre los comportamientos sexuales y cualquiera de las dimensiones específicas del ser humano. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En consecuencia, se aplican las categorías neomarxistas por las que en orden a esa liberación, se sustituye la lucha de clases por la lucha de sexos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un tercer elemento clave es la pérdida de la identidad de la persona, a la que se priva de su dimensión sexual constitutiva, pues con la propuesta del género se la vacía de sentido y usurpa. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Finalmente, indicó como última consecuencia grave de esta ideología, la abolición de las instituciones que presentan un peligro para su difusión: la familia, la Universidad y la Iglesia. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tomó a continuación la palabra otro de los expertos que han participado en la elaboración del estudio, el catedrático de Teoría Económica de la Universidad San Pablo-CEU, el doctor Rafael Rubio de Urquía. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Denunció cómo "la premisa básica de la ideología de género --que cada uno se construye a sí mismo con independencia de su naturaleza sexuada-- es radicalmente falsa. La determinación sexual es constitutiva de la persona, de manera que sólo existe la persona-varón y la persona-mujer, y además están hechos el uno para el otro". &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tal constatación, además, viene avalada por la concepción del ser humano en todas las civilizaciones a lo largo de la historia. Por eso, insistió, "supone una negación de la persona humana" y nos conduce a la descivilización gravísima de la cultura occidental. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El doctor Rubio de Urquía incidió, además, en que a su juicio el problema principal no está tanto en los defensores de la ideología de género, sino en la aparente apatía de la sociedad, y singularmente en los cristianos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Nos hemos desvinculado del contenido esencial de la fe cristiana y de la tradición de la Iglesia, y nos hemos convertido en socios y cómplices acomodaticios de este proceso descivilizador", denunció. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recordó a este propósito cómo en la encíclica Caritas in Veritate, Benedicto XVI denuncia que nos hemos apartado de los pilares básicos de nuestra cultura, y en concreto, de la concepción cristiana de persona; que hemos caído en el materialismo práctico, el relativismo mental y la desconfianza en la razón, todo lo cual ha hecho posible que la ideología de género en el espacio de cuarenta años haya destruido una cultura milenaria. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El vicedecano de la facultad de Teología San Dámaso de Madrid y catedrático de Moral Fundamental, don Juan José Pérez-Soba, resaltó en sus palabras que la ideología de género trata de hacer una persona débil y manipulable, como consecuencia de la disolución de su identidad sexual. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Está convencido de que se trata de una revolución sexual que "ha triunfado y ha cogido a la Iglesia con el pie cambiado", por lo que no ha sabido responder a ella. Esbozó rápidamente un análisis histórico para mostrar cómo la revolución sexual de los años 60 fue un eco de otra anterior, de los años 20, que triunfó porque está unida a una crisis moral provocada por la caída del puritanismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En aquel contexto, cualquiera que pretendiera oponerse a la revolución sexual era tachado de puritano y no era tenido en cuenta. Dicha revolución sexual de los años 60, además, añadió a la anterior la separación neta entre amor y sexualidad, convirtiendo así la sexualidad en un material de consumo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sobre esta base, conforme a la cual si algo se consume no tiene más valor que el disfrute mientras dura, la sexualidad dejó de ser importante y esencial, de modo que se manipula a capricho, se construye. Desparece la sexualidad y aparece el género. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llegados a este punto, indicó, quienes la promueven están experimentando con la construcción de una nueva sociedad. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Han ganado la batalla política", denunció "y ahora están empeñados en ganar la batalla de la educación". "Tenemos que adelantarnos, y lanzar una propuesta: enseñar a amar". &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las intervenciones de los expertos reunidos en la presentación concluyeron con las palabras de una de las coordinadoras del estudio, la doctora en Derecho y licenciada en Ciencias Religiosas, la profesora María Lacalle, de la Universidad Francisco de Vitoria. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En su breve alocución sintetizó algunas de las principales consecuencias que la ideología de género está teniendo a la hora de configurar un nuevo modelo de sociedad a través de las reformas legislativas y de los medios de comunicación. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ambos, leyes y medios, desempeñan un papel pedagógico clave en una sociedad que carece de formación y juicio crítico. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así, indicó, "una de las principales consecuencias de la ideología de género es la distorsión de la maternidad", pues una sus consignas defiende que la mujer, para liberarse completamente y alcanzar la plena igualdad con el hombre, debe controlar por completo su fecundidad. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por eso sus defensores reivindican el aborto libre y gratuito como una medida imprescindible para alcanzar la igualdad. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Eso explica -denunció- la existencia en España del ministerio de Igualdad, que no parece tener más cometido conocido que el de poner el aborto al alcance de toda mujer". &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A esto se añade, dijo, la propuesta de un modelo de mujer autosuficiente, que no depende de nadie, y de la cual tampoco depende nadie. Una mujer autónoma que se ocupa sólo de sí misma. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Explicó que algunos autores se han referido a este planteamiento como "el abandono cultural de la maternidad", lo que ha provocado una distorsión de la identidad femenina. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La doctora Lacalle mostró cómo también se altera la concepción del hijo, que ya no es un don que se acoge, sino que se considera como un derecho. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eso justifica el planteamiento de que la mujer, si considera que el hijo llega en un momento "inoportuno", tiene derecho a matarlo; o de que si no llega cuando se "desea", se fabrica mediante las técnicas de reproducción asistida. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Remarcó en su denuncia el hecho de que "se haya convertido el deseo individual en fuente de derecho". &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Finalizó su intervención con una propuesta: "mostrar la belleza de la maternidad, el significado profundo de la complementariedad, ayudar a descubrir la identidad femenina para que las mujeres puedan ser mujeres, y los hombres puedan ser hombres".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por José Ángel Agejas&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5436836158961810223-6929096748301584333?l=indarelkartea.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://indarelkartea.blogspot.com/feeds/6929096748301584333/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://indarelkartea.blogspot.com/2009/12/ideologia-de-genero-la-mas-insidiosa-y.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5436836158961810223/posts/default/6929096748301584333'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5436836158961810223/posts/default/6929096748301584333'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://indarelkartea.blogspot.com/2009/12/ideologia-de-genero-la-mas-insidiosa-y.html' title='Ideología de género, la más insidiosa y destructora revolución social'/><author><name>Administrador</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04059885418982769895</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5436836158961810223.post-2679147364263804372</id><published>2009-12-07T13:03:00.000-08:00</published><updated>2009-12-07T13:04:01.278-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Adolescencia'/><title type='text'>EL “PORRO”: MÁS PRUEBAS DE TRASTORNOS MÉDICOS Y FRACASO ESCOLAR</title><content type='html'>La guía Cannabis II es la segunda edición (la primera fue en 2006) de un documento que recopila nuevas pruebas científicas, toxicológicas y clínicas, acerca de los efectos negativos del consumo de esta droga.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Carmela Moya, delegada del Plan Nacional sobre Drogas, responsable de la redacción del informe, remarcó en la presentación del texto que “el consumo de cannabis produce alteraciones del sistema nervioso central, déficit en la memoria, la atención, la capacidad psicomotora y está directamente relacionado con el fracaso escolar. También puede producir otros trastornos mentales, como la psicosis”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;La parte más elocuente del informe se concentra en los dos capítulos centrales, “Manifestaciones clínicas asociadas al consumo de cannabis” (cap. IV) y “Cannabis y trastornos mentales” (cap. V). De su lectura se deduce una visión nada complaciente con el porro, frente a la que podría transmitir cierta aceptación ingenua, extendida entre la población más joven.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como se dijo en la presentación de la guía, “el cannabis es una droga y como tal se comporta”. De ahí que el Ministerio de Sanidad, en sintonía con las recomendaciones de la ONU, asuma la lucha contra la que es la droga psicoactiva ilegal más consumida de todo el mundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Perjudica la memoria y la concentración&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De entre los daños provocados por el consumo de esta droga, la guía destaca aquellos que afectan al sistema nervioso central: numerosos estudios muestran que el consumo habitual de esta droga, en particular si comienza antes de los 16 años, provoca daños graves en el tejido cerebral y en su funcionamiento, así como trastornos de ansiedad, depresivos y psicóticos. En efecto, son significativos los efectos perjudiciales del cannabis en la función motora, en la conducta alimentaria, en la capacidad de acción y reacción y en la conducción de vehículos, entre otras funciones asociadas a la actividad neurológica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por otra parte, las últimas investigaciones revelan que los hijos de mujeres que consumieron cannabis durante la lactancia presentan limitaciones significativas en capacidades como la memoria o la organización de tareas, además de riesgo de bajo peso al nacer. Revelan igualmente lo equivocado de una ingenua estrategia de recurso terapéutico al cannabis durante periodos de desintoxicación de otras drogas más fuertes: la droga llama a la droga. Su consumo va asociado a un fenómeno de “puerta de entrada” a otras drogas más agresivas y adictivas, aunque ello no significa que todos los que las consumen acaben utilizando otras drogas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Consumo asociado al fracaso escolar&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pese a todo, uno de cada cinco jóvenes de entre 14 y 18 años ha consumido la droga en el último mes, según datos que recoge la guía. En concreto, la edad media de inicio en el consumo en los estudiantes de secundaria se sitúa en 14,6 años. El informe detecta que son ya 40.000 los jóvenes consumidores habituales de esta droga que presentan un “consumo problemático”, es decir, con trastornos de dependencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tampoco deja de ser problemático el consumo ocasional, si se tienen en cuenta otros datos de la guía; por ejemplo, la evidencia del daño provocado por el fenómeno del policonsumo (la combinación del cannabis con otras drogas: anfetaminas y cocaína, pero también alcohol y tabaco), de cuya incidencia negativa también hay ya certeza experimental. En este sentido, otro dato resulta poco tranquilizador: entre un 7 y un 10 % de las personas que han probado alguna vez cannabis tienen riesgo de desarrollar un trastorno de dependencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es cierto, por otra parte, que ha descendido 5 puntos el consumo medio de cannabis entre los jóvenes desde 2004, pero la proporción (20,1%) sigue siendo elevada. Con todo, esa mejora de los resultados obedece a una mayor percepción del riesgo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por último, el informe aporta pruebas de un aspecto polémico, pero que resulta bastante intuitivo: la relación entre consumo de cannabis y fracaso escolar. En concreto, tan sólo un 2% de los consumidores tempranos alcanza un título universitario. Si nos limitamos a la etapa escolar previa, no faltan tampoco datos elocuentes: dentro de aquellos consumidores que han fumado cannabis en el último mes, el 36,6% han repetido más de un curso, el 33,5% ha repetido un curso y el 20,2% no ha repetido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La delegada del Plan Nacional sobre Drogas extrajo las consecuencias de este consumo en relación con el rendimiento escolar: “el incremento del consumo de cannabis en el periodo académico se asocia a la obtención de peores calificaciones académicas, menor satisfacción, actitudes negativas hacia la escuela, un pobre rendimiento escolar, un aumento del absentismo y una mayor prevalencia de abandono de los estudios”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: #38761d;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;Seleccionado por &lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;a href="http://www.indar.org/"&gt;&lt;span style="color: #38761d;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;Indar&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="color: #38761d;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt; de Aceprensa.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5436836158961810223-2679147364263804372?l=indarelkartea.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://indarelkartea.blogspot.com/feeds/2679147364263804372/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://indarelkartea.blogspot.com/2009/12/el-porro-mas-pruebas-de-trastornos.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5436836158961810223/posts/default/2679147364263804372'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5436836158961810223/posts/default/2679147364263804372'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://indarelkartea.blogspot.com/2009/12/el-porro-mas-pruebas-de-trastornos.html' title='EL “PORRO”: MÁS PRUEBAS DE TRASTORNOS MÉDICOS Y FRACASO ESCOLAR'/><author><name>Administrador</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04059885418982769895</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5436836158961810223.post-6128958988406453872</id><published>2009-11-29T09:37:00.000-08:00</published><updated>2009-11-29T09:39:03.063-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Doctrina'/><title type='text'>DEFENDER LA VIDA CON EFICACIA. La personalidad del defensor. Jutta Burggraf</title><content type='html'>&lt;strong&gt;&lt;span style="color: #38761d; font-size: x-small;"&gt;&lt;em&gt;Publicado por Zenit y seleccionado por el &lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;a href="http://www.indar.org/"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color: #38761d; font-size: x-small;"&gt;&lt;em&gt;Club Indar&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/a&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color: #38761d; font-size: x-small;"&gt;&lt;em&gt;. Se trata de la Conferencia inaugural del Congreso Mundial Provida 2009 de Zaragoza impartida por Jutta Burggraf.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una de las preguntas centrales, alrededor de las que giran mis pensamientos desde hace algún tiempo, son las siguientes: ¿Cómo ayudar a quienes parecen despreciar la vida? ¿Cómo orientar a las personas que, frente a situaciones límite, han elegido una salida que supone una tragedia: han optado por el aborto o la eutanasia?&lt;br /&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;REFLEXIONES INTRODUCTORIAS&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recuerdo a una escritora alemana, Karin Struck. Fuimos amigas en la última época de su vida. Si ella no hubiera sufrido una muerte prematura (2006), seguramente estaría hoy entre nosotros, en este gran Congreso por la vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Durante muchos años, Karin fue una novelista famosa. En sus tiempos de universitaria, militó en el partido comunista; después, propagó el amor libre y la homosexualidad. Decidió vivir sola con sus cuatro hijos, sin marido ni novios. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un día abortó a su quinto hijo. Aunque no practicaba ninguna religión y vivía ajena a los tradicionales códigos éticos, quedó profundamente asustada del acto que había cometido. Con su sensibilidad de artista, expresó su angustia en un libro titulado “Ich seh mein Kind im Traum” (“Veo a mi hijo en los sueños”, 1992).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A raíz de la publicación de ese libro, su vida cambió radicalmente. Las grandes editoriales le cerraron las puertas, y también las revistas importantes, la radio y la televisión rechazaron sus colaboraciones habituales. Karin quedó completamente marginada, eliminada de la mirada del gran público. Y tomó conciencia, cada vez más profunda, del grado de enfermedad de nuestras sociedades.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fue una mujer radical y valiente. Cuando se dio cuenta de que estaba financiando –indirectamente– miles de abortos, por el mero hecho de pagar la seguridad social, se dio de baja en ella, junto con sus cuatro hijos. Pero pocas semanas más tarde, tuvo un accidente gravísimo con su hijo pequeño en el coche: tanto ella como el niño quedaron en coma, precisaban de varias intervenciones quirúrgicas y de largos períodos en el hospital. Desde el punto de vista de su situación económica, esto significaba que Karin había caído en la indigencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo, ella no estaba sola. Los grupos pro vida –de Alemania, Suiza y Austria– y muchas personas singulares que la habían conocido a través de su libro contra el aborto formaron una red de ayuda para Karin. Le socorrieron tanto material, como espiritualmente; le dieron fuerza para replantear su vida desde los cimientos, y ánimo para salir adelante. En una de sus últimas cartas, Karin me contó: “Ahora limpio las casas de otras familias y, en algún momento, espero terminar mis estudios. Ya no soy famosa, ni quiero serlo. Por fin, estoy en paz”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me gustaría que mirásemos juntos a estas personas que ayudaron a Karin. Le dieron la ayuda económica, tan necesaria en una situación precaria. Pero le regalaron mucho más: le transmitieron una nueva alegría, una nueva esperanza en su situación dolorosa. Se puede decir que despertaban y defendían su vida de un modo integral.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En lo que sigue, no me refiero, por tanto, a lo que digan los “defensores de la vida” –que somos todos nosotros– a los grupos de presión o a algunos políticos. Tampoco me refiero a los panfletos que escriben, ni a las manifestaciones que organizan. Sólo quiero reflexionar con ustedes sobre nuestro comportamiento diario frente a personas concretas “del otro bando”: personas que han abortado o quieren hacerlo, que han pedido la eutanasia o quieren hacerlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Algunos de los “defensores” están organizados en asociaciones, otros no. Ordinariamente, no hace falta pertenecer a un grupo para defender la vida, aunque muchas veces sea oportuno. Sin embargo, no debemos olvidar que la potencia de un grupo depende de la personalidad de cada uno de sus miembros. Por eso, es tan importante empezar por nosotros mismos, si queremos defender la vida con eficacia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;I. ALGUNAS ACTITUDES CONVENIENTES&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todos somos muy distintos los unos de los otros, y también las circunstancias en las que nos encontramos. Es bueno, además, que las diferentes personas tengamos diferentes maneras de actuar. Sin embargo, podemos destacar algunos rasgos comunes que, de un modo u otro, debería desarrollar cada “defensor”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;1. Fortaleza&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hace falta una buena dosis de valentía y de fortaleza para trabajar a favor de la vida en nuestra era de las dictaduras ocultas o manifiestas. Les voy a contar unos hechos que lo muestran con toda claridad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando cayó el Muro de Berlín, Alemania Oriental fue, de repente, un Estado libre, en el que regían nuevas leyes. Entonces, se abrieron los archivos de la policía secreta, y se descubrieron –entre miles de otros asuntos vergonzosos– algunos hechos especialmente considerables, que apenas fueron dados a conocer a los ciudadanos. La policía secreta de la Alemania comunista había estado muy pendiente de la destrucción de la moral pública y privada en Alemania Occidental. Empleó métodos muy precisos para frenar la defensa de la dignidad humana, del matrimonio y de la familia. Así, por ejemplo, cada vez que alguien se pronunciaba a favor de la vida –en la televisión, en la radio o en algún periódico–, recibía severas críticas en casi todos los medios. Era llamado “fascista”, intolerante y arrogante; fue despreciado, ridiculizado y –finalmente– callado. Muchas de las críticas llegaron con un nombre falso de Alemania comunista.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si estamos dispuestos a trabajar a favor de la vida, necesitamos un corazón libre y fuerte. Tenemos que llegar a ser cada vez más independientes de los juicios de los otros. Un auténtico “defensor” acepta serenamente ser tomado por loco. En realidad, es más sano que una persona considerada “normal” en razón de su buena adaptación en nuestra sociedad, porque no renuncia a su capacidad de pensar por cuenta propia, ni a su espontaneidad; sigue, a pesar de los obstáculos, su propia luz interior, y se opone a todo lo que empequeñece al hombre, le masifica o cosifica, le manipula y engaña.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Antes de la despenalización de la eutanasia en los Países Bajos (1-IV-2002), ya era costumbre, en muchos hospitales, “hacer desaparecer” a los enfermos terminales clandestinamente, cuando a alguien le parecía oportuno. En esos tiempos, la madre de Piet, un conocido mío, estaba muriendo de una enfermedad dolorosa. En sus últimos días sufría enormemente y, estando toda la familia reunida en su habitación, el médico jefe entró, miró a la gente, llamó a Piet y le dijo en el pasillo: “Mira, yo daría ahora una inyección a tu madre, para provocarle una buena muerte. Pero sé que tú tienes otras convicciones. Por eso, necesito tu consentimiento; no quiero tener líos”. Piet no dio el permiso, y el médico no pudo aplicar la eutanasia. La madre sufrió una larga agonía. “Fue traumático –me comentó Piet después–. Ves morir a tu madre y no puedes ayudarla. Y, por encima de eso, toda la familia te echa la culpa por sus sufrimientos, y te reprocha la dureza de tu corazón”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Realmente, hay situaciones sumamente duras. Existe el peligro de tambalearse, y es posible que caigamos, si no tenemos convicciones fuertes, muy personalizadas y arraigadas en una visión completa de la existencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;2. Humildad&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El “defensor de la vida” está dispuesto a oponerse –contra viento y marea– al mal en nuestro mundo. Por esta causa, vale la pena perder el prestigio social y gastar hasta las últimas energías.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo, tenemos que reconocer que todos somos débiles y podemos cansarnos. Todos participamos en el mal. Durante la II Guerra Mundial, el escritor trapense Thomas Merton afirmó con contrición, desde América: “Que cada uno reconozca su propia gran culpa, ya que todos somos, de algún modo, culpables de esta guerra... Nosotros somos un árbol del cual Hitler es uno de sus frutos, y todos le alimentamos”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Según uno de sus biógrafos, Merton sabía muy bien “que el pecado, el mal y la violencia que veía en el mundo, era el mismo pecado, el mismo mal y la misma violencia que había descubierto en su propio corazón… La impureza del mundo era un espejo de la impureza en su propio interior”. En la soledad y en el silencio, Merton tomó conciencia de que en él vivía la humanidad entera, con toda su miseria, pero también con su anhelo de amor: encontró el mundo en su propio territorio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estas experiencias nos invitan a mirar hondamente la condición humana, y a hacer menos radicales nuestros juicios sobre situaciones complejas. No hay sólo dos colores, el blanco y el negro: el mundo no está lleno de pecadores, por una parte, y de mártires que mueren cantando, por otra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Este hecho lo ilustró Juan Pablo II en su visita al campo de concentración, en Auschwitz. Cuando el papa entró en ese lugar de espanto, donde habían muerto muchos de sus amigos y compañeros de la infancia, no dio ningún sermón, ninguna amonestación. Comenzó a rezar la oración del “Yo confieso” pidiendo perdón a Dios por sus propios pecados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todos estamos profunda y personalmente involucrados en los acontecimientos de nuestro mundo. Si aceptamos humildemente este hecho y miramos al centro más íntimo de nuestro ser, podemos mejorar, al menos, una pequeña porción de la sociedad, de la que formamos parte. Y entonces podemos ver, con ojos más limpios, que, aparte de todos los errores, hay mucho bueno y bello en los demás.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se cuenta que el general Robert Lee habló, en alguna reunión, en los términos más elogiosos sobre algún oficial bajo su mando. Otro militar que estaba presente quedó atónito: “General –le dijo– ¿no sabe que el hombre del que habla con tanta admiración es uno de sus peores enemigos, que no pierde ocasión de denigrarle?” “Sí –respondió el general Lee–. Pero me pidieron mi opinión de él, no la opinión que él tiene de mí”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sólo cuando luchamos por ser sinceramente humildes, existe la posibilidad de que otra persona nos abra su corazón. A veces conviene hablar primero de nuestras propias faltas, de los propios errores. El sabio chino Laotse dijo hace 25 siglos: “La razón por la cual los ríos y los mares reciben el homenaje de cien torrentes de la montaña es que se mantienen por debajo de ellos. Así son capaces de reinar sobre todos los torrentes de la montaña”. De modo parecido tendría que actuar quien quiere transmitir una verdad: debe colocarse debajo de los hombres. Así, los otros no sienten su peso, y no toman sus palabras como insulto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aparte de ello, cada hombre es, realmente, superior a nosotros en varios aspectos. En este sentido, podemos aprender de todos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;3. Saber escuchar&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una de las consecuencias inmediatas de la humildad es la capacidad de acoger y escuchar al otro. A veces, se necesita mucho carácter y dominio de sí mismo para no exasperarse inmediatamente. Sin embargo, el enfado y los reproches son inútiles, porque ponen a la otra persona a la defensiva y, por lo común, hacen que trate de justificarse. Herir al otro con críticas punzantes, no sólo no corrige, sino que agrava la situación. Las heridas pueden crear resentimientos que, a veces, perduran décadas y siguen ardiendo hasta la muerte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando alguien se equivoca, quizá lo admita para sus adentros. Y si le sabemos llevar, con suavidad y con tacto, quizá lo admita también ante nosotros. Pero no ocurre así cuando tratamos de convencerle a toda costa de que no tiene razón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El secreto para actuar con tranquilidad consiste en no identificar a la persona con su obra. Todo ser humano es más grande que su culpa. Un ejemplo elocuente nos da Albert Camus, que se dirige en una carta pública a los nazis, y habla de los crímenes cometidos en Francia: “Y a pesar de ustedes, les seguiré llamando hombres… Nos esforzamos en respetar en ustedes lo que ustedes no respetaban en los demás”. Cada persona está por encima de sus peores errores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Casi todos hablamos demasiado, cuando tratamos de atraer a los demás a nuestro modo de pensar. Primero tiene que hablar la otra persona. Ella sabe más que nosotros acerca de sus problemas, de sus luchas y sus sufrimientos. Es preciso crear un clima en el que puede hablar sin medir sus palabras, puede mostrar sus debilidades sin temor alguno a que se le censure.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estamos llamados a empeñarnos en el difícil arte de ir al fondo con los demás, de no quedarnos en lo que dicen, sino llegar a lo que quieren decir, de no oír solamente palabras, sino mensajes. Con frecuencia, conviene asumir la función de papelera o de cubo de basura. Tal vez la escasez de estos “oyentes papelera” sea la causa de una soledad angustiosa de tantas personas: están llenas de sentimientos destructivos y de experiencias horribles, que no pueden compartir con nadie.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si nos vemos en desacuerdo con la persona que habla, podemos estar de interrumpirla. Pero es mejor no hacerlo; así no la ayudamos. Ella no nos prestará atención, mientras tenga todavía una cantidad de ideas y vivencias propias que reclaman expresión. Lo primero no es dar consejos, sino estar al lado del otro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tenemos que escuchar, tranquilamente, hasta el final. La palabra que se queda dentro de una persona puede ser la decisiva. Y justamente esta palabra tiene que salir. Por eso –advierte Guardini–, hemos de ejercitarnos para “ver, escuchar, sentir cómo, detrás de un sentimiento que se muestra, detrás de un pensamiento que se expresa, hay mucho más que permanece oculto; y cuando lo que ha estado oculto es finalmente conocido, puede ser que detrás de ello exista todavía más”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los mejores conversadores no son los que hablan bien, sino las personas que se interesan por lo que dicen los demás.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;4. Comprensión&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recuerdo a una adolescente desesperada que se había quedado embarazada y sufría fuertes presiones para abortar. Durante varias semanas, había buscado ayuda, pero no sabía a quién dirigirse. Cuando hablé con ella, le pregunté por qué no había dicho nada a su amiga que colaboraba fervorosamente en una asociación pro vida. “Imposible –me respondió–. No puedo hablar con ella sobre estos temas. Sería un escándalo para ella. Nuestra amistad acabaría”. Pero, cuando alguien ha caído en las profundidades del dolor, ¿no es precisamente el amigo, la amiga, quien debe luchar por él y con él? “Sé solidario con los otros, sobre todo cuando sean culpables”, reza un proverbio francés.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En un momento de desaliento, de fracaso o de angustia, es tremendamente importante encontrar a una persona que comprenda, que no riña, que no clasifique fríamente, sino que sea capaz de compartir los sentimientos –tantas veces contradictorios–, que se encuentran en el corazón humano. Hay momentos en los que cada hombre –incluso el más cruel asesino– necesita consuelo y alivio. El criminal americano Crowley, condenado a la silla eléctrica por matar a mucha gente, escribió poco antes de su muerte: “Tengo bajo la ropa un corazón fatigado, un corazón bueno: un corazón que a nadie haría daño”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Sabemos lo que ese hombre ha vivido? ¿Conocemos las manipulaciones y presiones a las que estaba expuesto desde su infancia, su vacío interior, su aburrimiento? ¿Qué ha provocado su desesperación y su odio? Hay una razón oculta por la que cada persona piensa y procede como lo hace. Si descubrimos esa razón, tendremos la llave de sus acciones, y quizá la de su personalidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En medio de un mundo lleno de situaciones terribles, estamos llamados a descubrir la posibilidad de una compasión. El gran escritor británico Graham Greene afirma: “Si conociéramos las cosas hasta el fondo, tendríamos compasión hasta con las estrellas”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No me refiero, por supuesto, al ejercicio de la justicia pública; no se trata de saldar un castigo. Hablo sencillamente de la actitud de una persona concreta frente a otra, que se ha hecho culpable. En la vida diaria, no nos compete condenar a otros, ni juzgar sobre sus intenciones. Cuando estos actos se realizan “en la calle”, a menudo no están exentos de una gran dosis de morbo farisaico. Además, inician un nuevo ciclo de violencia y de opresión. La única liberación verdadera es aquella que toca el corazón y mueve a cambiarlo, con la gracia de Dios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un comentario mordaz o cínico no ayuda nada, sino que hunde al otro todavía más en la miseria. En cambio, si éste nota un verdadero interés, una auténtica preocupación por su persona y situación, puede ser que reaccione favorablemente. La comprensión tiene un efecto sanante. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es preciso comprender que cada uno necesita más amor del que “merece”; cada uno es más vulnerable de lo que parece. Y hasta la persona más violenta puede arrepentirse de sus faltas, puede cambiar y crecer mientras viva. “No hay pecador sin futuro, ni santo sin pasado”, dice la sabiduría popular.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Comprender es tener la firme convicción de que cada persona, independientemente de todo el mal que haya hecho, es un ser humano capaz de hacer el bien. Nadie está totalmente corrompido; en cada uno brilla una luz. Al comprender, decimos a alguien: “No, tú no eres así. ¡Sé quien eres! En realidad eres mucho mejor”. Queremos todo el bien posible para el otro, su pleno desarrollo, su dicha profunda, y nos esforzamos por quererlo desde el fondo del corazón, con gran sinceridad. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Existen, realmente, estas personas que saben dar cariño y esperanza a los demás. Su presencia engendra una sensación de bienestar. Los otros saben que están en buenas manos, cuando están con ellas; saben que son estimados y queridos, a pesar de todos sus fallos. Pueden dejar sus cargas, descansar y descubrir valores que, quizá, nunca hayan conocido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;II. SER CAPAZ PARA LA AMISTAD&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si deseamos que otro se desprenda, realmente, del error, de la equivocación, de la fealdad o de la maldad, y que se abra a nuevos conocimientos, es preciso entrar en una relación amistosa con él. Se acepta un consejo cuando hay confianza. Se sigue a un amigo y a nadie más. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La amistad proporciona un nuevo brillo a nuestra existencia y hace más amable nuestra vida. Goethe lo expresa de un modo poético: “Nuestro mundo parece muy vacío –afirma–, si lo imaginamos sólo lleno de montañas, ríos y ciudades. Pero sabemos que aquí o allá hay alguien que está en sintonía con nosotros, alguien con quien seguimos viviendo, aunque sea en silencio. Esto, y solamente esto, hace que la tierra sea un jardín habitable”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Precisamente ante la masificación y el anonimato, tan característicos de nuestra época, necesitamos lugares cálidos, espacios en los que podamos sentirnos como en casa. Donde hay amigos, surge la experiencia de la confianza, la experiencia del hogar. Para muchos contemporáneos, la amistad es su hogar y su patria en medio de una tierra sin patria y sin hogar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quien tiene amigos de otros partidos políticos, otras profesiones, religiones y nacionalidades, es una persona dichosa. Se le abre un mar sin orillas. Tratando y queriendo a la gente más variada, se amplía su mente y se ensancha su corazón. Recibe mucho y entrega mucho. Es quien mejor puede orientar a los que parecen estar en una situación sin salida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por supuesto, la amistad no se puede forzar. Es un don de lo alto. Pero podemos capacitarnos para recibir este don.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;1. Una condición imprescindible&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para aventurarme en la vida del otro, debo estar en paz conmigo mismo. Debo llevarme bien conmigo mismo y llegar a ser, de alguna manera, “mi propio amigo”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Conozco a una mujer que ha abortado varias veces y –después de un espectacular cambio mental– trabajaba agresivamente a favor de la vida. En una ocasión, ella me confesó: “Francamente, me odio. Y odio a todas las mujeres que abortan. Si una persona ha realizado este crimen, sólo le quedan dos caminos: luchar vehemente en pro o en contra de la vida, para callar la voz de su conciencia”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo, no defendemos la vida, en primer lugar, para solucionar problemas personales, sino para ayudar a los demás. No podremos hacerlo con eficacia, si no transmitimos nada más que nuestro caos interior, ahogando a los otros con nuestros sentimientos amargos y nocivos. Huirán de nosotros para protegerse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si no estoy a gusto conmigo mismo, no estoy a gusto en ningún lugar. Si no me he encontrado a mí, no puedo realizar un verdadero encuentro con ninguna otra persona. Si no estoy en armonía conmigo, no puedo sembrar paz a mi alrededor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cabe también una tercera posibilidad para los que han experimentado el aborto: pueden defender la vida serenamente, si han llegado a ser “su propio amigo”. Pero, ¿cómo es posible esto? La amistad reclama una actitud de profunda sinceridad. No se puede construir sobre una mentira. Así, para ser “mi amigo”, necesito comportarme con rectitud interior. No debo reprimir las grandes cuestiones que se plantean, con mayor o menor frecuencia, en mi interior. Tengo que ordenar mi propia alma, dirigirla hacia el bien y buscar el sentido completo de mi existencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si una persona se ha reconciliado con Dios y con ella misma, tiene la oportunidad de dar al mundo su propio testimonio con especial convicción. Es una tarea hermosa, una ocasión para desagraviar y, por supuesto, también es un tratamiento para curar las propias heridas cada vez más hondamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;2. El valor de la amabilidad&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay dos formas de mostrar nuestra fuerza en una conversación: podemos empujar al otro hacia abajo, o tirarle hacia arriba; podemos actuar de un modo destructivo o de un modo constructivo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un lenguaje ofensivo, unas palabras sarcásticas, cierta arrogancia, brusquedad, prepotencia y reproches son ejemplos para una conversación destructiva; producen resistencias y, en ocasiones, rebeliones abiertas. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No hacen falta habilidades para pisar al otro. Cualquiera puede hacerlo. Se hiere, a veces, todavía más con la frialdad que con el enfado. Pero el precio es alto. Si discutimos, nos enfrentamos y contradecimos, creamos distancias. Si nos dejamos llevar por la agitación interior, terminamos ofendiendo. Alguna vez, podremos lograr algún triunfo. Pero será una victoria vacía. Una persona forzada contra su voluntad no cambia de opinión. No sale del círculo vicioso en el que se encuentra y, con frecuencia, tiende a sabotear los esfuerzos de quien la frustra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es verdad, la coacción puede evitar, en ocasiones, un mal. Puede evitar, por ejemplo, la muerte de inocentes. Pero no es un medio adecuado para conducir a una persona hacia el bien. Un cambio violento, normalmente, no es profundo ni duradero. No se puede forzar a nadie a ser bueno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los chinos dicen: “Quien pisa con suavidad, va lejos”. Lo mismo expresa la famosa fábula del sol y del viento. Ambos discutieron acerca de cuál era más fuerte, y el viento dijo: “¿Ves aquel chico envuelto en una capa? Te apuesto a que le haré quitar la capa más rápido que tú”. Comenzó a soplar, con una fuerza enorme, hasta ser casi un ciclón. Pero cuanto más soplaba, tanto más el chico se envolvía en su capa. Por fin, el viento se calmó y se declaró vencido. Entonces salió el sol y sonrió benignamente sobre el chico. No pasó mucho tiempo hasta que éste, acalorado, se quitó la capa. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Realmente, la suavidad es más poderosa que la furia. Sólo a través del corazón podemos llegar a la razón de otra persona. Si ella nos rechaza, no podemos hacer nada. Pero si nota que la queremos de verdad, que es especial e importante para nosotros, y que deseamos que sea plenamente feliz, entonces se abre la posibilidad de una relación amistosa, en la que –como ya hemos visto– cada uno escucha al otro y cada uno aprende del otro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La amistad surge y se acrecienta cuando rompemos las imágenes que nos hemos hecho de otra persona. Es una experiencia muy íntima, que necesita tiempo, calma y mucha sensibilidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El que ama, da algo de sí mismo, de su propia vida, de lo que está vivo en él. Comparte sus alegrías y sus penas, sus ilusiones y desilusiones, sus experiencias y proyectos, sus reflexiones y, no en último lugar, la verdad que ha encontrado; en una palabra: se da a sí mismo. En este ambiente no es difícil hablar de todo, también de las propias faltas, aunque sean muy graves.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;3. Transmitir la verdad&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para elevar al otro hacia una comunicación constructiva, conviene que profundicemos en la relación positiva que ya existe entre nosotros. Es importante ver lo bueno en el otro, porque todos tendemos a comportarnos según las expectativas de los demás. En este sentido, aconseja la sabiduría popular: “Si quieres que los otros sean buenos, trátales como si ya lo fuesen”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tendríamos que hablar siempre con un sello personal. Cuando los otros escuchan frases trilladas, hay quien deja de escuchar. No deberíamos olvidar que las palabras –y hasta los mejores ejemplos– se desgastan con el uso excesivo. Dado que los argumentos a favor de la vida se utilizan con frecuencia y en tantos contextos, puede ser que dejen de causar impresión. Necesitamos una fidelidad creativa a principios comunes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quien quiere al otro de verdad, no palia ni encubre el mal que éste haya hecho. Intentará transmitir las exigencias éticas con toda claridad, adaptadas a las circunstancias de cada caso. No buscará compromisos falsos, porque sabe que ellos no pueden llevar a nadie a una paz estable. “No es honesto eludir principios éticos elementales –afirman Natalia Horstmann y Enrique Sueiro–. Hay cosas buenas y cosas malas, y su bondad o maldad es independiente de consensos. El tabaco no mata porque lo diga la cajetilla…; ni la violencia machista es aberrante porque la condene el Gobierno. Son realidades dañinas en sí mismas, lo diga quien lo diga o aunque no lo diga nadie”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El otro tiene derecho a conocer toda la verdad, aun allí donde a primera vista puede resultarle amarga. Por esto, tenemos la obligación grave de hacerle partícipe de la luz que tenemos, probablemente por la generosidad de otros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Asimismo, para ganar en sinceridad en cualquier relación humana, es conveniente y necesario dar a conocer la propia identidad. El otro quiere saber quién soy yo, tal como yo quiero saber quién es él. Si reprimimos las diferencias y nos acostumbramos a callarlo todo, tal vez podamos gozar durante algún tiempo de una armonía aparente. Pero en el fondo, no nos aceptaríamos mutuamente tal como somos en realidad, y nuestra relación se tornaría cada vez más superficial, más decepcionante, hasta que, antes o después, se rompería.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si creamos un ambiente de confusión, no ayudamos a nadie. Por esto es preciso exponer la verdad tan clara e íntegramente como sea posible. Cuando actuamos de esta manera, no obstaculizamos la amistad sino, muy al contrario, la fomentamos, si guardamos la delicadeza y el respeto. “No aceptéis como verdad nada que carezca de amor. Y no aceptéis como amor nada que carezca de verdad. El uno sin lo otro se convierte en una mentira destructora”. Estas palabras, inspiradas en la filósofa Edith Stein, me parecen especialmente aptas para la defensa de la vida. Toda verdad mezclada con veneno se vuelve, sin más, falsa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;4. Ayudar a salir de las dificultades&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Según Sócrates, no conviene enseñar nada a nadie. El gran maestro conducía a sus contemporáneos sabiamente a verdades que ellos mismos encontraban. Su método refleja un conocimiento hondo del corazón humano. Muchas veces, realmente, estamos más convencidos de las verdades que hemos descubierto por cuenta propia, que de aquellas que otros nos sirven en bandeja de plata.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la psicología se habla –análogamente– de la “intención robada”: si quiero hacer algo –incluso con mucho afán–, y otra persona me dice que debo hacer justamente esto, puede ser que disminuyan mis ganas. Me siento un mandado, no el protagonista de la obra. A nadie le agrada recibir órdenes sobre cosas que ha decidido hacer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así, conviene apelar a los motivos más nobles del otro y ayudarle a que él mismo quiera realizar el bien o arrepentirse del mal. Él mismo puede y debe decidirse a salir del pozo en el que ha caído. En la proximidad de un amigo, esto es posible. Junto al amigo, una persona puede entrar en relación con su auténtico yo; puede percibir lo sincero y lo verdadero en su propio corazón. Puede sentirse como envuelto en el aire de la montaña, gracias al cual puede respirar de forma diferente a como lo hace normalmente; y ese aire le lleva a entrar en contacto con lo más sublime y elevado que hay en él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nuestra tarea consiste, sobre todo, en poner al otro en relación con sus sentimientos más íntimos y auténticos, y en incitarle a expresar los silenciosos impulsos de su corazón. Podemos asegurarle nuestra cercanía, echarle una mano y transmitir la creencia firme de que el camino hacia la salvación es viable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un buen amigo da ánimo, luz y esperanza, aunque la noche sea oscura. Ayuda al otro a salir de una depresión, después de una gran caída. Le da valor para levantarse, y fuerza para asumir la propia culpa –con todas sus consecuencias–. Y, no en último lugar, le despierta la ilusión de decidirse, nuevamente, por la vida. Un proverbio japonés afirma: “Con un amigo a mi lado no hay ningún camino que sea demasiado largo”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;NOTA FINAL&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El amor a la vida se expresa, muchas veces, en la valentía, en la fortaleza y en la justicia. Y se muestra, al mismo tiempo, en la humildad, en la escucha y en la compasión. Siempre defiende la verdad y, en el mejor de los casos, llega a construir una auténtica amistad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Queremos dar la vida a todos, tanto a los que están en peligro material de perderla, como a los que están en peligro espiritual de robarla. Todos necesitan nuestra solicitud, y no debemos olvidar que aquel que hace el mal se daña aún más que aquel que lo sufre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por esto, hemos puesto nuestra mirada en las víctimas quizá todavía más destrozadas que los niños que no nacerán, o los ancianos que mueren antes de tiempo. Queremos dar vida también a los responsables del aborto y de la eutanasia. Queremos ofrecerles nuestra ayuda para salir de su error y revisar sus actitudes. Con ello, tenemos muy claro que “la verdad no se impone sino por la fuerza de la misma verdad”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si un “defensor” se acostumbra a descubrir el núcleo bueno de todos los hombres, y a realizar un encuentro con quien ha actuado mal, entonces aumentará incluso su propia vida. En el trato sincero con los demás crece su vitalidad. Se le ocurren más ideas, relucen más valores. El “defensor” se hace, sobre todo, cada vez más capaz de amar, más apto para orientar. Adquirirá, en medio de un mundo caótico, sabiduría para comprender, paciencia para luchar, y una alegría inexpresable, que es fruto del empeño de conducir a otros desde la oscuridad a la luz. Su estilo de vida se resume en el famoso lema de Antonio Machado: “Pensar alto, sentir hondo, hablar claro”.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5436836158961810223-6128958988406453872?l=indarelkartea.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://indarelkartea.blogspot.com/feeds/6128958988406453872/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://indarelkartea.blogspot.com/2009/11/defender-la-vida-con-eficacia-jutta.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5436836158961810223/posts/default/6128958988406453872'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5436836158961810223/posts/default/6128958988406453872'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://indarelkartea.blogspot.com/2009/11/defender-la-vida-con-eficacia-jutta.html' title='DEFENDER LA VIDA CON EFICACIA. La personalidad del defensor. Jutta Burggraf'/><author><name>Administrador</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04059885418982769895</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5436836158961810223.post-4177983871233186349</id><published>2009-11-21T10:09:00.001-08:00</published><updated>2010-05-13T08:04:31.213-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Educación'/><title type='text'>LO COTIDIANO EN LA EDUCACIÓN DE LOS HIJOS. Eduardo Beunza</title><content type='html'>El hogar, aparte de ser, después del colegio, el lugar donde más horas pasan nuestros hijos, es donde comienza a formarse su personalidad, en esa convivencia diaria con otras personas que constituyen la familia. Los padres somos quienes nos esforzamos en lograr los medios materiales necesarios para cubrir las necesidades básicas de sus componentes y quienes organizamos todas aquellas labores domésticas que hagan la vida lo más agradable y confortable que podamos. Creamos hábitos de sueño, de alimentación, de estudio, de convivencia…Pero se trata del hogar donde vive una familia, no de un hotel.&lt;br /&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;De acuerdo, ¿y?&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Precisamente por eso, muchas veces creemos que nuestra obligación como padres es dar a nuestros hijos todo hecho en casa, no caemos en la cuenta del enorme potencial educativo que tiene la propia dinámica doméstica para el desarrollo de su personalidad. Deseamos convertirlos en personas recias, voluntariosas, alegres, seguras de si mismas, autónomas, responsables, generosas, llenas de valores humanos; personas que, además, se esfuercen en el estudio y lleguen a ser grandes profesionales; ciudadanos que sepan ejercer la verdadera libertad, en definitiva, y que sean felices y puedan hacer felices a los demás...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;¿Cómo lo hago?&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Conseguirlo sólo con palabras no es suficiente, ni mucho menos; ¡cuántas pláticas de los padres terminan siendo monólogos estériles! Y además podemos sentirnos ofendidos en nuestro amor propio cuando nuestros hijos amados no caen en la cuenta ni de las cosas más obvias... Tampoco es suficiente únicamente el ejemplo heroico que damos todos los días en el trabajo y en casa. Llega un momento, normalmente con la preadolescencia, en que para ellos todo eso es lo normal y no son capaces de racionalizarlo y comprender su valor hasta bien pasada la etapa juvenil. No va con ellos. Luego, ya se sabe, nos quejamos de que son ingratos, que flojean ante la menor dificultad, de que les cuesta madurar, de que no terminan de romper el cascarón... Pero usar lo cotidiano en el hogar, la colaboración y el desempeño en labores y quehaceres domésticos para educar a los hijos, el establecer horarios bien delimitados, además de nuestro ejemplo y nuestra palabra, puede ayudar, y mucho, al desarrollo bien encauzado de esa personalidad y esas actitudes que anhelamos en nuestros hijos. La idea no es nueva (poco hay de nuevo en educación a través de tantos siglos de historia de una misma naturaleza humana) pero muchas veces no vemos lo que tenemos más cerca. Esa idea de potenciar el esfuerzo, explicitado en el “no hagas a los hijos lo que puedan hacer solos” debería ser el lema de nuestro quehacer en el hogar. No se trata de que aprendan tareas para liberarnos de ellas. No; lo que debe guiarnos es la firme convicción de que a través de tareas tan simples como vestirse y asearse solos; coger el teléfono; ventilar la habitación; hacerse la cama y ordenar la mesa de trabajo y el armario de la habitación; limpiarse los zapatos; poner la mesa o recogerla; barrer y limpiar encimeras, llenar o vaciar lavaplatos; organizarse el desayuno, participar en la preparación de las comidas, distribuir en los armarios la ropa planchada, bajar la basura, ayudar a limpiar el coche; el cumplimiento de unos horarios claros de sueño y alimentación; realizar un sinfín de recados (también en lo referente al material escolar), o la multitud de pequeñas y grandes labores cotidianas del hogar, ayudamos a nuestros hijos a ser mejores personas, esforzadas y generosas. Ese esfuerzo que realicen nuestros hijos por cumplir bien esas tareas es lo que forjará su personalidad y contribuirá en gran medida a fomentar su responsabilidad y madurez personal en todos los ámbitos de su vida. Porque, en definitiva, nuestro cometido como padres no es sino preparar amorosamente a nuestros hijos para que un día vivan su vida, una vida honesta y de compromiso, una vida armoniosa y feliz, algo que nos compete especialísimamente a los progenitores y tutores, aunque la escuela nos apoye en ocasiones. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;¿Seguro?… &lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Créelo. Un hogar donde los hijos participan de este modo en la vida familiar suele generar, además, alumnos con buena disposición para lo académico y que “resisten” la fuerte carga de esfuerzo y responsabilidad que conlleva el estudio. También se suele notar en ellos una actitud serena y participativa con los compañeros y profesores. Los hijos que han adquirido ya hábitos en la realización de tareas de las que son responsables, también manifiestan una menor conflictividad en su tránsito por la adolescencia y los hace más sensibles a las necesidades de los demás, más autónomos, sin estar centrados demasiado en sí mismos, sólo en lo suyo, llamando la atención de iguales y profesores de mil maneras, generalmente irrespetuosas o indisciplinadas, chicos a los que quizá todo se les ha dado hecho, y que con el tiempo terminan siendo unos tiranos…, también en casa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;¿Cómo aplicamos todo esto en casa con nuestros horarios profesionales?&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Enseñar a ayudar en estos quehaceres a nuestros hijos debería empezar desde los primeros años en cosas muy sencillas, sobre todo a partir del logro de la autonomía en el vestido, la alimentación y el aseo en los primeros años. Sería preocupante, en este sentido, que nuestros hijos no supieran vestirse solos, rápido y bien, atarse los cordones, utilizar correctamente los cubiertos para comer (y comer de todo) y asearse con autonomía, cuando comienza su nueva etapa de Educación Primaria con seis años. A partir de aquí, puede ir aprendiendo paulatinamente tareas y encargos cada vez más complejos a medida que promociona por la Educación Obligatoria. En hijos bachilleres, universitarios, o hijos trabajadores que vivan aún con nosotros, deberíamos encontrar verdaderos colaboradores. &lt;br /&gt;Tenemos que estar convencidos de que todo esto ayudará a nuestros hijos. Esto es lo primero. No podemos olvidar que el quehacer doméstico seguirá pesando sobre nuestros hombros, querámoslo o no, aunque deleguemos tareas en abuelos o personas asalariadas, si la exigencia profesional fuera del hogar lo hiciera necesario. La vida sigue. Hay que limpiar la casa, hacer la colada, planchar, realizar la compra, desayunar, comer, cenar…Se trata de involucrar a los niños poco a poco en todo ello. Necesitamos buscar la complicidad de todos esos adultos que colaboran con nosotros para llevar la casa (aunque tal vez los abuelos sean un caso aparte y necesiten un tratamiento especial), para conseguir que los hijos vayan haciendo solos, pero supervisados, las tareas que les encomendemos.&lt;br /&gt;Cuando regresemos del trabajo, posiblemente ambos progenitores, es donde realmente pondremos a prueba nuestras convicciones en el buscar ese tiempo de calidad para dedicarlo a inculcar y perseguir esos encargos en los hijos.&lt;br /&gt;Observaremos entonces que estar codo a codo enseñando a recoger la cocina tras la cena, por ejemplo, al niño o la niña nos une tremendamente a ellos, a pesar de las inevitables discusiones; esto empieza a ser una familia y no un hotel. Ellos notarán esa exigencia por nuestra parte, pero también nuestra cercanía y disponibilidad, también cuando nos ven cansados. Terminan sintiéndose parte de algo, la familia; se sienten queridos, en definitiva, y son cada vez más conscientes del valor de su esfuerzo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Sí, sí, pero ¿estoy dispuesto para la batalla?&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero los padres somos muchas veces nuestros peores enemigos a la hora de inculcar en nuestros hijos estas buenas prácticas en el hogar.&lt;br /&gt;Por una parte, la siempre falsa percepción de que nuestros hijos son personas débiles e incapaces; nuestro temor a herir o sobrecargar a los niños; a sobreprotegerlos.&lt;br /&gt;Por otra parte, puede que no tengamos consenso en la pareja para exigir esto, una estrategia o plan compartido; puede que por razones profesionales necesitemos delegar esas tareas en ayuda externa y no veamos la necesidad de que los niños y niñas colaboren; o tal vez, por la razón que sea, un padre o una madre se encuentra solo para sacar adelante a la familia y se siente abrumado…No obstante, si nos lanzamos a ello, los hijos deben ver coherencia en nosotros; que esa exigencia en las tareas del hogar que promovemos los padres para mejorar la cooperación familiar cuenta con nuestro ejemplo, y no solo el de mamá, si es quien se encarga especialmente de la casa. “Nadie da lo que no tiene”, y especialmente en educación. Y hay que tenerlo, y para ello, tal vez debamos replantearnos unas cuantas cosas a nivel personal. Así evitaremos muchas veces que, aunque papá, por ejemplo, trabaje duro y hasta muy tarde, al llegar a casa, los críos, y sobre todo los adolescentes, no sólo vean un papá que anda con los zapatos de calle por toda la casa desde que ha entrado por la puerta; que ha dejado tirada la ropa por toda la habitación, la mesa del salón llena de sus periódicos y revistas, que no ha recogido del suelo del baño la toalla de la ducha, o que jamás se limpia los zapatos. Nos lo echarán en cara. Y no les faltará razón. Si queremos exigir a los hijos en estas cosas, el padre, la madre, o el matrimonio, debe formar una piña y esforzarse por ser coherentes en la medida de lo posible. Por ellos, por nuestros hijos. Y esto, todos lo sabemos, es difícil. Pero, ¿no les resulta difícil también a nuestros hijos tras una jornada laboral de ocho horas en el cole, más los deberes, el entrenamiento, las clases de refuerzo, etc., si además les exigimos esas tareas?&lt;br /&gt;Por último, y a veces la cuestión determinante, el hecho de que somos los propios padres quienes tenemos miedo de enseñar a hacer las cosas, y hacerlas bien, porque adivinamos las consecuencias que ello implica, es decir, vemos doble trabajo. Y es cierto. Quien se haya lanzado a la tarea de enseñar a limpiar zapatos, por ejemplo, a su muchachote de nueve años, habrá experimentado el terror que causa ver lleno de barro el trapo de limpiar la mesa del comedor, justo en el momento en que guardabas una sartén en el armario y no estabas mirando, y la angustia que produce comprobar cómo cunde el betún desperdigado en pequeñas motas por la encimera de la cocina por no poner un papel de periódico debajo; podemos desesperarnos viendo cómo nuestro joven aprendiz agarra el trapo de limpiar la mesa de la cocina tras el desayuno, sin escurrir, y extiende más la porquería en lugar de recogerla; o cómo, al introducir su servicio en el lavaplatos ha ido dejando un reguero de leche por el suelo de la cocina que luego todos vamos pisando y llevando por toda la casa… Auténtico pánico; verdadero examen para el osado progenitor. Pero si queremos que aprendan, tenemos que enseñarles, estar ahí, y no podemos sucumbir al “prefiero hacerlo yo, que tardo menos y está todo recogido”. No podemos desesperarnos, ni dejar que nos invade la impaciencia o el desaliento. Todos los comienzos son difíciles. No podemos sucumbir a la primera de cambio, porque los infantes y jóvenes enseguida ven un resquicio por el que escabullirse. Observaréis entonces cómo no tienen ningún reparo en autocalificarse de auténticos “inútiles” en la materia, y cómo fluirán con naturalidad todo tipo de argumentos con tal de librarse de esas responsabilidades. Y, efectivamente, enseñar a nuestros hijos a que realicen muchas de estas tareas domésticas y seguirles en su desempeño hasta que veamos que lo hacen solos y manifiestan la adecuada competencia, es heroico, algo que, bien pensado, parece inherente al hecho mismo de ser padres, ¿o no?&lt;br /&gt;Cuando sean adultos, será sin duda lo que más nos agradezcan: que les hubiéramos preparado para la vida, ya desde sus primeros años de vida, y el cariño que pusimos en todo ello, a pesar de tantas dificultades que solo ahora están en condiciones de comprender…cuando les toca el turno a ellos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="color: #38761d;"&gt;De la web &lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;a href="http://www.sontushijos.org/"&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="color: #38761d;"&gt;www.sontushijos.org&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/a&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="color: #38761d;"&gt; &amp;nbsp;seleccionado por el &lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;a href="http://www.indar.org/"&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="color: #38761d;"&gt;Club Indar&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5436836158961810223-4177983871233186349?l=indarelkartea.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://indarelkartea.blogspot.com/feeds/4177983871233186349/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://indarelkartea.blogspot.com/2009/11/lo-cotidiano-en-la-educacion-de-los.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5436836158961810223/posts/default/4177983871233186349'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5436836158961810223/posts/default/4177983871233186349'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://indarelkartea.blogspot.com/2009/11/lo-cotidiano-en-la-educacion-de-los.html' title='LO COTIDIANO EN LA EDUCACIÓN DE LOS HIJOS. Eduardo Beunza'/><author><name>Administrador</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04059885418982769895</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5436836158961810223.post-8153753921839421989</id><published>2009-11-18T03:22:00.000-08:00</published><updated>2009-11-21T07:03:57.158-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Adolescencia'/><title type='text'>EL ARTE DE SABER EXIGIR A UN ADOLESCENTE. Ana Aznar</title><content type='html'>&lt;span style="color: #38761d; font-size: 85%;"&gt;&lt;em&gt;Desde la &lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;a href="http://www.indar.org/"&gt;&lt;span style="color: #38761d; font-size: 85%;"&gt;&lt;em&gt;Asociación Juvenil Club Indar&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="color: #33cc00; font-size: 85%;"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="color: #38761d;"&gt; os ofrecemos este texto de &lt;/span&gt;&lt;a href="http://www.sontushijos.org/"&gt;&lt;span style="color: #38761d;"&gt;www.sontushijos.org&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="color: #38761d;"&gt; que pensamos puede ser de vuestro interés&lt;/span&gt;:&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El verdadero problema de la adolescencia no es qué debe hacer nuestro hijo para ser menos adolescente, sino qué debemos hacer nosotros para ayudarlo a vivir mejor dicha etapa. Lógicamente tenemos que seguir educando en estos años difíciles y para ello se requerirá en casa un ambiente sereno, positivo, de apertura y de diálogo; hablar acerca de todo, no sólo sobre el colegio y las malas notas, o sobre el permanente desorden de su habitación. ¿Es un problema la adolescencia? Más bien estamos frente a una nueva etapa en la debemos derrochar grandes cantidades de paciencia, afecto, simpatía, ejemplo y ayuda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Conceder sin ceder&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hasta ahora, para exigir ciertas comportamientos a nuestros hijos nos bastaba con "mandárselo" y ellos, unas veces mejor y otras peor, solían acabar obedeciendo. Nos veían con respeto y como modelos a imitar. Pero... ¡nuestro hijo adolescente ha cambiado! Ni siente igual que hace tan solo unos meses, ni reacciona como esperamos y, ni mucho menos, nos ve con esos ojos de admiración que todavía podemos descubrir en la cara de los más pequeños. ¿Y nosotros? ¿Cómo podemos ir a la par, caminar junto a él, no dirigiéndonos ya "a", sino estando "con"? También nosotros debemos cambiar y no poco, en cuanto al modo de exigirle, permaneciendo firmes respecto a los contenidos porque es precisamente de esta solidez, de esta certeza, de !o que e! adolescente tiene necesidad. Pero las formas son vitales, ya que si llegase a decir, con motivo de nuestra rigidez e incomprensión: "¡Total, es inútil, mis padres no me comprenden!", sería el final de cualquier relación constructiva y quizá de cualquier tipo de relación. Por lo tanto, tendremos que aprender a conceder, a alargar la cuerda de la autonomía de los hijos, tanto en las cosas que quieren hacer como en nuestro juicio sobre ellas, sin ceder nunca hasta el fondo, sin jamás dejar de ser padres y madres con autoridad; además de ser afectuosos, tendremos que aprender a exigir con flexibilidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;¿En qué y por qué debemos cambiar los padres?&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Los padres debemos cambiar respecto a nuestra relación con el hijo porque es el punto de partida sobre el cual edificar todo lo demás. Tendremos que esforzarnos en conocer a los hijos con la inteligencia del corazón: día a día, dentro de cada etapa del desarrollo y en particular durante la adolescencia, adoptar la actitud de quien quiere llegar al descubrimiento de los propios hijos sin contentarse con una mirada superficial y sin dar nada por descontado. No es un conocimiento intelectual, sino del corazón que manifiesta así, en la relación con los hijos, una exigente comprensión. Pero, ¿en qué cosas? Fundamentalmente en cuatro aspectos:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;~ En el modo de exigir y de hacer que nos obedezcan.&lt;br /&gt;~ En las cosas que debemos exigirles, en cuándo hacerlo y cómo.&lt;br /&gt;~ En el modo de escuchar y de conocer sus razones.&lt;br /&gt;~ En el modo de explicar nuestros síes y sobre todo, nuestros noes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Escuchar el doble de lo que hablamos&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Como bien explica el dicho popular "El hombre tiene dos orejas y una boca para escuchar el doble de lo que habla". Y es precisamente en las relaciones con nuestros adolescentes cuando llega a ser fundamenta; lograr el arte de la escucha: solamente escuchando es cómo podemos conocer lo que llevan dentro. Conoceremos los pensamientos y las ideas que se van formando sobre los temas de actualidad y los criterios que utilizan en cada circunstancia nueva que se les presenta delante. Escuchar y escuchar con el corazón significa que nos debe importar más él que la respuesta que nos dará, o el contenido de aquello que dirá. Debemos "desear saber" no por nosotros, no para controlar, sino por él, para entenderlo, para ayudarlo y también para exigirle y para corregirle.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Exigir más que nunca&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Precisamente en este momento tan difícil y delicado es cuando nuestros hijos tienen más necesidad de sus padres y de nuestra autoridad. El adolescente no es, por definición, una persona ya adulta y madura, lo llegará a ser; por el momento está sólo en formación, en desarrollo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo, sucede a menudo que la natural autoridad y exigencia de los padres cuando viene, por así decirlo, pellizcada por los hijos adolescentes, pierde su eficacia y su brillantez, su calma y su seguridad. Exigir con autoridad es dar un punto de referencia, una brújula con la cual orientarse y en la cual están bien definidos los puntos cardinales a seguir. Es una influencia positiva que acrecienta y sostiene, que desarrolla la responsabilidad del hijo que la debe vivir como una ayuda y no como una imposición. No es nunca caprichosa, es decir, a merced de los estados de ánimo o superficiales sentimentalismos por los que a un mismo comportamiento se dan, en distintos momentos, diversas respuestas educativas. Siempre, pero sobre todo durante la adolescencia, es preciso ayudar al hijo porque se enfrenta a uno de los problemas más serios de su fase de crecimiento. Por tanto, se trata de ponerse a su disposición, dispuestos también a cambiar de opinión o a escuchar por enésima vez que nos vuelvan a explicar las razones del otro; no será posible pretender ser los únicos que tenemos razón, aunque se pueda y se deba seguir exigiendo. No tendrá ya sentido aquel: "Porque te lo digo yo".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;¿Qué es negociable?&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;1.- Conceder más autonomía, pero continuar exigiendo en los fundamentos educativos.&lt;br /&gt;2.- Permitirle regresar más tarde; pero pretender que sea puntual.&lt;br /&gt;3.- Concederle hacer planes suyos, pero obtener que acepte también los de toda la familia.&lt;br /&gt;4.- Junto a muchos síes -dados con verdadera y plena confianza, a costa de ser traicionados- que le brindarán una oportunidad para la responsabilidad y el crecimiento, deberán existir unos noes taxativos que no se pondrán nunca en discusión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;¿Cómo podemos conocerlos mejor?&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Durante el periodo atormentado de la adolescencia, para conocerlos bien -y sobre todo por dentro- es necesario:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;√ Observarlos sistemáticamente, padre y madre por, separado, para luego poner en común lo que cada uno ha descubierto y el modo de exigirles más apropiado.&lt;br /&gt;√ Conocer las características de la etapa evolutiva en la que se encuentran nuestros hijos.&lt;br /&gt;√ Conocer bien las manifestaciones de su carácter.&lt;br /&gt;√ Conocer bien sus intereses y sus deseos.&lt;br /&gt;√ Conocer bien sus debilidades.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;El don de la oportunidad&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Existen algunas características de nuestro hablar, de nuestro modo de decir las cosas; que pueden favorecer la buena relación con los hijos, abonando el camino para que acepten nuestras exigencias, al comprender que se encaminan a su propio bien. Así, nuestro hablar:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;~ Debe ser amable, sin herir, sin ironías, optimista y animante.&lt;br /&gt;~ Persuasivo; sabiendo cómo entrar con cada hijo.&lt;br /&gt;~ Nada de sermones asépticos y antipáticos, ni mucho menos interminables.&lt;br /&gt;~ Oportuno: teniendo en cuenta las circunstancias de lugar y tiempo, no corregir cuando se está enfadado o lo está él, para evitar decir cosas de las cuales luego haya que arrepentirse (amenazas, insultos; etc.).&lt;br /&gt;~ Sabio para no corregir a los mayores delante de los más pequeños.&lt;br /&gt;~ Coherente, es decir, no corregir hoy sí y mañana no: nuestro hijo no entenderá entonces nada, le faltará toda certeza educativa por parte de los padres, de la cual tiene necesidad todavía.&lt;br /&gt;~ Respetuoso para no contradecir al otro cónyuge delante de los hijos y menos cuando éste no se encuentre presente.&lt;br /&gt;~ Un hablar que siempre esté condimentado por una visión positiva de las cosas y de las personas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;PARA PENSAR&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;• Es importante no molestar al adolescente por tonterías y echarle la culpa de todo. Debemos corregir o insistir sólo sobre lo que es verdaderamente importante.&lt;br /&gt;• Es una etapa de altibajos en sus estados de ánimo, que ni el propio hijo puede explicar. Tenemos que hacerle comprender que debe conceder menor importancia a los momentos de bajón personales y más a los de los demás: padres, hermanos, familiares y amigos.&lt;br /&gt;• Ser prudentes a la hora de reprenderlo para no hacerlo nunca cuando esté con la moral baja y menos delante de los demás. Aunque cueste, es necesario tener mucha, mucha paciencia y por supuesto, no tomarle nunca el pelo. Y siempre buscar el momento oportuno, nunca actuar de modo impulsivo.&lt;br /&gt;• Los padres debemos aportar el suplemento de realismo que falta en los hijos adolescentes. Éstos no se dan cuenta de que el mundo no es tan negro como a veces lo ven ellos. Exigirles un especial olvido de sí mismos cuando entren en barrena en este círculo vicioso.&lt;br /&gt;• Tenemos que evitar conversaciones serias cuando esté cansado, o bien cuando lo estemos nosotros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Y ACTUAR&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Ya no es momento de imponer las cosas, sino de pedirlas, es decir, de solicitar su colaboración de manera que tu hijo sienta que es él o ella quien decide prestar ese servicio a su padre o a su madre. Si quieres que tienda la colada no es aconsejable decirle: "Deja lo que estés haciendo y tiende la ropa”;- mejor, coméntale que tienes varias cosas pendientes y que cuando pueda te sería de gran ayuda que te colgase la ropa. Así, le dejas en su tejado la decisión no sólo de hacerlo, sino de cuándo y porque él quiere.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5436836158961810223-8153753921839421989?l=indarelkartea.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://indarelkartea.blogspot.com/feeds/8153753921839421989/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://indarelkartea.blogspot.com/2009/11/el-arte-de-saber-exigir-un-adolescente.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5436836158961810223/posts/default/8153753921839421989'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5436836158961810223/posts/default/8153753921839421989'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://indarelkartea.blogspot.com/2009/11/el-arte-de-saber-exigir-un-adolescente.html' title='EL ARTE DE SABER EXIGIR A UN ADOLESCENTE. Ana Aznar'/><author><name>Administrador</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04059885418982769895</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry></feed>
